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Sábado 31 de Julio de 2010

Trueno

El gran poeta inglés W. H. Auden es famoso por la peculiar agudeza de sus frases. Hay una que me parece particularmente certera: “La muerte es el sonido de un trueno distante en un picnic".

Como un predecesor ilustre, Oscar Wilde, quien alguna vez llegó a decir, ácidamente, que alguien se había suicidado “en defensa propia”, el gran poeta inglés W. H. Auden es famoso por la peculiar agudeza de sus frases. Hay una que me parece particularmente certera: “La muerte es el sonido de un trueno distante en un picnic”.

Ajá. Acaso así vivamos, y acaso sólo así podamos vivir, olvidando la constante inminencia del fin, ignorando la gran fragilidad que a cada paso nos acecha. Y sin embargo, es sobre ese fondo trágico, la muerte, que la vida adquiere importancia, trascendencia y sentido: lo que no hagamos ahora, no lo haremos más.

Por eso, leer la frase de Auden es escuchar ese sonido aún lejano, ese trueno todavía silencioso que se esconde en el fondo de los días. La muerte se aproxima, siempre. Pero la vida le responde, con su infinita capacidad de engendrar. Y le dice: todavía no. Aún es tiempo de dar y recibir, de mirar y ser mirados, de tocar y ser tocados, de que la música cante dentro nuestro y el vino nos ilumine el alma. Aún es tiempo de dar a luz, de escribir, de caminar bajo los jacarandaes azules de noviembre. La muerte llegará, claro que llegará, pero entonces le cederemos un cuerpo, y no una apariencia; una historia, y no una suma de negaciones; hijos, libros y besos, y no miedo, silencio ni olvido.

Auden es una maravilla. Hay otra frase suya que conviene recordar: “Nunca seré diferente. Ámame”.

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