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Domingo 02 de Marzo de 2008

Trencitas

Ojalá te sientas libre después de que tus papás te despidan en la escuela y un mundo nuevo te reciba en tu primer día de clase. Ojalá que te guste el salón y que tus trencitas no se desarmen apenas empieces a correr en el recreo.

Ojalá te sientas libre después de que tus papás te despidan en la escuela y un mundo nuevo te reciba en tu primer día de clase.

Ojalá que te guste el salón y que tus trencitas no se desarmen apenas empieces a correr en el recreo.

Ojalá sientas desafíos junto a cada extraña tarea que te dé la “seño” y quieras volver a tu casa para abrir el cuaderno en la mesa del comedor.

Ojalá te guste escribir y leer, porque encontrarás historias maravillosas atrás de esos dibujos raros llamados letras que tanto te gustan mirar.

Ojalá juegues mucho e imagines aventuras con tus nuevos compañeros, aunque seguro te enojarás con ellos cuando no hagan lo que vos quieras.

Ojalá sientas la solidaridad cuando te falte ese lápiz de color que no sabés dónde quedó y alguno de los chicos te preste el suyo, o cuando vos busques en tu mochila algo que alguno te pida y se lo prestes.

Ojalá te pongas colorada cuando un beso roce tu mejilla o cuando te reten por primera vez porque descubrieron tu travesura.

Ojalá te dé mucha fiaca si llueve y reclames quedarte en tu casa, para redescubrir cómo era eso de jugar con tus juguetes un día de frío y lluvia, mientras otros están en la escuela.

Ojalá entiendas el universo de los números; parecen fríos y ajenos, pero luego comprenderás que son parte de este planeta.

Ojalá que los que manejan la educación no se hayan olvidado de su primer día en la escuela, para que siempre haya un “hasta mañana”.

Ojalá hoy siempre sea mañana, porque siempre -pero siempre, te lo aseguro- hay algo que aprender. Un beso grande.

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