Turismo
Domingo 18 de Junio de 2017

Cianciana tiene magia

La pequeña localidad de la provincia de Agrigento ofrece una variada cantidad de atractivos para pasar las vacaciones

¿Por qué habiendo en tierras sicilianas tantas otras localidades con cerca de 4.000 habitantes los extranjeros eligen a Cianciana? Sea para vivir o bien para pasar sus vacaciones estivales, desde ingleses y franceses hasta estadounidenses, rusos y polacos junto a otras personas oriundas de una decena de países más, compran una vivienda, la reestructuran y se vienen para este "piccolo paese" de la provincia de Agrigento.

   ¿Por qué Cianciana, entonces? La respuesta es simple: Cianciana tiene magia. Existe toda una serie de atractivos que podemos y vamos a ir enumerando, pero por encima de todo posible argumento racional Cianciana, ni bien uno llega, maravilla, seduce, encanta. Podrán decirme que habiendo nacido aquí mi abuelo materno en el año 1893 innegables preferencias mueven mis apreciaciones. Pero, ¿qué me cuentan entonces de todo ese "sacco di stranieri" que han invertido su dinero en este lugar adquiriendo un inmueble y que no tienen hoy ni han tenido jamás un pariente en la comuna?

   En el Valle del río Platani, Cianciana se recuesta sobre una colina a 390 metros de altitud, rodeada por los Montes Sicani, que la resguardan de fríos vientos invernales, permitiendo a sus pobladores disfrutar de agradables temperaturas que alcanzan una media anual de 17º. De orígenes antiquísimos fue conquistada por griegos, romanos, árabes y normandos, recibiendo las marcas de la influencia de cada una de estas civilizaciones.

   Del Aeropuerto El Prat (Barcelona) hasta Punta Raisi (Palermo) son aproximadamente dos horas de vuelo. Y de allí en autobús son casi tres horas más hasta Cianciana. Basta descender en la parada de Corso Vittorio Emanuele para encontrarse frente a la Chiesa Madre (1640) y al Palazzo Joppolo (donde en 1872 nació el gran poeta local Alessio Di Giovanni). De inmediato uno ya siente que el lugar al que ha venido es un lugar muy especial.

   Continuando por Vittorio Emanuele unos 200 metros más se llega a la intersección con la Salita Regina Elena. Allí se halla la Chiesa del Purgatorio (1716), flanqueda por la Torre dell' Orologio (al estilo de la torre del Palazzo Vecchio de Florencia) y la Torre del Campanile. Frente a las mismas se encuentra el bar Clock Tower, donde mañana y tarde los lugareños no ahorran gritos y risas jugando a un juego de cartas llamado la briscola cinque, con algo de nuestro truco. Y entre medio de la Iglesia y el bar, la escalinata con el Monumeto ai Caduti, en homenaje a los ciancianeses fallecidos durante las guerras mundiales.

   En dicho bar fue que pude tomar un rico caffè macchiato con Francesco Montalbano y Totò Curaba. Donde llegué a entablar amistad con Antonino La Porta y el Señor Caruso, con Giseppe Di Nolfo y el Giuseppe D'Ascoli, birra Moretti y conversaciones sobre Dios, Marx y el Calcio mediantes.

   Y fue allí también donde la noche de la final de la Champion League entre la Juventus y el Real Madrid, sentado sobre la escalinata (y por momentos parado por la emocion del juego) frente a un televisor pantalla gigante y rodeado por "la mitad más uno" del pueblo termine convirtiéndome en un "tifoso bianconero" como el que más.

   La vista desde ese lugar es bellísima: la calle que desciende, las pintorescas casas y al fondo las elevaciones rocosas, cubiertas de abundante vegetación y sosteniendo numerosos "molinos de viento", que producen energía eólica. Además, sobre esa misma calle se ubican el Palazzo Marino (ex sede comunal) y el Palazzo Michele Abbatelis (1860) con sus tres plantas de diferentes estilos: neoclásico, gótico-normando y Tudor. Y más abajo, La Chiesa San Antonio (1670) y los Museos Cívico y Arquelógico.

   Prosiguiendo otros 200 metros a la izquierda de la Torre dell' Orologio se arriba a la Chiesa del Carmine (siglo XVII) y caminado unos pocos metros más nos encontramos en la Villa Comunale, con un símil de la Torre Eiffel con la bandiera tricolore italiana en la punta y con el Monumento allo Zolfataro, obra del Maestro Vincenzo Chiazza en honor a los trabajadores de las minas de azufre, cerradas definitivamente en 1962.

   Finalmente, resulta imperdible llegarse hasta el punto más alto de la ciudad: el Calvario, donde el paisaje panorámico 360 grados muestra una sucesión interminable de colinas y valles realmente fascinante. Iglesias, monumentos, palacios y escenarios naturales, entonces, pero a la par de ellos encantadoras calles angostas a través de las cuales es todo un deleite perderse.

   Cianciana, a 50 kilómetros de Agrigento y su Valle de los Templos, y a 45 kilómetros de Sciacca y sus hermosas playas, atrae por su clima mediterráneo, su naturaleza incontaminada, la tranquilidad de su vida, los sabores genuinos de sus comidas típicas y la calidez de su gente. Pero más allá de todo esto questo paese atrae por un algo especial, por un je-ne-se-quois, ejerce un muy fuerte magnetismo al cual sólo puedo encontrarle el nombre de magia.

Germán Risemberg

Director de Instituto Argentino de Estudios Empresariales (Inadee)

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