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Domingo 05 de Marzo de 2017

Mártires de Otranto

Antonio Primaldo y sus compañeros mártires, también conocidos como los Mártires de Otranto, fueron 813 habitantes de la ciudad salentina que fueron asesinados el 14 de agosto de 1480.

Antonio Primaldo y sus compañeros mártires, también conocidos como los Mártires de Otranto, fueron 813 habitantes de la ciudad salentina que fueron asesinados el 14 de agosto de 1480 por rechazar convertirse al Islam después de que la ciudad cayera en manos de los otomanos comandados por el visir Gedik Ahmed Pasha.

   Fueron beatificados por el papa Clemente XIV el 14 de diciembre de 1771, y canonizados por el papa Francisco el 12 de mayo de 2013. Son santos patrones de la ciudad y de la Arquidiócesis de Otranto.

   El 28 de julio 1480 un ejército otomano comandado por Gedik Ahmed Pasha y formado por 90 galeras, 40 galeotas, y otros buques con alrededor de 150 tripulantes y 18.000 soldados desembarcó frente a Otranto. La ciudad resistió enérgicamente los ataques terrestres, pero no pudo resistir al bombardeo por mucho tiempo. Los soldados y los habitantes del pueblo abandonaron la parte principal de la ciudad el 29 de julio, refugiándose en la ciudadela, mientras que los otomanos comenzaron a bombardear las casas vecinas.

   Más tarde, Gedik Ahmet Pasha ofreció a los defensores de la ciudad la oportunidad de rendirse, pero éstos se negaron. En respuesta, la artillería turca reanudó los bombardeos. El 11 de agosto, después de 15 días de asedio, Gedik Ahmet Pasha ordenó el ataque final, en el cual consiguió romper las defensas de la ciudad y conquistar el castillo.

   Tras la toma del castillo, perpetró una masacre en la que todos los varones de más de 15 años fueron asesinados, mientras que las mujeres y los niños fueron esclavizados. Según algunas reconstrucciones históricas, murieron 12.000 personas y 5.000 fueron esclavizadas, incluyendo también las víctimas de los territorios de la península de Salento alrededor de la ciudad.

   A pesar de que la ciudadela había caído, aún quedaban refugiados algunos sobrevivientes y miembros del clero en la catedral para rezar junto con el arzobispo Stefano Pendinelli. Gedik Ahmet Pasha les ordenó renunciar a su fe cristiana, a lo cual los ciudadanos se negaron. Por lo tanto, ordenó a sus soldados que entraran en la catedral y capturaran a todos. Los ciudadanos fueron ejecutados, y el edificio, símbolo de resistencia, se transformó en un establo para caballos.

   Se destaca entre las muertes la del anciano arzobispo Pendinelli, que pidió a los supervivientes que se encomendaran a Dios antes de morir, por ser especialmente brutal. Los otomanos lo despedazaron con cimitarras, mientras que su cabeza fue empalada en una estaca y llevada por las calles de la ciudad.

   El 14 de agosto, el propio Gedik Ahmet Pasha ató a los pocos sobrevivientes y los hizo arrastrar hasta la cercana Colina de Minerva, donde al menos 800 de ellos fueron decapitados delante de sus familias, forzadas a ver la ejecución. El primero en ser decapitado fue Antonio Primaldo. La tradición dice que su cuerpo, después de ser decapitado, permaneció de pie a pesar de los esfuerzos de los verdugos para reducirle hasta que el último de los habitantes fue ejecutado.

   Paralelamente, durante la masacre de las crónicas locales cuentan que un turco llamado Bersabei se convirtió al cristianismo conmovido al ver cómo los habitantes de Otranto murieron por su fe, y como castigo fue igualmente martirizado por sus propios camaradas.

   Entre los 813 mártires de Otranto se destaca también la figura de Macario Nachira, un monje de origen noble que defendió intensamente su fe hasta morir. Finalmente, después de trece meses en manos turcas, Otranto fue recuperada por el ejército aragonés de Alfonso II de Nápoles, hijo del rey.


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