Caribe
Domingo 07 de Mayo de 2017

Islas Cayman, algo más que un paraíso

La historia del destino que Cristóbal Colón encontró por accidente. Espectaculares playas en un mar turquesa invitan a conocerlo.

Ubicadas en un entorno tropical incomparable, con una peculiar combinación de playas bañadas por el sol y tranquilas aguas de color turquesa, las Islas Cayman son reconocidas mundialmente por su fina gastronomía, la práctica de snorkel y buceo a lo largo y ancho de las tres islas que componen el destino. Pero, ¿cuál es el origen que dio lugar a uno de los destinos más sofisticados del Caribe?    

   Las islas fueron avistadas por primera vez por exploradores europeos el 10 de mayo de 1503, debido a un viento que desvió de rumbo el barco de Cristóbal Colón. En su cuarto y último viaje al "nuevo mundo", Colón iba en camino a la isla La Española, lo que actualmente conocemos como Haití y República Dominicana. Durante el trayecto, su barco fue empujado hacia "dos islas muy pequeñas, repletas de tortugas galápagos que parecían como pequeñas rocas", así fue como estas islas fueron denominadas como Las Tortugas. Las dos islas avistadas en aquel entonces fueron Cayman Brac y Lettle Cayman, dos de los territorios que, junto con Grand Cayman, completan el trio que hoy se conoce como Islas Caimán.

   Unos años después, a raíz de un mapa de 1523 que mostraba a las tres islas, se les daba el nombre de "Lagartos" que poco después se transformó en "Caimanes". Este proviene de la nomenclatura que utilizaban los indígenas caribeños para el cocodrilo marino que habitó las islas. Este nombre, o una variante de él, es el que conservaron desde aquel entonces. La palabra eventualmente se transformó en Caimán y se añadió la palabra "islas", para nombrar al famoso destino del Caribe como "Islas Cayman".

Primeros pobladores

   De acuerdo a los registros, el primer visitante inglés en llegar fue Sir Francis Drake en 1586. Los primeros pobladores fueron dos colonizadores del ejército disuelto de Oliver Cromwell que llegaron a finales de la década de 1650 con el objetivo de cazar tortugas, uno de los animales más icónicos que aún representan hoy al destino.

   Isaac Bodden, el primer habitante permanente registrado de las Islas, nació en Grand Cayman alrededor del año 1700. A partir de allí, una variedad de personas de distintas procedencias y culturas se asentaron en Islas Cayman, entre los que se encontraban marineros sobrevivientes de los naufragios y esclavos.

   Las primeras poblaciones registradas de las Islas Caimán datan del año 1773, cuando se estimaba que un total de 450 personas vivían en las islas. Los primeros asentamientos registrados se encontraron en Little Cayman y Cayman Brac durante el período que comprende los años 1833 a 1840.

   Otros pobladores se mudaron a Grand Cayman, ya que les ofrecía una mejor protección del ataque de los navíos españoles, ya que los pobladores podían ocultarse en el bosque cada vez que fuera necesario. Asimismo, en Grand Cayman había más tierras para cultivar. Como resultado, los asentamientos en East End y Bodden Town fueron fundados durante el mismo período.

