Policiales
Jueves 25 de Agosto de 2016

Tratan denuncia sobre el penal de Piñero

"Estuvimos un año y medio sin atención médica. Soy portador de VIH y estoy perdiendo la vista", afirmó Roberto Blanco, delegado de reclusos alojados en los pabellones 4 y 6 de la cárcel de Piñero en la audiencia realizada ayer en los Tribunales por un hábeas corpus presentado por el agravamiento de las condiciones de detención. En rigor, internos de la Unidad Nº 11 realizaban una huelga de hambre debido a reclamos vinculados con la alimentación y el tratamiento de las causas en las que están involucrados. Al cierre de esta edición, sólo los reclusos de los pabellones 1 y 6 mantenían la medida. El juez Juan Andrés Donnola no se pronunció sobre el requerimiento de los presos para aguardar un informe del Enress sobre la calidad del agua.

"Estuvimos un año y medio sin atención médica. Soy portador de VIH y estoy perdiendo la vista", afirmó Roberto Blanco, delegado de reclusos alojados en los pabellones 4 y 6 de la cárcel de Piñero en la audiencia realizada ayer en los Tribunales por un hábeas corpus presentado por el agravamiento de las condiciones de detención. En rigor, internos de la Unidad Nº 11 realizaban una huelga de hambre debido a reclamos vinculados con la alimentación y el tratamiento de las causas en las que están involucrados. Al cierre de esta edición, sólo los reclusos de los pabellones 1 y 6 mantenían la medida. El juez Juan Andrés Donnola no se pronunció sobre el requerimiento de los presos para aguardar un informe del Enress sobre la calidad del agua.

La defensora Gabriela Valli señaló las precarias condiciones en los pabellones 4 y 6, donde "la comida es escasa y de pésima calidad y eso provoca a los internos afecciones digestivas. Las instalaciones eléctricas también son deficientes".

En el pabellón 6 los portadores del VIH, según Valli, no tienen los medicamentos que necesitan. "No tienen atención odontológica, el agua que toman les provoca diarreas y las visitas de los familiares se reducen a dos horas cuando deberían por 7 y 17 horas", señaló.

En la audiencia el juez leyó el informe de José Ereñú, subalcaide de la cárcel, sobre los reclamos. "La comida para los internos con VIH se reforzó. Respecto de las visitas no hay demoras en las requisas porque se destinaron 12 personas a esa tarea y se habilitaron boxes para los familiares", indicó Ereñú, y agregó que los pacientes con VIH y tuberculosis son controlados por médicos y que "lunes y jueves hay consultas odontológicas".

Agua. El 10 de agosto pasado se tomó una muestra de agua que está siendo analizada. El parte preliminar del Enress indica que "la calidad de la fuente de agua subterránea cumple con la normativa vigente aunque le falta cloro". Pero todavía no fue emitido el informe definitivo con el que se pronunciará el juez.

En la audiencia se dio cuenta del informe del médico que examinó a presos que padecen VIH. Allí se indica que uno de los reclusos con VIH y hepatitis C recibe un tratamiento desde hace un año y ocho meses, y se aclara que los reclusos que adhirieron a la huelga de hambre perdieron peso.

Valli pidió que a raíz de la presentación, "no se tomen represalias con los reclusos", al tiempo que una representante del Servicio Penitenciario (SP) replicó que "se presentaron 50 hábeas corpus y nunca se tomaron represalias con los internos".

Celeridad. El fiscal Rodrigo Urruticoechea pidió que las autoridades del SP resuelvan el tema de la "calidad del agua y que se arbitren los medios para que la requisa de los familiares durante las visitas se realice con mayor celeridad". Para esta tarea están destinados doce guardiacárceles, pero actualmente hay 600 presos detenidos en Piñero.

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