Turismo
Domingo 08 de Enero de 2017

Río de Janeiro, unica, genuina y eterna

Una crónica de viaje por la "Ciudad Maravillosa" , que deslumbra a cada paso con su rica historia, su cultura y su gente.

Mis amigos, Hernán y Juan, apasionados y por lo tanto habitués de Rio de Janeiro, me contaron que existen miles de formas de conocer esa fantástica ciudad del litoral atlántico brasileño. Por suerte, creo que por razones de azar y gusto personal, me tocó la mejor. También me pidieron a dúo que en la crónica de viaje no cayera en la usual frase "Ciudad Maravillosa", pero ya ven, no les hice caso porque los cariocas insisten con ella en cada cartel o posavasos que se cruza durante la estadía.

   Lo concreto es que tenían razón cuando me advirtieron que volvería deslumbrado por aquella ciudad, la única de América que ostentó el título de capital imperial y que a fuerza de combinar naturaleza, cultura, tradición y modernidad, con música y alegría, en un permanente juego de contrastes, ganó mi corazón como le ocurrió a millones de paseantes de todo el mundo.

   Nuestro recorrido comenzó por el Parque Nacional de Tijuca, una de las mayores selvas urbanas del mundo y uno de los puntos turísticos más visitados de la ciudad. En este caso valorizada por un programa de recuperación de la mata atlántica que logró implantar nuevamente las especies nativas en sus casi cuatro mil hectáreas de extensión. Juega un papel fundamental en la vida de Rio de Janeiro ya que preserva los manantiales de agua que la abastecen, controla la contaminación atmosférica y acústica; previene la erosión, evita inundaciones, regula el clima y alberga a cientos de especies de fauna y flora.

   Este inicio es ideal para dimensionar en su totalidad, desde los diversos miradores que ofrece el paseo por la Floresta de Tijuca, lo que depararán los próximos días en materia de excursiones y visitas a la segunda ciudad de Brasil. El paseo comienza en pleno centro, con opción a ser recogido en el lugar de alojamiento, a bordo de camionetas equipadas para largos recorridos. El camino es sinuoso pero pavimentado en su totalidad lo cual permite, en pocos minutos, cambiar del ajetreo que impone el tránsito a la tranquilidad que ofrece el bosque tropical.

   En la medida en que ascendemos comenzamos a disfrutar los paisajes que cambian con cada curva del camino al tiempo que también varía el clima, la luz, los aromas y hasta el cielo. En este punto las nubes juegan con la vegetación y ofrecen al turista un atractivo adicional, un juego que por momentos nos oculta y luego nos descubre vistas increíbles de la ciudad, el mar, sus playas cautivantes y rincones como el mirador Vista Chinesa, Mesa do Imperador, la cascada Taunay y la capilla Mayrink.

   Tanto como su belleza sorprende la historia del lugar. Es que entre los siglos XVII y XVIII toda la zona fue prácticamente deforestada y arrasada por la explotación de madera, y la vegetación autóctona reemplazada por los cultivos de caña de azúcar y café. Ante la observación del daño y el perjuicio a la población, el emperador de Brasil, Pedro II, propuso una idea revolucionaria para la época, tan innovadora como efectiva: expropiar los terrenos, destinarlos al uso público y reforestarlos completamente. La ejecución de las tareas duró más de 17 años durante los cuales se plantaron más de 130 mil árboles, se construyeron puentes, senderos, miradores y se recuperó la calidad de los espejos y cursos de agua que entonces proveían a la población. El sitio también alberga el Lago das Fadas, el Mirador Excelcior, al que se puede llegar caminando o en bicicleta por un sendero rústico.

   En 1961 la Floresta de Tijuca fue declarada parque nacional con el objeto de aumentar la protección y hoy es el más visitado de los 68 que tiene el país. Claro que aquí, además de las excursiones de turismo aventura, ecológico, senderismo, montañismo y escalada al cerro más alto de Rio, el Pico Tijuca (1.022 metros), también cuentan otros sectores en los que se divide el parque. Entre ellos el tradicional paseo a una de las siete maravillas del mundo, el monumento al Cristo Redentor en el cerro Corcovado y su espectacular mirador, que conforman la postal más conocida de Río; uno de los lugares más frecuentados del parque ya que desde su cima se pueden ver varias playas de la ciudad, como las famosas Copacabana, Ipanema, Leblon, So Conrado, Barra da Tijuca, Recreio dos Bandeirantes, Grumai e Prainha y la ciudad de Niterói.

