Elecciones en Estados Unidos
Martes 11 de Octubre de 2016

Trump, detestado en la región, tiene a un aliado secreto en Putin

"Macri y Peña Nieto deben rezar por Hillary. Trump es defendido por los medios del Kremlin".

El caso Trump tiene sus evidentes implicancias internacionales, tanto en la región como en zonas lejanas y calientes del mapa mundial. Macri y el mexicano Peña Nieto están al tope de los gobernantes latinoamericanos interesados en una derrota, si es posible bien neta, del republicano. Macri fue bendecido de entrada por Obama y tejió fuertes nexos con la administración demócrata. La última prueba se vio durante su visita a Nueva York por la Asamblea de la ONU, cuando participó de una reunión de la fundación Clinton Global Initiative. Peña Nieto debe ser el máximo interesado en que Hillary gane el 8 de noviembre. Su pésima experiencia al recibir a Trump fue sólo un anticipo de lo que le espera si gana el hotelero, por no hablar del daño que ya se está anticipando sobre la economía mexicana por los planes de proteccionismo jurásico que tiene el estadounidense.

Pero en un plano global también habrá efectos potencialmente muy negativos en caso de ganar Trump. Notoriamente, Putin tiene nexos con Trump, algo que se percibió cuando en el debate del domingo Hillary lo apuró sobre este punto y el magnate se limitó a hacer una defensa de Assad y Rusia porque "están atacando al Isis". Ni mencionó los crímenes de guerra que cometen, y no sólo en Alepo. Ayer Francia anticipó un recurso por delitos de lesa humanidad contra ambos en la CPI de La Haya. El mejor detector de la ligazón no admitida entre Putin y Trump se percibe en los medios del Kremlin, desde la más profesional Russia Today al portal Sputnik, que ayer abría con las nuevas filtraciones de Wikileaks que perjudican a Hillary. Resulta cada vez más evidente que Wikileaks trabaja coordinadamente con los agentes del Kremlin. Los que aplaudían al portal de Assange en 2011 hoy callan.

Conviene recordar que Putin asesina y encarcela a los verdaderos opositores y periodistas independientes y deja vivir o fabrica opositores de pacotilla que no amenazan su poder. Es el caso del viejo PC ruso y el nacionalismo folklórico de Shirinovsky. Mientras, y pese a la crisis económica que sufre Rusia, las recientes elecciones parlamentarias le han dado un espaldarazo a su política militarista y expansionista. El ruso ya dirige su atención mucho más allá de Siria, a la que considera ganada, y la posa sobre el Báltico. Allí hace ya dos años que las tres pequeñasnaciones bálticas se ven literalmente "prensadas" por las fuerzas rusas contra el enclave de Kalinigrad, la antigua Konisberg alemana. Rusia tiene ahí misiles Iskander, al parecer con cargas nucleares. Los aviones rusos ya se han acostumbrado a hacer amenazantes incursiones en todo el Báltico y mucho más allá, en el Atlántico Norte. Hace cinco días dos bombarderos pesados Tupolev 160 aparecieron insólitamente cerca de Bilbao. Los analistas llaman a la doctrina Putin "euroasianismo". Es un nacionalismo paraonico que ve traidores por todos lados y a Occidente como un pérfido enemigo portador de disvalores, como la defensa de las minorías sexuales. La alianza de Putin con la ultraconservadora iglesia ortodoxa es otra pata clave de este esquema. Todo esto también se juega en las elecciones estadounidenses, más allá de la fuerte agenda doméstica.

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