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Sábado 01 de Diciembre de 2012

Tres alumnos rosarinos serán nanotecnólogos por un día

Cursan la secundaria en la Integral de Fisherton. Fueron premiados por la Fundación Argentina de Nanotecnología

No es ciencia ficción pero se le parece mucho: tres estudiantes secundarios rosarinos serán nanotecnólogos por un día. Son Eugenia Cerro, Lucas Fernández y Leandro Hiskin, quienes cursan el 4º año del secundario en la Escuela Fisherton de Educación Integral y que acaban de ser premiados por la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN). Fue por una monografía que se refiere a los avances que depara este nuevo campo de la investigación.

Este es el segundo año que la FAN invita a los secundarios de todo el país a animarse y meterse de lleno en el mundo de la nanotecnología (nueva tecnología que se basa en la manipulación de materiales microscópicos) y escribir un trabajo monográfico. A este inusual concurso llegaron 66 alumnos de 20 escuelas de distintos lugares del país, y entregaron 44 trabajos, desde Tierra del Fuego, pasando por las provincias pampeanas y del Litoral, hasta llegar a Tucumán y La Rioja.

De esos participantes se eligieron 20 que ahora serán "nanotecnólogos por un día" (tal el nombre del certamen de la FAN) y pasarán el jueves que viene una jornada en uno de los laboratorios de esta especialidad de la Universidad Nacional de Córdoba.

Visita y experiencia. "Allí, luego de una charla introductoria del investigador a cargo de la visita, harán una serie de pruebas de experimentación para volver palpable esta actividad, que muchas veces es emparentada con la ciencia ficción. Los visitantes tendrán que manejar máquinas y equipos de altísima complejidad, que diariamente los investigadores utilizan en su tiempo de trabajo; eso sí, deberán ponerse la ropa adecuada para dicha ocasión", les anticipan desde la FAN sobre lo que van a vivir la semana próxima.

Sin embargo, para los ganadores de Rosario el primer impacto sobre el tema lo recibieron el día que el profesor de laboratorio, Helvio Vila, entró a la clase de biología y los invitó a sumarse a este certamen.

"Al principio no teníamos ni idea de qué se trataba", dice Eugenia, que junto a Lucas reconocen que al principio se anotaron más para hacerle "el aguante a Leandro que le gusta mucho todo lo que sea química" y por eso decidieron apoyarlo. Aunque los tres terminaron por entusiasmarse por igual.

Desafío. Aseguran que indagar en el tema y luego sentarse a escribir sobre el mismo fue en sí mismo un verdadero reto: "Teníamos una sola hoja escrita y debíamos llegar a 15. No sabíamos cómo seguir", repasa Leandro los primeros días de trabajo.

De ahí en más los tres recuerdan que eso los obligó a replantearse cómo investigar, cómo buscar en internet, a quién consultar. Ese replanteo dio buenos resultados: hasta terminaron conversando con investigadores y pudiendo ver en funcionamiento un microscopio electrónico en la Universidad Nacional de Rosario. Aseguran que la mano del profesor Helvio Vila fue decisiva para alcanzar la meta.

"Este trabajo nos ayudó a aprender sobre el tema pero también cómo estudiar y armar un proyecto, algo que además nos servirá para quinto año", afirman los tres ganadores.

Al trabajo presentado lo denominaron "El amanecer de una nueva era". Explican que aborda de manera general qué es el tema, el aporte que hace a distintos campos que van desde la medicina al textil, entre muchos otros. Y sobre todo cómo puede aportar para mejorar la calidad de vida.

La novedad de que habían sido finalistas de este certamen los llenó de sorpresa y alegría. Igual Eugenia asegura que se tenían fe: "El trabajo estaba bien hecho, completo y lo veíamos bien".

Eugenia tiene 17 años y piensa seguir la carrera de locución, Lucas también ya cumplió los 17 pero quiere seguir diseño gráfico. Como lo anticiparon, Leandro, de 16 años, es el más entusiasmado con las carreras científicas y ya planea seguir ingeniería química. Para los tres fue "muy buena experiencia" de aprendizaje participar en este concurso.