   En el camino hacia este punto, donde antiguamente funcionó un hotel que estuvo abandonado durante 30 años, recientemente se inauguró el Centro de Visitantes Paineiras especializado en medio ambiente, con restaurantes, bares, feria de souvenires y servicios de excelencia para asistir al turista. Allí es recomendable destinar tiempo a la exposición interactiva sobre biodiversidad de la mata atlántica y luego, antes de emprender el tramo final hacia los pies de Cristo, almorzar o merendar en los espacios gastronómicos.

   Para llegar hasta aquí se pueden tomar combis en Praya do Lido, en Copacabana; en Largo do Machado o en Città America, en Barra da Tijuca. Luego el viaje puede continuar en combi o en tren hasta el final del recorrido. Una recomendación, no pierda el tren y si ve nubes en el morro lleve paraguas por si llueve.

   Los miércoles hay visitas guiadas gratuitas a la Floresta da Tijuca, a cargo de la administración del parque nacional, alternando entre dos guiones: Esclavos y Artistas. El primero refiere al trabajo esclavo en las plantaciones de café y en el proceso de recuperación forestal. El segundo aborda la relación de varios artistas con el parque, los pintores Nicolas Taunay y Cándido Portinari, el paisaje Glaziou y Burle Marx, entre otros.

Sitio Burle Marx    El Sitio Roberto Burle Marx es otro gran atractivo de la región ubicado en Barra de Guaratiba, unos 25 kilómetros al oeste del centro de Rio. Es un área de 405 mil metros cuadrados en la que el arquitecto paulista logró reunir, con increíble creatividad y buen gusto, unas 3.500 especies de plantas tropicales y subtropicales con potencial paisajístico. La colección botánica fue considerada como patrimonio cultural brasileño en 1985. En 1999 se abrió el museo casa de Burle Marx donde se exhiben objetos de arte y artesanías adquiridos por el arquitecto a lo largo de su vida. Entre los más de tres mil objetos que se exhiben se incluyen obras del propio Burle Marx como pinturas, esculturas, frescos y murales en azulejos, entre otras.

   La historia del arquitecto cuenta que nació en San Pablo, en 1909. A los 18 años emigró a Europa y tras una visita al Jardín Botánico de Berlín, resolvió volver a Brasil para cultivar jardines con plantas autóctonas. Con esta iniciativa rompió con los conceptos de paisajismo simétrico que imponía el estilo europeo y creó su propia expresión, con preponderancia de líneas sinuosas y plantas ornamentales de su país. El sitio está abierto de martes a sábado, excepto los feriados, y las visitas deben ser coordinadas previamente. El paseo por la bellísima fronda se realiza a pie en compañía de un guía y los 1.800 metros de recorrido demandan unos 90 minutos.

Museo Casa do Pontal    A pesar de reunir la mayor colección de arte popular de todo Brasil, el Museo Casa do Pontal, es una de las joyas escondidas entre los atractivos de Rio de Janeiro. Localizado en medio de una gran reserva natural en la zona de Recreio dos Bandeirantes, se puede visitar aprovechando el viaje al Sitio Burle Marx. El museo acoge una interesante colección de más de ocho mil obras de arte popular, producidas por 200 artistas de todas las regiones de Brasil, que muestran de manera entretenida, escenas de la vida cotidiana, fiestas, celebraciones religiosas, creencias y costumbres populares.

   Allí se representan todas las tradiciones como las caballadas, fiestas patrias, religiosas y paganas, oficios, juegos, circo, teatro, carnaval y hasta una sala reservada en la que se exhiben esculturas de arte erótico.

Museo Selección de Fútbol Brasileña    Para los amantes del fútbol una cita obligada es el Museo de la Selección Brasileña de Fútbol. Tiene su sede en el floreciente barrio de Barra da Tijuca, donde también se emplaza el moderno barrio olímpico que alberga muchas de las infraestructuras construidas para los Juegos Olímpicos de Rio 2016. El museo presenta un detallado recorrido por la historia del fútbol brasileño y sus principales hazañas. La primera sala cuenta los orígenes de la selección nacional y expone a lo largo de dieciséis paneles interactivos la historia de sus jugadores. A continuación se exhiben todos los uniformes que el equipo brasileño vistió a lo largo de su historia, incluida la singular camiseta roja usada durante el Campeonato Sudamericano de 1917.

   También propone un emocionante paseo por las ondas de radio, dando la posibilidad de escuchar las narraciones de los goles de Brasil, hechas por narradores brasileños y extranjeros, en competiciones oficiales y partidos amistosos, desde 1919 hasta la fecha.

