Turismo
Domingo 14 de Mayo de 2017

Los encantos de Estambul

En Estambul hay un minarete casi en cada lugar donde se ponga la vista. Son las torres de las mezquitas desde las que los imanes convocan a los musulmanes a la oración, un ritual que se repite cuatro veces al día. En la ciudad hay casi 4.000 mezquitas, razón por la cual no es difícil imaginar por qué son casi un símbolo.

Las mezquitas son un atractivo en sí mismo. Construidas algunas hace cientos de años, llaman la atención por su imponente arquitectura y por su mística. La Mezquita Azul, por ejemplo, no pasaría desapercibida ni para el más distraído de los mortales ni para el más fanático de cualquier religión que no sea la musulmana. Igual que Aya Sofya y Sultanahmet, entre tantísimas otras.

Hay muchos sitios que son una puerta de entrada a la historia, la cultura, las costumbres, la gastronomía y al día a día del Medio Oriente. Cosmopolita y pujante, la ciudad es una invitación a la aventura y una fábrica de bellas postales, como la de los palacios (el Topkapi, por caso), las propias mezquitas, la plaza Taksym y los restaurantes a orillas del Bósforo o del Mármara. No es posible abandonarla sin el deseo irrefrenable de volver algún día.

Es también la ciudad de las flores. Pululan los tulipanes de todos colores, especialmente en el Gulhane Park, en el corazón de la parte vieja, pero también en los canteros de las avenidas y en los jardines verticales que construyen en los muros de las autopistas.

Y están las especias, acaso lo primero que remite a Turquía en cualquier parte del mundo. Tanto el Mercado de las Especias como el Gran Bazar son una fiesta para la vista y sobre todo para el olfato. No debe haber una que no se consiga en esos verdaderos templos del sabor y los aromas.

Otras razones para visitar Estambul son la posibilidad de degustar un café turco después de ver cómo lo preparan, y de navegar por el estrecho que comunica al Mar de Mármara con el Mar Negro y separa a la parte europea de la asiática. Es difícil abstraerse de la belleza del Bósforo, y tal vez no haya mejor manera de ver Estambul como si una postal que no sea navegando por esas aguas. Allí, a ambas orillas, se divisa una de las ciudades con más historia y uno de los destinos más elegidos por los turistas del mundo en los últimos años.

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