De Paenza al aula. El profesor Helvio Vila es ayudante de laboratorio y el que llevó la noticia del certamen. "Me enteré por el programa de (Adrián) Paenza de la Televisión Pública, me pareció novedoso y por eso lo llevé a la escuela", repasa cómo se enteró del certamen de la FAN.

Enseguida se sumaron todos, algunos lograron llegar al final del trabajo de investigación, que realmente fue un reto de esfuerzo. "Son chicos muy inquietos, les gusta participar en todo lo que les proponemos", habla el profesor con orgullo de sus alumnos.

Para el docente este tipo de iniciativas bien aportan a descubrir el mundo de la ciencia y del conocimiento de otra manera, y por qué no también a despertar vocaciones científicas. "Esto en los años 90 era impensable, los mismos investigadores del Conicet te lo dicen, en cambio ahora hay otra valoración de la ciencia".

Sobre la FAN. La Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), que promueve este concurso para los secundarios, es una entidad de derecho privado y sin fines de lucro, creada en 2006 por decreto del Poder Ejecutivo nacional. A partir del 10 de diciembre de 2007, se incorporó a la jurisdicción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Su responsabilidad principal es fomentar la generación de valor agregado de la producción nacional, para el consumo del mercado interno y para la inserción de la industria local en los mercados internacionales.

¿Qué es la nanotecnología? La nanotecnología es una nueva tecnología que se basa en la manipulación de materia a escala microscópica. El significado del prefijo "nano" hace referencia a la milmillonésima parte de un metro (o de cualquier otra unidad de medida). Para tener una idea a la escala de referencia hay que saber que un átomo es la quinta parte de esa medida, es decir, cinco átomos puestos en línea suman un nanometro. Todos los materiales, dispositivos, instrumental, etc., que entren en esa escala, desde 5 a 50 ó 100 átomos es lo que se llama nanotecnología.

Considerado por la comunidad científica internacional como uno de los más "innovadores y ambiciosos" proyectos de la ciencia moderna, la nanotecnología tiene su antecedente más remoto en un discurso pronunciado en diciembre de 1959 por el físico Richard Feynman, ganador del Premio Nobel, quien estableció las bases de un nuevo campo científico.

A pesar de que hace sólo una década que comenzó el "despegue mundial" de este nuevo campo científico, hoy existen cerca de 3 mil productos generados con nanotecnología, la mayoría para usos industriales, aunque las investigaciones más avanzadas están en el campo de la física, la química, la medicina y la biología.

La nanotecnología se ha ganado para muchos expertos el título de "tecnología clave del siglo XXI". Las diminutas nanopartículas alcanzan cualquier tejido del cuerpo, incluso el cerebro. Nano sonaba hace algunos años como un concepto mágico. Ahora, en pleno siglo XXI la nanotecnología es una realidad que marca el camino: cada vez se comercializa más su aplicación en electrónica, ingeniería médica o protección ambiental. A la par, empero, crece el número de críticos que advierten de las secuelas que las diminutas partículas representan para la salud.

De igual manera que la nanociencia persigue entender y caracterizar los principios básicos por los que se rige la materia a escala nanoscópica, el fin último de la nanotecnología es emplear dicho conocimiento para manipular y controlar la materia en esa escala y sacar partido de ello.

Las novelas de fantasía científica describen un futuro en el que las nanomáquinas desempeñarán múltiples funciones: transporte de fármacos a través del cuerpo humano, extracción de energía a partir de enlaces químicos, construcción de circuitos electrónicos nanoscópicos, destrucción de moléculas tóxicas en agua y otras aplicaciones menos pacíficas. Aunque no se descartan que algunas de esas visiones lleguen algún día a convertirse en realidad, lo cierto es que permanecen todavía muy alejadas de lo que podemos conseguir en los laboratorios de investigación. Se están dando tan sólo los primeros pasos en el nanomundo.

Fuentes: Revista Investigación y Ciencia (edición española de Scientific American) y el Portalciencia.net

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