Turismo
Domingo 27 de Agosto de 2017

El Toro de Osborne cumple 60 años

El Toro de Osborne, una enorme figura que domina las carreteras españolas entre el mar de Andalucía y la Cataluña de los Pirineos, es un ícono, pero también referencia indispensable para los turistas que recorren el país en auto.

El Toro de Osborne, una enorme figura que domina las carreteras españolas entre el mar de Andalucía y la Cataluña de los Pirineos, es un ícono, pero también referencia indispensable para los turistas que recorren el país en auto.

Su imagen está también estampada en camisetas y tazas de café, llaveros y platos ornamentales que se venden en cada tienda de suvenires desde Madrid a Sevilla, de Barcelona a Salamanca. Para muchos extranjeros el colosal toro incluso casi "es" España.

El ya famoso Toro de Osborne cumple 60 años, una edad tres veces superior a la de un toro de carne y hueso. Se trata de una imagen publicitaria creada en 1957 por el productor de vinos y licores de Jerez Osborne, otro ícono de España si bien es de origen británico. El primer toro fue inaugurado por el entonces patriarca de la firma, Don Rafael Osborne McPherson, en Cabanillas de la Sierra, en el kilómetro 55 de la ruta "Nacional 1", que unía Madrid a Francia.

Eran los años posteriores a la Guerra Civil y la primera etapa de la dictadura de Francisco Franco (1939-1959), cuando los turistas que llegaban a España eran muy pocos. Nada que ver con la situación actual, casi una "invasión" cotidiana de visitantes. El primer Toro Osborne, diseñado por Manolo Prieto, era un gran cartel publicitario de madera de cuatro metros de altura, creado para promover el entonces nuevo brandy "Veterano" de la empresa.

Los primeros ejemplares fueron colocados en las curvas de las rutas o en sitios insólitos: debían sorprender a los consumidores y captar su atención. Pero el dueño de la empresa decidió que eso no funcionaba. El quería que sus toros se vieran desde lejos, debían dominar el paisaje de España.

Una ley española de 1962 impuso alejar las publicidades de las calles. Entonces, los toros fueron colocados sobre las colinas y montañas, por lo que su dimensión pasó de cuatro metros de altura a 14. Fueron construidos con cinco toneladas de hierro y 10.000 tornillos.

Otra ley, en 1988, hizo temer por la extinción de los toros, ya que prohibía la publicidad a lo largo de las rutas. De los 500 ejemplares que había entonces quedaron 91. Pero el Toro de Osborne era ya un ícono de España, inmortalizado por artistas del calibre de Salvador Dalí, los fotógrafos Richard Avedon y Helmuth Newton y el cineasta Bigas Luna.

El famoso toro también fue resistido por las asociaciones protectoras de animales, ya que de alguna manera la figura remite a la tradicional corrida, en la que los animales son heridos de muerte. A pesar de eso, en 1997, el Tribunal Supremo de Justicia impuso la protección de las figuras de hierro, declarándolas "bien de interés estético cultural".

El primer ejemplar instalado en la ruta se encuentra en Cabanillas de la Sierra, meca de la tauromaquia, donde se entrenan los toros de combate y punto central de la "Ruta del Toro". (Ansa).

Comentarios