   La Sala de los Trofeos expone alrededor de 190 galardones obtenidos por la selección brasileña a lo largo de su historia, junto con pantallas sensoriales interactivas que permiten a los visitantes revivir momentos históricos. También hay imágenes con los mejores jugadores de la selección brasileña de todos los tiempos, entre ellos Pelé, Zico, Roberto Carlos y Rivaldo, las que son proyectadas en pantalla gigante y muestran un resumen de sus mejores goles y jugadas.

   Por último, y aunque a los argentinos nos tironee el corazón, hay que aventurarse e ingresar al lugar especial llamado "Paseo de los Campeones". Está destinado a las cinco copas mundiales obtenidas por la selección brasileña en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002, con un homenaje a los jugadores que participaron en esos campeonatos.

El fondo del mar    El acuario marino de Rio de Janeiro, Aqua Rio Porto Maravilha, abrió sus puertas en el último mes en un área de 26 mil metros cuadrados. Con cinco pisos y 28 estanques que suman 4,5 millones de litros de agua salada se convierte en el mayor acuario de América del Sur. Allí se pueden observar alrededor de tres mil animales de 350 especies diferentes distribuidos en diversos ecosistemas marinos. Su mayor atracción es el recinto oceánico con 3,5 millones de litros de agua y 7 metros de profundidad donde el público tiene la chance de atravesar el estanque a través de un túnel subacuático y así observar peces, rayas y tiburones. También se puede disfrutar de la experiencia de los "tanques de toque" en los que, bajo estricta supervisión, se pueden palpar diversas especies de animales y algas marinas.

Pan de Azúcar    El Pan de Azúcar es un símbolo de la ciudad reconocido internacionalmente. Fue a sus pies donde Estácio de Sá fundó, el 1º de marzo de 1565, la ciudad de So Sebastio de Rio de Janeiro. Los teleféricos permiten a los visitantes tener fabulosas vistas aéreas de la ciudad. El paseo que se inicia en la base de Praia Vermelha, tiene dos paradas. La primera en el Morro da Urca, a 220 metros de altitud y la segunda en el Pan de Azúcar a casi 400 metros.

   En ambos paradores la infrestructura turística es óptima con senderos para caminatas y estratégicos miradores para observar la extensión de la bahía de Guanabara. También hay servicios gastronómicos y en fechas especiales se realizan espectáculos musicales y eventos artísticos.

   Como les avisé al comienzo, existen miles de formas de encarar una visita a Rio y las opciones son interminables. Por consiguiente, nuevamente tengo que otorgarle la razón a Hernán y Juan, cuando advierten que después de visitar este lugar "siempre quedarán ganas de volver", porque es una ciudad maravillosa. Perdonen, lo escribí otra vez, pero es una verdad incontrastable.

