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Sábado 03 de Diciembre de 2011

Tres libros que los chicos no deben dejar de leer

La palabra leída o narrada se puede convertir en afectos y abrazos simbólicos para los niños. “Si el placer de leer se ha perdido, no está muy lejos. Sólo se ha extraviado. Es fácil de recuperar. Claro que hay que saber por qué caminos buscarlo...” (Daniel Pennac)

“Las coordenadas entre las que se construye la historia particular de cada ser humano son coordenadas de lenguaje”, estas palabras de la autora colombiana Yolanda Reyes son el perfecto referente para hablar de la relación de los libros y los chicos, de la lectura y los chicos, y sobre todo de la literatura y los chicos.

Somos desde el nacimiento sujetados por las palabras, en una danza permanente que va hilvanando nuestra historia. En esta comunión de madre e hijo, adulto y niño, la literatura, en su sentido más amplio de lenguaje simbólico abierto a la connotación, juega un papel primordial.

Esa palabra leída o narrada, al borde de la cama, en el tenue límite entre realidad y ficción, se vuelve palabra-abrazo, palabra-afecto, que le otorga al niño la capacidad de elegir opciones, de explorar mundos, de fuerzas para lidiar con las pesadillas y los miedos y sobretodo, sueños para reinventar sus propias historias.

Recortar de todo el maravilloso universo literario, tres libros para recomendar a los más pequeños, es una idea limitante, pero a la vez muy seductora y desafiante. Si pienso qué criterios tuve en cuenta para esta selección, totalmente subjetiva y arbitraria, fue y es la relación de estas historias y la niña que llevo en mi interior, así como el disfrute que siempre me producen sus relecturas.

1. “Donde viven los monstruos”, de Maurice Sendak. El es uno de los referentes más importantes, y más vendidos de la literatura infantil mundial, fue publicado originalmente por Harper & Row en 1963. Un libro muy polémico, puesto que nadie en la literatura para niños de esa época hablaba de monstruos. La historia así, se convierte en un clásico obligado, que todavía hoy disfrutamos grandes y chicos.

Narra la historia de Max, un niño muy inquieto, muy rebelde, y muy soñador. Un día Max decide ponerse su traje de lobo y comportarse mal, hace una travesura tras otra, hasta que su mamá lo manda a su cuarto.

Una vez allí, la imaginación del niño empieza a crear un mundo de fantasía, en donde empiezan a crecer árboles y las paredes se convierten “en el mundo entero”. Max entra en él y luego de cruzar el océano, llega a donde viven los monstruos. En ese mundo mágico se convierte en rey, y después de bailar, festejar, dominar a las criaturas, y enfrentar sus miedos, decide regresar a su hogar, en donde lo espera su mismo cuarto, y la cena todavía caliente. Pronto se convirtió en un clásico. Y ese puesto de honor no lo merece solamente por haberse ganado la Medalla Caldecott —máximo galardón de los libros ilustrados— ni por haber obtenido el American Book Award y ni siquiera por ser uno de los diez libros para niños más vendidos de todos los tiempos, sino, sobre todo, por ser la perfecta conjunción entre palabra e imagen.

Sendak logra una historia poética, con una excelente economía expresiva. Al cuidadoso trabajo que se esconde detrás de cada una de sus frases, de sus ritmos y de su admirable prosa literaria, se suman la ilustración y la diagramación para construir una estructura impecable y una atmósfera maravillosa, en la que todos los lenguajes conviven en exacta armonía. Un libro mágico para niños de todas las edades, y para adultos enamorados de la literatura.

2. “Flicts”, de Ziraldo. Ese libro del autor brasileño Ziraldo, desde que fue editado en 1969, sigue vigente en el gusto de chicos y grandes, pues sin duda es uno de los grandes libros de la literatura infantil, tanto por su historia como por su diseño gráfico, el cual abrió nuevas posibilidades editoriales.

Una de las obras maestras de Alves Pinto (Ziraldo), en ella se combina la magia y la poesía para hablar de la aceptación de las diferencias. Había una vez un color muy raro y muy triste que se llamaba Flicts. No tenía la fuerza del rojo, ni la inmensa luz del amarillo, ni la paz que transmite el celeste. Todo en el mundo tenía su color: azul o rosado, verde, púrpura o violeta.

“Flicts” es un color sin lugar, nadie lo desea en su caja de colores, ni en su bandera nacional, mucho menos en un semáforo porque todo ya está completo. Flicts ha llegado tarde al reparto de los colores. Este triste color pide permiso al cielo, al mar al arco iris para tener un lugar. Desde la primera página nos compadecemos y padecemos con “Flicts” y nos gustaría detener el cuento y pintar alguna camiseta, alguna bandera, para que verdaderamente encuentre su espacio en este mundo. Porque todos, alguna vez, nos hemos sentido solos, sin lugar, abandonados, todos hemos tenido, por lo menos alguna vez, ese sentimiento desafortunado.

Y finalmente cuando creemos que es imposible, con un final sorprendente e inimaginado, “Flicts” encuentra su lugar.

3. “Miedo”, de Graciela Cabal. En este cuento el protagonista se siente solo con sus miedos y no encuentra en los vínculos cercanos la ayuda que le permita superarlos. Sólo en la amistad con una mascota adquiere la seguridad para sentirse a salvo.

Los temas que se pueden tratar están vinculados a la identidad, la relación con los otros, el cuidado hacia los otros, la solidaridad, la amistad, los vínculos, los sentimientos.

En este libro, el tratamiento del miedo está ligado a la disminución de la autoestima y la autonomía, ya que además la respuesta del medio y la mirada de los otros funcionan como inhibidoras. Se puede abordar el texto desde el relato y su desarrollo pero también desde sus imágenes. Las ilustraciones cambian, cuando hablan de los miedos se vuelven sombrías, mientras que en el resto de la historia, son claras y apacibles.

Es interesante desentrañar las metáforas que propone el cuento. El estilo inteligente de Graciela Cabal tiene en este relato breve, casi un libro álbum, una de sus mejores muestras. Es una narración que sostiene fuertemente la intriga y propone un mundo que conjuga lo cotidiano, lo ordinario y lo cercano al lector con lo mágico y extraño.

Los miedos parten tanto de lo extraño, que se pueda imaginar cada lector, como de las monstruosas caras que se dibujan en el imaginario, por las burlas de otros niños o las exigencias de los adultos que los rodean. Es, además, una historia de iniciación y crecimiento en la que el humor, la tipografía y las ilustraciones mismas tienen un lugar destacado e importante. Un libro sumamente recomendable, que llega a sensibilizar hasta los menos miedosos.

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