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Miércoles 02 de Enero de 2013

Tuercas en su salsa: de nuevo Dakar

Esta columna seguramente será refutada por ambientalistas y críticos de cualquier tipo.

Esta columna seguramente será refutada por ambientalistas y críticos de cualquier tipo. Y está bien. Cada uno tiene razones para esgrimir y quizás en algún punto se pueda discutir y consensuar. Al margen  de eso, los tuercas de este lado del mundo tienen nuevamente motivos para empezar el 2013 con expectativas de vivir lo bueno. Es que más allá de que esta vez el Rally Dakar, el más duro del planeta, no  empiece ni termine en el país, nuevamente pisará este suelo para regocijo de los miles que se acercarán a verlo a la vera de los caminos. Como desde el 2009, Argentina albergará esta competencia  mundial de casi 500 participantes. Y es que, además de ser la carrera que pone a prueba como ninguna los límites a hombres y máquinas, el espectáculo que ofrece es completamente gratuito. Cualquiera  puede verlos pasar, aunque ahí cabe su responsabilidad de hacerlo en lugares habilitados. Siempre el automovilismo es un deporte de riesgo para todos. Se dice siempre además que es una actividad de  elite porque hace falta recursos para practicarla. Cierto. Pero como el TC que se popularizó porque se corría en ruta abierta para todo el mundo, el Dakar genera esa rara simbiosis. Los caminos se dañan, es  verdad. En tramos de enlace, los pilotos no respetan leyes de tránsito. Sin dudas. Pero todo es perfectible. El Dakar mueve montañas en el país en todo sentido. Beneficios que deben ser también atendidos.

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