Turismo
Domingo 06 de Agosto de 2017

Las playas más bellas de Italia

Una lista imperdible, de norte a sur y de este a oeste, con los mejores balnearios de la península

Italia posee, en su extenso litoral sobre el Mediterráneo, decenas de playas ideales para disfrutar aguas color turquesa, la cercanía con monumentos históricos y fondos marinos dignos de postales. Las siguientes se consideran las 15 más espectaculares playas que pueden visitarse de norte a sur y de este a oeste.
Isola de Cognigli (Sicilia)
Al final de la primavera boreal, la arena blanca e impalpable de la Isola dei Conigli, sobre la costa sudeste de la isla de Lampedusa, se convierte en el nido de numerosas tortugas de la especie Caretta Caretta, en vías de extinción, que allí ponen sus huevos. El gran promontorio de la Isola dei Conigli, separado de la isla madre de Lampedusa por pocos metros de agua que se pueden cruzar a nado, forma parte de una reserva natural. A estas playas, donde tenía su casa el cantante Domenico Modugno, es ideal llegar en las primeras horas de la mañana, para apreciar el increíble paisaje en total soledad.
Bue Marino (Sicilia)
Es una extensión de arena dorada de tres kilómetros de largo, junto a un mar cristalino, a dos pasos de las caletas impolutas de la reserva del Zingaro (Trapani). La playa de San Vito Lo Capo fue elegida como la más hermosa de Italia en un concurso organizado en Internet por la ONG Legambiente.
Cala Rossa (Sicilia)
Es una playa irresistible y selvática, sobre la costa meridional de la isla de Favignana. Según algunas leyendas el nombre viene de la sangre derramada por los cartagineses, derrotados por los romanos en la primera Guerra Púnica. En realidad, la playa rocosa es rojiza, en contraste con la limpidez y los mil matices de azul de las aguas.
La Pelosa (Cerdeña)
La lengua de arena fina y blanca de Stintino, junto a aguas turquesas y transparentes, está rodeada de una vegetación mediterránea que se extiende hasta el mar e inunda el aire de aromas a sal y enebro. La playa se encuentra en el golfo de Asinara, en el extremo noreste de capo Falcone, desde donde se puede visitar el parque de la Asinara gracias a paseos en bote.
Cala Goloritze (Cerdeña)
Es tan bella y sin contaminación que en 1995 la Unesco la declaró Monumento Natural para preservar su esplendor. Al sur del golfo de Orosei, tiene arena color marfil que reluce en contraste con el mar transparente. Es más fácil llegar en barco, porque a pie es preciso recorrer un largo sendero complicado de transitar: pero la belleza del lugar, entre paredes rocosas, pináculos y un arco natural, compensa el esfuerzo.
Spiaggia Giunco (Cerdeña)
La llaman también la Playa de los Dos Mares, porque la lengua de arena divide el Mediterráneo de la laguna de Notteri, donde en invierno hay flamencos rosados. Se distingue por una arena fina como talco y de transparencias rosas, en una costa dominada por una antigua torre construida sobre un promontorio.
Cala Brandichino (Cerdeña)
Cerca de San Teodoro, en la costa este, es un rincón de paraíso al que se llega en auto o a pie. La playa es blanquísima y de fondo bajo, ideal para los niños. Detrás hay un oasis natural con numerosas aves acuáticas. Se dice que allí en 1867 Giuseppe Garibaldi se embarcó para llegar a Piombino e intentar liberar Roma del Estado Pontificio.
Baia delle Zagare (Puglia)
La costa del Gargano regala allí asombrosos panoramas, con una lengua de arena suave y clara, de un kilómetro de largo, atrapada entre las altas rocas calcáreas de una ensenada constelada de grutas marinas. Se llega por vía marítima o gracias al ascensor de un hotel excavado en la roca. Frente a la playa de agua turquesa y esmeralda surgen del mar dos enormes farallones.
Punta della Suina (Puglia)
A pocos kilómetros de Gallipoli, en la costa jónica del Salento, se encuentra esta deliciosa playa con un bar sobre una terraza panorámica. Oculta por un denso pinar pero de acceso sencillo, es un largo tramo de arena jalonado de pequeños grupos de farallones donde el mar toma colores del azul al esmeralda.
Grotticelle (Calabria)
Ubicada sobre un bello tramo de la Costa de los Dioses de Capo Vaticano, sobre el Tirreno, está formada por tres playitas contiguas de arena muy fina y pequeños promontorios que bajan hacia un mar transparente.
Marasusa (Calabria)
Es una de las playas de Tropea, al pie del pueblo, donde el mar parece el Caribe y la arena está formada por microguijarros que vuelven al agua aún más bella y sugestiva. A sus espaldas queda el santuario de Santa María dell'Isola, que antiguamente estaba totalmente rodeado de mar.
Cala Monte di Luna (Campania)
Olivos antiquísimos ocultan, en la provincia de Salerno, pequeños promontorios coronados de torres y rodeados de un agua límpida que invita a sumergirse. Lo mejor es navegar a lo largo de la costa con los marineros que conocen anécdotas y leyendas de cada pequeño rincón.
Arenella (Toscana)
Sobre el lado oriental de la isla del Giglio está el lido de la Arenella, uno de los pocos tramos de costa adonde es fácil llegar. Enfrente se levanta el bello promontorio del Argentario.
Spiaggia di Mezzavalle (Marcas)
Es una sorprendente franja de arena fina sumergida en la vegetación mediterránea y dirigida hacia el Adriático. Es difícil llegar y hay que llevar consigo agua y alimentos, porque es una playa salvaje y sin servicios.
Monterosso (Liguria)
Es la única playa de arena de Cinque Terre, el lugar ideal para sumergirse y practicar snorkeling en el agua turquesa. En verano es muy concurrida pero se la puede admirar desde el mar o fuera de estación, cuando se acentúa la atmósfera romántica y sugestiva del territorio. (Ansa)

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