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Domingo 06 de Diciembre de 2015

Trazos como la crónica de una época

La mafia, el jazz y la ley seca son los temas que aborda Carlos Avallone en una imperdible muestra.

"La música, como el arte plástico, tiene color, ritmo y armonía", solía decir Carlos Avallone, el dibujante y músico argentino, fallecido en 2013. Ese vínculo fue su vida, el jazz y el dibujo. Parte de sus trabajos pueden verse por estos días y hasta el 20 de este mes en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín 1080).

Carlos Avallone nació en el porteño barrio de San Cristóbal en 1936 frente a la casa de Julio de Caro, precursor de la Guardia Nueva del tango. Una vez egresado de las escuelas de arte Prilidiano Pueyrredón y Manuel Belgrano, se dedicó al dibujo de historietas. Compartió el estudio con Hugo Pratt y sus trabajos aparecieron en diversas publicaciones de la Capital Federal. Por entonces, se ganaba la vida tocando la trompeta en The Georgians Jazz Banda, vocación que mantendría el resto de su vida.

A los 27 años, decide viajar a Italia con la intención de vivir allí un año. Se estableció en Milán. Pronto fue contratado por Mondadori, una de las grandes editoriales italianas, para trabajar en una colección dedicada a la historia de la navegación. Luego se trasladó a Barcelona. Allí se transformó en poco tiempo en director de arte de una agencia de publicidad a la vez que montó el grupo de jazz "La yerba mate", con el que actuaba en un club de la calle Tuset, del que eran asiduos concurrentes jóvenes cantautores catalanes como Joan Manuel Serrat y María del Mar Bonet.

El mundo de la publicidad no terminó de convencerlo y decidió intentar una tarea independiente como free lance. A partir de allí diseñó portadas de discos y libros para Seix Barral y dibujó para medios de prensa como El Noticiero Universal, donde también escribía una sección fija de crítica musical. Más tarde siguió en Telexpress, La Vanguardia y El País, consolidó su prestigio como ilustrador y mantuvo vivo su amor por el jazz. Formó pequeñas bandas y tocó con músicos españoles y argentinos como Horacio Fumero, Santiago Giacobbe y Javier Martínez, entre otros.

Los dibujos que se exponen en el Centro Cultural Fontanarrosa fueron ideados por Avallone para un libro que pensaba publicar sobre la mafia norteamericana de los años de la denominada "Ley seca", bajo el título de No hay crimen sin sombrero, alusión irónica a ese elemento habitual en la indumentaria de personajes que, como Al Capone, Lucky Luciano y Joe Bonano y muchos otros, signaron la vida cotidiana de Estados Unidos con la complicidad de la Justicia, la policía y los funcionarios del gobierno. Pero su muerte en 2013 dejó trunco ese proyecto que hoy es rescatado como muestra.

"¿Cómo podemos llamarlos? ¿Caballeros de la noche? No eran caballeros y de noche no trabajaban más que para solaz de su vanidad y sus consortes", decía Avallone en la introducción que escribió para el libro.

"Eran los gángsters, los queridos hampones que nos llegaron en noticias de los diarios y a través de las películas, encarnados por actores que no pocas veces, se dice, trabajaban de lo mismo a ambos lados de la pantalla", advertía el dibujante.

No sin ironía escribía sobre los protagonistas de esa historia: "El funeral fue una de sus principales diversiones, sus puntos de reunión e intercambio, la sede en la que expresar sus tiernos sentimientos de amistad perdida y de condolencias sinceras".

Entre sus trazos aparecen Lucky Luciano, con su mirada entre perdida y desafiante; Al Capone, ese "experto en leyes que sólo falló al final", y Eliot Ness y sus muchachos "los llamados intocables que se dedicaron a importunar el apacible devenir de los negocios ajenos", entre otros tantos protagonistas de historias criminales.

Pero no son sólo retratos, son escenas dibujadas de sus crímenes, sus arrestos, asesinatos, hasta las propias muertes fueron delineadas por Avallone que acompaña esos trazos certeros con agudos e irónicos textos.

Y claro también están los músicos como Louis Armstrong con la banda de King Oliver. Hay algo cinematográfico en sus dibujos, son escenas, relatos de una época.

No hay crimen sin sombrero estará expuesta hasta el 20 de este mes, de lunes a viernes de 9 a 21 y los fines de semana de 10 a 20, con entrada libre y gratuita, en Centro Cultural Fontanarrosa, San Martín 1080.

 

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