Donald Trump
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Trump evita que un millar de empleos se trasladen a México

El fabricante de aires acondicionados Carrier desiste de mudar 1.400 puestos de trabajo al vecino país tras negociar con el presidente electo.

Donald Trump hizo del proteccionismo una de las grandes banderas de su campaña electoral y se ganó el apoyo en cinturones industriales que antes votaban a los demócratas con sus promesas de combatir la deslocalización de empresas en el extranjero para salvaguardar los empleos en Estados Unidos. El presidente electo se anotará hoy un tanto importante ante esos votantes cuando comparezca en la planta que el fabricante de aires acondicionados y calefacciones Carrier tiene en el Estado de Indiana para explicar el acuerdo al que ha llegado con la compañía para mantener allí cerca de 1.000 puestos de trabajo que iban a llevarse a México. "Gran día el jueves para Indiana y los estupendos trabajadores de ese Estado maravilloso. Mantendremos nuestras empresas y puestos de trabajo en EEUU. Gracias, Carrier", escribió el magnate en Twitter el martes después de que la propia empresa anunciara en la misma red social que habían alcanzado un acuerdo.

Carrier emplea a 1.400 personas en su fábrica de Indiana y en febrero anunció el traslado de esos puestos de trabajo a México de forma gradual a lo largo de los próximos años hasta 2019. El anuncio, grabado por los empleados, se convirtió en viral.

Trump hizo de la compañía uno de los objetivos hacia los que lanzó dardos y la convirtió en símbolo de una situación con la que prometió acabar, atrayendo como votantes a trabajadores industriales que responsabilizan de las pérdidas de empleo a la globalización y a tratados de libre comercio como el Nafta (con México y Canadá), que Trump quiere abandonar si no puede renegociar. "Tenemos que pararlo y yo sé cómo", dijo el entonces candidato republicano, que anunció aranceles del 35 por ciento para los productos de empresas estadounidenses hechos en México. Igualmente amenazó con grabar un 45 por ciento los productos estadounidenses fabricados en China.

El fabricante de aires acondicionados y calefacciones con el que ahora ha llegado a un acuerdo pertenece a United Tecnologies, que según The New York Times obtiene el 10 por ciento de los 56.000 millones de ganancias anuales del gobierno federal, al frente del cual estará Trump desde el 20 de enero próximo. Su principal cliente es el Pentágono, al que una de sus divisiones provee de motores para aeronaves de la fuerza aérea.

Situación real. Indiana es el Estado del que el vicepresidente electo, Mike Pence, es gobernador desde de 2013. Y junto a él aparecerá hoy Trump en la planta de Carrier de la ciudad de Indianápolis para explicar los términos de lo pactado. Esta vez, la situación no es ficticia, al contrario que hace unos días, cuando Trump anunció en Twitter que el fabricante de autos Ford, otra de las empresas contra las que arremetió en campaña por sus intenciones de deslocalizar producción, iba a mantener en Kentucky la fabricación de sus vehículos de lujo Lincoln.

Trump se anotó el tanto de haber "trabajado duro" con la empresa para evitar que se llevara los Lincoln a México, pero lo cierto es que Ford nunca había dicho nada al respecto. Sí anunció hace meses su intención de trasladar al país del sur de la frontera modelos pequeños como el Focus, que ahora se fabrica en Detroit.

A cambio de mantener la fábrica en Indianápolis, se espera que Trump y Pence reiteren sus propuestas de campaña en apoyo a las empresas, basadas en relajar las regulaciones y revisar el código fiscal empresarial.

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