Turismo
Domingo 05 de Marzo de 2017

Vecinos al rescate

Desde hace unos años, habitantes de Punta del Este se reúnen en un extraño ritual junto a un viejo muelle en La Mansa

Cae el sol en Maldonado y en los alrededores del Muelle Mailhos, cerca del puerto de Punta del Este, vecinos y veraneantes comienzan a reunirse todos con velas encendidas en sus manos, en un tranquilo y silencioso caminar hasta rodear un fogón sobre su estructura, bajo la mirada curiosa de algunos turistas casuales que deambulan con las primeras sombras y otros que van puntualmente a presenciar la curiosa y cada vez más asistida ceremonia.

   No se trata de un ritual ancestral o con reminiscencias africanas, como otros que tienen lugar en la costa uruguaya y otros países del Atlántico, sino la forma en que cada verano conmemoran el rescate del muelle, logrado en 2013.

   "El muelle comenzó a desgastarse y corría peligro su existencia, por eso, un grupo de vecinos, el 10 de febrero de 2013, nos reunimos cada uno con una vela para llamar la atención sobre su posible desaparición", comentó Patricia Mederos, una de las vecinas de la península, líder espontánea de este movimiento. En esa oportunidad se juntaron 400 firmas y luego de siete meses de intensas gestiones, el 23 de diciembre el muelle fue declarado Patrimonio Departamental y comenzaron las obras de reparación.

   "Por eso, desde entonces, el 10 de febrero conmemoramos esa jornada, aunque este año por la lluvia lo pasamos a fines de febrero" explicó Mederos. También el alcalde de Punta del Este, Andrés Jaffif, estuvo presente en la ceremonia, sin asumir ningún protagonismo aunque el Municipio donó 200 velas y la actuación de un grupo musical porque, como dijo, "esto es mérito de los vecinos y nosotros sólo venimos a apoyar".

   Mientras algunos conversan alrededor del fogón otros, como un ritual, transitan por el muelle, y no faltaron los audaces que, a pesar que las nubes oscurecían el cielo, se tiraban a nadar sabiendo que el agua todavía estaba tibia y se sorprendían por la fosforescencia marina que iluminaba cada brazada.

   Gustavo González Alonzo miembro del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay y de la Academia de Historia Marítima y Fluvial da más información sobre el origen de este muelle: "En realidad lo comenzó a construir el General Julio Nuñez Brian, que murió en el año 1933". "Lo hizo con piedras grandes y pulidas, lo que se conoce como construcción de sillería; pero el que le dio la terminación final y lo mantuvo luego fue Luis Mailhos, por eso lleva su nombre", precisó.

   Nuñez Brian tenía su casa, "Mi trinchera", en una de las esquinas, donde ahora hay un restaurante y en la esquina de enfrente estaba la casa de Luis Mailhos, uno de los cuatro hijos del francés Julio Mailhos, que dio un fuerte desarrollo a la industria tabacalera en Uruguay, a comienzos del siglo pasado.

   "Luis, casado con Celia Méndez Gomensoro, tenía una casa prefabricada de madera, importada de Noruega, y a mitad del siglo pasado construyó su casa, que luego tiraron abajo para hacer un edificio", contó otro vecino, José Luis Foglia.

   En ese entonces, la familia Foglia, que aún vive a pocas cuadras del lugar, también hizo un muelle, un poco más pequeño, que con el tiempo fue llevado por el mar. "En aquel entonces no existía la rambla de circunvalación y para ir a darnos un baño teníamos que usar zapatillas para no lastimarnos en las rocas, hasta que, una vez en la zona donde ya se podía pisar, las colgábamos de una vara que clavábamos en la arena para poder nadar", recordó Foglia.

   Entre anécdotas y pinceladas de historia la velada del recuerdo fluye en un constate transcurrir, hasta que las velas comienzan a apagarse y algunos de los organizadores retiran los precarios fanales hechos con el fondo de las botellas de plástico de agua mineral.

Alejandrina Morelli / Telam

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