El rojo y azul definieron la identidad
   Con una población estable ya asentada en sus imponentes playas, rodeadas de un entorno natural con flora y fauna autóctona, se creó uno de los símbolos que identifican al territorio: su detallado escudo de armas donde puede leerse la frase "he hath (hoy "have") founded it upon the seas" ("lo fundó sobre los mares").
   Poco después, en 1959, se diseñó su característica bandera incluyendo el escudo. Existen dos versiones de la bandera que los visitantes verán presentes en distintos lugares del destino: una azul para usos terrestres y una roja para usos marítimos; ambos diseños están basados en la insignia roja y azul británicas.
Un viaje en el tiempo
   Varios siglos después, con un exquisito legado histórico y cultural que fue dejando su huella en cada una de las tres islas, las Islas Cayman proponen un recorrido cultural a cada paso por la inquietante historia del Caribe. Puede verse reflejada a cada paso la pasión por su historia en los distintos productos fabricados por las compañías locales.
   Los viajeros de todo el mundo que hoy llegan a su territorio tienen la posibilidad de combinar distintos recorridos y caminatas por cuenta propia con excursiones, visitas guiadas y lugares como el Cayman Islands National Museum en pleno centro de George Town, capital de Islas Caimán.
   Otro recorrido disponible se desarrolla en torno a The Wreck of the Ten Sail. En 1974, diez barcos se destruyeron pero los caimaneses brindaron toda la asistencia posible, salvando muchas vidas. Los visitantes pueden visitar el monumento conmemorativo en ese lugar; todos los barcos encallados en las Islas Cayman están protegidos por ley como parte de su patrimonio marítimo.
   Otra parada obligada para los amantes de la historia es Pedro St. James, una impresionante casona restaurada que nos transporta al siglo XVIII a sólo veinte minutos en auto del centro de la ciudad. Con un entorno geográfico y natural de película, los expertos locales nos sumergirán por un rato en un verdadero sueño acerca de la rica historia fundacional del Caribe.
Imperdibles
Lo más habitual es que los viajeros que lleguen a las Islas Cayman lo hagan a través de Grand Cayman, la más grande e importante de las tres del archipiélago. En esta isla están las mayores mansiones, la ciudad más relevante (George Town), una de las playas más famosas del mundo (la Seven Mile Beach) y los mejores y más exclusivos resorts turísticos.
   Lo más lógico es que cuando se empieza a recorrer la primera isla el visitante dirija sus pasos a la playa Seven Mile Beach. Su nombre significa Playa de las Siete Millas y se ajusta totalmente a la realidad: casi diez kilómetros de arena blanca y fina, bajo un sol que luce prácticamente los 365 días del año, con mágicos cocoteros y un mar Caribe que baña suavemente la arena con sus cálidas y cristalinas aguas.
   Cada año, miles de turistas llegan a Grand Cayman con la sola intención de pasar los días tumbados al sol en esta bellísima playa, con una bebida tropical en la mano y disfrutando del Caribe más exclusivo.
   Muchos de los resorts cercanos a esta playa ofrecen en sus instalaciones material de buceo para alquilar, e incluso la posibilidad de realizar inmersiones, bautismos de buceo y otras actividades para disfrutar de los fondos marinos.
   Además, en Grand Cayman es posible comprobar la curiosa influencia norteamericana que se respira en el ambiente, así como visitar el Cayman Maritime and Treasure Museum. Otro lugar de gran interés en la isla es Stingray City, un enclave costero donde es posible bucear o nadar en aguas cristalinas con un máximo de cuatro metros de profundidad. Con la compañía de cientos de rayas que acuden a que los turistas las alimenten. En el mundo sólo hay dos lugares así: Stingray Bay y Las Galletas (Tenerife), con la inmersión conocida como Los Chuchos.
   Otro punto de interés para amantes del buceo es Parrot Reserve. Además, en Grand Cayman también es posible visitar el jardín botánico Grand Cayman's Queen Elizabeth II Botanic Park, con más de 26 hectáreas y una enorme variedad de flora autóctona y de tipo tropical. Y por supuesto, la famosa Cayman Turtle Farm, una granja de tortugas que hoy día, además de la cría controlada de ejemplares para el consumo y los restaurantes, fomenta la reproducción y liberación de los galápagos al medio ambiente, evitando así el peligro de desaparición de una especie en vías de extinción.
   Las otras dos islas del archipiélago, no ofrecen quizás tanta variedad de lugares de interés para visitar, pero su encanto radica precisamente en su tranquilidad, su autenticidad y la posibilidad de descubrir lugares muy cercanos al concepto del paraíso terrenal.
   Además, Cayman Brac cuenta con leyendas de tesoros escondidos por los piratas que durante siglos hicieron del archipiélago su centro de operaciones, y también con hermosas playas, sobre todo en Spot Bay, al norte de la isla.
   La presencia de grutas y cuevas que se pueden recorrer en rutas guiadas, ubicadas en el interior de la isla, ofrece la posibilidad de hacer una actividad diferente y alternativa. Por su parte, Lettle Cayman tiene preciosas y enormes playas prácticamente deshabitadas en Preston Bay y Sandy Point, así como una zona de manglares y una laguna interior, Tarpon Lake, que merece la pena visitar.

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