Todo el confort carioca

Grand Hyatt Rio de Janeiro.
Emplazado en el centro del vecindario Barra de Tijuca, sobre la avenida costera Lucio Costa, a sólo unos pasos de exclusivas tiendas y restaurantes. La arquitectura del hotal permite que desde todas las habitaciones se pueda gozar de una imponente vista al Atlántico y a la laguna Marapendi. El aeropuerto internacional de Galeo en Río de Janeiro se encuentra aproximadamente a unos 50 minutos del hotel.
   Las 436 habitaciones incluyen 43 suites, dos de ellas presidenciales y una penthouse con terraza, área de lounge, piscina profunda, solarium y servicio de playa. El hotel posee tres restaurantes exclusivos: Tano Cucina Italiana, Shiso Japanese y Cant" Gastr" e Lounge, con su presentación informal y creativa de sabores brasileños.
   El exclusivo spa Atiaia ofrece tratamientos de relajación, rejuvenecimiento y belleza que emplean técnicas locales y productos brasileños. El spa también dispone de baños turcos, un gimnasio abierto las 24 horas y un amplio estudio que organiza clases de yoga y baile brasileño.
   El centro de conferencias y eventos totalmente integrado de Grand Hyatt Rio de Janeiro, dispone de dos elegantes salones de baile multiuso, así como nueve salas de reuniones sofisticadas con espectaculares áreas multifuncionales al aire libre. Dos espacios exclusivos de cocina abierta que proporcionan todo tipo de opciones para reuniones de lujo, conferencias, eventos sociales y bodas con personal especializado para una excelente atención.
Prodigy Hotel Santos Dumont Airport
Este hotel combina negocios y placer con la gran comodidad que propone por su ubicación estratégica. Se integra en el aeropuerto Santos Dumont y el shopping Bossa Nova Mall con la cercanía al centro de la ciudad. En todo el hotel, hay pantallas con información para las líneas aéreas domésticas que llegan y parten desde el aeropuerto al que se arriba a pocos pasos del lugar.
   Sus habitaciones, que tienen una espectacular vista a la Bahía de Guanabara con el Pan de Azúcar y el Corcovado como telón de fondo, también se pueden contratar por sólo algunas horas, para adecuarse a los horarios que imponen los vuelos.
Mama Shelter Rio Santa Teresa
La cadena Mama Shelter llegó a la capital brasileña del sol y se estableció en tres casas históricas ubicadas en el pintoresco barrio de Santa Teresa. Las 55 habitaciones fueron diseñadas por el arquitecto francés Jalil Amor, quien combinó el espíritu bohemio del barrio carioca con la tradición protectora de la empresa parisina y las costumbres nativas de Brasil. Con ese espíritu y una amplia experiencia en la atención de viajeros fomenta la interacción de los visitantes en un ambiente cálido y confortable.
Información en:
www.mamashelter.com.
Santa Teresa Hotel MGallery By Sofitel.
El hotel ofrece acceso directo a los polos económicos de la ciudad, tales como Avenida Rio Branco, playa Botafogo, Marina da Gloria y Aeropuerto Santos Dumont. También está cerca de los principales atractivos turísticos, las playas de Copacabana e Ipanema y la zona de Lapa. Cuenta con 44 habitaciones, bar, spa, piscina y un restaurante de renombre clasificado entre los mejores de los hoteles de Rio de Janeiro. Lo distingue su estilo y sus parques con vegetación autóctona.
Restaurantes y bares
Fogo de Cho Brazilian Steakhouse.
Cadena de restaurantes dedicados a la búsqueda de la perfección en la elaboración de carnes asadas, en todos sus eslabones de Brasil y Estados Unidos, se aproxima notablemente a su objetivo. Bajo el sistema de rodizio, o servicio permanente, se degustan los mejores cortes seleccionados que se alternan con una oferta de ensaladas y antipastos de primerísima calidad. La recomendación, es probar morcillas, chorizos y el vino elaborado exclusivamente para estos restaurantes. Acompáñelos con espárragos frescos y polenta grillada. Un manjar.

Bar do Oswaldo.
En Barra de Tijuca es posible entrometerse en la historia íntima de los cariocas visitando el célebre Bar do Oswaldo, fundado en 1946. Todo comenzó cuando Oswaldo vendió su pequeña flota de camiones para arriesgarse a instalar un comercio de venta de comidas.
   Aunque Oswaldo tenía en mente producir una bebida con jugos de fruta y la adición de ron de coco. Así lo hizo y con el tiempo su "batida", conocida como Oswaldo Coquinho, sumó otros ingredientes y conquistó a los lugareños y turistas.
   Hoy, un clásico junto a las variantes elaboradas con maní, maracuyá, ananá y açaí, junto a otra decena de gustos que se venden como pan caliente entre lugareños y turistas bajo la eslogan "la batida perfecta". El lugar también es famoso por la excelente cocina en el que se destacan los petiscos, salgados y la feijoada .

Academia de Cachaça.
La Academia da Cachaça fue inaugurada en 1985 en una pequeña tienda de Leblon. La idea fue crear un espacio donde se priorice la cachaça brasileña de alta calidad en todas sus formas. Con el paso de los años se inició una nueva sucursal en Barra de Tijuca y se transformó en un referente en la gastronomía de Río de Janeiro. Entre sus productos se destacan la caipirinha, la feijoada y el escondidinho.

Rio Scenarium.
Este bar y restaurante nocturno, ubicado en barrio de Lapa, es el preferido de lugareños y turistas a la hora de escuchar, cantar y bailar samba. La casa tiene una nutrida programación musical con shows de bandas en vivo de repertorio ciento por ciento brasileño. * Centro de visitantes Paineriras.
Funciona diariamente de 8 a 19.
Venta anticipada de tickets:
www.paineirascorcovado.com.br
Dónde informarse
• Para mayor información consultar en:
Sector de Turismo de la Embajada del Brasil en Buenos Aires, organismo que pone a disposición del turista un equipo de especialistas que lo ayudará a programar su viaje, brindándole toda la información que necesita respecto a recorridos, hospedaje, mapas, rutas, folletos y las principales recomendaciones para que disfrute Brasil.
Las consultas se pueden realizar personalmente en la sede de Cerrito 1350, entrepiso, (1010ABB), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono al 011 4515 - 2422 o vía mail a turismo.buenosaires@itamaraty.gov.br.
El sitio web:
http://buenosaires.itamaraty.gov.br o www.visitbrasil.com.
El horario de atención es:
de lunes a viernes de 9.30 a 12.30 y de 15.30 a 17.30 hs.

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