CGT
Domingo 06 de Noviembre de 2016

Triaca asegura que "el empleo crece lento, pero crece"

La herencia. Triaca justificó la apertura importadora en fallas del gobierno anterior.

"En los últimos meses hubo un crecimiento lento pero consistente del empleo. Cambió la tendencia". En estos términos definió el mapa de la situación laboral al inicio del último trimestre del año el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, para quien el resentimiento en el nivel de empleo que expresan los propios índices oficiales se manifiestan sólo en sectores puntuales como la construcción y la industria manufacturera y obedecen a "la herencia" del gobierno anterior, por la falta de pago de la obra pública que detuvo la actividad y la crisis externa de Brasil. "No hubo una ola de despidos", dijo enfático el ministro.

Triaca estuvo en Rosario junto al resto del gabinete social presentando el programa "El Estado en tu barrio", y se reunió además con los gremios industriales, que le acercaron su preocupación por el impacto de las importaciones en el tejido productivo y en el empleo, otro conflicto al que atribuyó a los errores de la gestión pasada. "Hubo un momento complicado a principios de año cuando se autorizaron las DJAI que estaban sin aprobar por el otro gobierno, pero no fue generalizado", dijo y aseguró que el sistema de licencias no automáticas que se implementó "está funcionando".

Con esta foto, para Triaca no hay razones que avalen un escenario de conflictividad social a fin de año. "No hay motivos para eso. Puede haber acciones políticas, alguno que pretenda sacar una ventaja de ese tipo, pero esperemos que la gente no esté en eso", indicó.

—¿Qué análisis hacen de los últimos datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que muestra una caída del empleo formal en el último mes en la medición anual?

Sí. Cuando uno lo mira año contra año tiene muchos problemas de estacionalidad, pero lo que vemos es que en los últimos tres meses hubo un crecimiento consistente, lento, pero hay un crecimiento. Ha cambiado esa tendencia. Lo que miramos son los últimos 5 años, donde no hubo creación de empleo. Ponemos ese foco. Donde vimos más dificultad es en el sector de la construcción. Hubo una caída significativa, principalmente justificada por la obra pública. Es decir, se había dejado de pagar la obra pública y la puesta en funcionamiento, con las reglas de transparencia y demás, llevó su tiempo. Otro sector es el de la manufactura industrial, pero principalmente la que tiene vínculo comercial con Brasil. Ahí se notó mucho, en automotrices, autopartes. Hay otros sectores de la industria que empezaron a crecer como el agroindustrial, que empieza a traccionar positivamente. Este equilibrio es el que tenemos que ir recuperando. Pero el desarrollo de las inversiones tienen un período, generan puestos de trabajo a posteriori, no es automático. Creemos que ese es el sendero a recorrer.

—Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) también mostraron en agosto una caída anualizada del 1,5 por ciento, unos 92 mil trabajadores menos.

—Pero ahí hay que mirar la composición. Desde agosto del año pasado hay una caída, no es significativa. Pero lo que hubo fue muy focalizado en dos sectores: construcción e industria manufacturera. Pero ahora hay una recuperación en ambos, lenta pero empieza a haberla. El sinceramiento de la economía, sumada a la recesión que se venía arrastrando, y el problema de Brasil, generó ese escenario. ¿Hubo una ola de despidos? No. ¿Hubo dos sectores que sufrieron más que otros? Sí. Ahora empiezan a normalizarse.

—Los datos oficiales también muestran que las remuneraciones en blanco crecieron al 35 por ciento en agosto y la inflación (IPC porteño) superó el 43 por ciento en forma anual. ¿Se profundizará la pérdida del poder adquisitivo del salario?

—No hay que olvidar que esos datos son anualizados y hay que mirarlos desde el momento de la firma de las paritarias, porque cuando se llegue a diciembre, seguramente la inflación va a dar menos que 42 por ciento porque hace cuatro meses que se viene bajando la inflación a 1,5 porcentual en promedio y se seguirá en esa línea para la última parte del año y, en paralelo están los aumentos de las cuotas de paritarias. Entonces ambos porcentajes van a estar mucho más cerca. Pero, además, como creemos que por más que estemos mucho más cerca hay sectores que tienen que hacer una recomposición salarial, hay que habilitar la negociación del bono de fin de año para que se cierre 2016 y empecemos el 2017 mirando la inflación de ese año y no la de arrastre.

—¿Ven factible que el sector privado pague ese bono teniendo en cuenta que, más allá de lo que se discutió en la mesa tripartita, dicen que no están en condiciones?

—Desde el gobierno habilitamos la negociación, que no es poco. Ahí también hay responsabilidad de los sectores sindicales y empresarios, pero —hay que decirlo— cuando te planteás la negociación paritaria para el año que viene si no terminás de cerrar este, vas a arrastrar mucho al próximo. Con el bono estamos habilitando cerrar el año en términos de ingresos.

—¿Creen que puede haber un escenario de conflictividad social a fin de año?

—No. Creemos que el diálogo está funcionando, efectivamente tenemos muchísimas más reuniones que cualquier otro gobierno con gremios, organizaciones sociales, y en todas hemos avanzado en soluciones. Con lo cual, creo que no hay motivos para eso. Puede haber acciones políticas, alguno que pretenda sacar una ventaja, pero esperemos que la gente no esté en eso. Además, objetivamente estamos mejorando los datos de inflación, los datos de empleo, los de construcción y consumo.

—¿Qué respuesta tienen al reclamo de las industrias de la región por la apertura de las importaciones y su impacto en el empleo?

—Nosotros lo dejamos claro desde el primer momento. El gobierno que se fue dejó una pila de DJAI sin aprobar y se llevó toda la información. La decisión del gobierno en ese momento fue saldar las DJAI que estaban pendientes sabiendo que iba a generar un impacto de importaciones en muchos sectores, pero a partir de eso tener un sistema de licencias no automáticas. Y eso está funcionando. Por supuesto que las DJAI aprobadas en diciembre han tenido su impacto y hay muchos sectores que se ven afectados.

—¿Sólo lo atribuye a las DJAI?

—Sí. Porque si no basta observar las licencias no automáticas. Si se miran las importaciones de este año están 8 por ciento por debajo del año pasado.

—¿Se podría haber administrado con una sintonía más fina?

—Deberíamos haber recuperado la computadora que se robaron de la Secretaría de Comercio. Pero hoy tenemos los datos estadísticos del Indec que muestran que hubo un momento ente diciembre y febrero complicado pero no fue algo generalizado. Me reuní con los gremios industriales y les dije que vendríamos con el Ministerio de Producción a mostrarles todos los números. Se construye mucho sobre eso. Algo tiene que ver con la caída de la actividad que hubo en el primer semestre, el sinceramiento de la economía, pero también se mezcla mucho. Se dice que este gobierno abre todo y demás, pero es una cuestión política que hay que contrastarla con los hechos.

—¿Es más fácil negociar con una CGT unificada?

—Siempre la unidad que mejore el diálogo y la representación de los trabajadores es bienvenida. Alguno lo puede ver como un riesgo, nosotros como una oportunidad.

—La CTA lanzó un paro porque entiende que no hay respuestas a muchos problemas.

—El reclamo de la CTA se basa en una agenda que ya avanzó en muchas cosas. Hubo paritarias libres, adelantamiento del Consejo del Salario, se mejoró la situación de los jubilados, dimos ayudas a los que cobran la AUH. Me parece que hay más intencionalidad y animosidad política que otra cosa.

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