Policiales
Viernes 13 de Enero de 2017

Tres muchachos fueron imputados por el crimen de una nena en Villa G. Gálvez

Les dieron 30 días de prisión preventiva por la muerte de Candela Abigail Maciel. Dijeron ser inocentes y acusaron a otra banda del barrio

Durante dos días los tiroteos sacudieron al barrio La Ribera de Villa Gobernador Gálvez. El último se llevó la vida de Candela Abigail Maciel, la nena de 2 años alcanzada en el pecho por un plomo que atravesó la cortina de su casilla de chapa. En base a dichos de vecinos, tres hombres fueron detenidos y la fiscal Marisol Fabbro los imputó ayer como coautores del crimen. Ellos se defendieron: pidieron declarar y cada uno a su turno señaló a miembros de otro bando (con nombres, apellidos y seudónimos) de ser quienes tienen a maltraer a la villa que se recuesta sobre la barranca del Paraná, atrás del frigorífico Paladini. El juez Juan Carlos Vienna consideró que la pesquisa está "atada con alambre", pero les dictó prisión por 30 días porque "algunos elementos los involucran".

"Están los tres metidos en un grave problema", les dijo el juez a los acusados cuando terminaba la audiencia imputativa. "No somos nosotros", replicaron ellos desde el banquillo, pese a que ya había finalizado su turno para hablar. Terminaron tras las rejas por un plazo breve, un tiempo que el juez evaluó como "más que suficiente para que la Fiscalía y la defensa puedan aportar todas las pruebas" en una investigación aún "precaria".

Una bala sin dirección

El crimen de Candela ocurrió en los primeros minutos del miércoles. La nena estaba en su casa de Córdoba y La Ribera con su familia festejando el cumpleaños de Brian, su hermanito de 5 años. Ella jugaba dentro de la casilla de chapa de tres metros por tres cuando una balacera estremeció al barrio sin dar tiempo a nada. "Estábamos tomando mates con mi señora cuando sentí algo que me quemó la nuca y la nena cayó al suelo", contó David, su papá, de 35 años. "Los tiros venían de calle Thompson", añadió.

El hombre fue herido por un plomo en el cuello. A la nena una bala la hirió en el pecho, al parecer de costado. Y pese a los esfuerzos de su familia para llevarla al hospital (la ambulancia llegó por calle Córdoba pero no pudo bajar por la barranca) la nena murió por un "shock por hemorragia masiva de tórax".

En base a declaraciones de vecinos, efectivos de Gendarmería Nacional detuvieron a dos muchachos el mismo miércoles a la mañana. Un tercero se presentó por su cuenta en la comisaría al saber que lo buscaban. Si bien en un primer momento el Ministerio Público de la Acusación negó que hubiera detenidos, lo cierto es que ayer los tres llegaron esposados a la audiencia. Son Juan Emilio A., de 22 años; Manuel Alejandro T., de 29 y Esteban R., de 27. Los dos primeros tienen condenas previas.

La acusación

La fiscal Marisol Fabbro los acusó de participar en "un disturbio con innumerables detonaciones de armas de fuego" a la 0.05 del miércoles en Thompson y La Ribera, en medio de un conflicto entre dos bandos de la zona. Por la muerte de la nena les imputó la coautoría de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Por las lesiones al padre, el mismo delito en grado de tentativa. Se considera que actuaron con dolo eventual. Esto es, que si bien no buscaban la muerte de la nena, se representaron esa posibilidad y no les importó. También fueron acusados de la portación de armas de fuego.

Según el planteo acusatorio, durante 48 horas se sucedieron disparos intermitentes entre dos bandos del barrio. Se escuchaban tiros, llegaba la policía, cesaban los disparos, se iban los policías y volvían a retumbar las balas. Esos cruces quedaron registrados en llamados al 911 que se repitieron el martes a las 17, a las 18, a las 20.10 y a la medianoche. Fueron entre grupos de la "parte de arriba" de la barranca y la "parte de abajo". En el medio, dijo Fabbro, "quedaron las personas que fueron víctimas de esta situación".

Incluso, antes de la muerte de Candela, en la balacera de las 20.10 dos mujeres resultaron heridas aunque quedaron fuera de peligro. Se trata de María Belén Q. y Marcela G. Los detenidos también fueron acusados de participar en esta balacera como coautores de un abuso de armas. En rigor, María Belén Q. fue quien los señaló con nombres y apodos. "Fueron Boqui, Chino y Pata Quemada, y son los mismos que mataron a la nena", denunció.

A esta referencia se sumó la declaración de otro vecino que las 17 les dijo a los policías que había sido amenazado por Esteban R. y otro muchacho, quienes le dijeron: "Vamos que a este bate cana después lo matamos". El papá de Candela también declaró que en el barrio circula que fueron T., A. y R. quienes dispararon "contra otros pibes del barrio con los que tienen problemas".

Los descargos

Al declarar, los acusados brindaron un relato similar. Dijeron no haber disparado sino ser víctimas del asedio de una banda a la cual se refirieron como "ellos": "Ellos venden droga en el barrio, roban, andan a los tiros, caen en cana y salen al ratito", repitieron. En todos los casos la fiscal debió preguntarles a quiénes se referían. Entonces mencionaron con nombres y apellidos a varias personas, entre ellas un tal "Facturita" y un tal "Topo". "Venden drogas de una tal Japo que les baja armas. Salen, tiran tiros y se ocultan en una casa".

Juan Emilio A. fue el primero en exponer. Es albañil y cursó la primaria hasta 5º grado. "Me iba para mi casa cuando me aprehenden los gendarmes. Me acusaban que era el Toco, que era Facturita, me pegaban y no me dejaban hablar. En ningún momento disparé un arma. No sé porqué me acusan".

Le siguió Manuel T., pescador y padre de dos hijos. "Ellos tienen enfrentamientos con la gente porque son vendedores de estupefacientes. Tienen muchas armas. Topo y Facturita fueron los asesinos de la nena", planteó. Dijo que había ido a pedirle plata prestada a su suegra cuando Gendarmería lo apresó a los golpes. Tenía un hematoma sobre la ceja derecha. A pedido de su defensora, se sacó la remera y mostró más lesiones en la espalda y el pecho. Señaló que no puede pasar frente a la casa de "ellos" porque lo balean y que los conflictos surgieron tras el robo de una moto a su amigo R.

Esteban R. fue el último en declarar. Es changarín, le dicen Chino y con su esposa atiende una granjita en su casa. Anda en muletas, con el pie derecho en alto, por un disparo que recibió hace un mes. "Ellos me han disparado, yo los he denunciado y pasa todo lo contrario. Quieren verme preso", aseguró, además de contar que se presentó en la seccional porque se enteró de que buscaban a un tal "Chino de muletas" y temer que le quemen la casa.

Sólo rumores

"La Fiscalía no tiene un solo elemento de prueba. No son más que rumores. Es un hecho muy grave y no se ha reunido evidencia que permita vincular a mis asistidos, que valientemente han explicado porqué están en el banquillo", cuestionó la defensora pública María Laura Blacich, quien reclamó la libertad para todos por falta de evidencias.

Al resolver, el juez Vienna consideró que desde que están detenidos "no hubo más problemas" en el barrio, pero admitió que la investigación "está atada con alambre" y que para profundizarla habrá que "tocar todos los timbres del barrio. Al día de la fecha es precaria, pero existen motivos para que estén presos", dijo al fijar en 30 días el plazo de encierro. El próximo 10 de febrero todos volverán a encontrarse para revisar en qué sentido se inclina la balanza.

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