La Región
Miércoles 11 de Enero de 2017

Tras la muerte de un operario, la EPE intensificará controles a contratistas

El lunes murió un obrero tercerizado. Es el tercer caso fatal en dos meses en la red eléctrica. Ponen en duda si cuentan con la debida capacitación

La muerte del operario de una empresa contratista de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) el lunes en Zavalla pone bajo la lupa las condiciones laborales y el nivel de capacitación de los trabajadores para realizar tareas de alto riesgo el que involucran las redes de distribución de energía eléctrica. Este es el tercer caso fatal en los últimos dos meses (dos de trabajadores de contratistas y uno de planta permanente de la EPE), ante lo cual desde la empresa provincial aseguraron que se intensificarán los controles y el cumplimiento de lo que llaman las "cinco reglas de oro" para realizar esas tareas. Desde el Sindicato de Luz y Fuerza, en tanto, indicaron que los trabajadores de las contratistas no pertenecen al gremio y apuntaron a que la reducción de personal de la EPE implementada principalmente en la década del 90 impacta negativamente en la seguridad laboral.

Francisco Ramón López, de 33 años, era trabajador de la contratista Cotraser a la que se le habían asignado, entre otras tareas, trabajos de poda de árboles que ocasionaran problemas a la red eléctrica.

En la tarde del lunes, un árbol cayó, presumiblemente como consecuencia de las últimas tormentas, y quedó apoyado sobre una subestación transformadora aérea detrás de un lavadero de camiones ubicado sobre la ruta A-012 cerca del cruce con la ruta nacional 33 en jurisdicción de Zavalla.

Mientras realizaba las tareas de remoción de ese árbol, el trabajador sufrió una descarga eléctrica de la línea de media tensión y calló al vació, aunque actualmente aún no se ha establecido fehacientemente la causa del deceso que se presume fue por electrocución.

Seguidilla de tragedias

Este caso es el tercero de este tipo que ocurre en los últimos dos meses. El 23 de noviembre pasado, Carlos Ramírez, de 60 años y empleado de una contratista, recibió una descarga mortal cuando despejaba de ramas la red aérea de baja y media tensión en la zona de Juan XXIII al 5900, de Rosario, a metros de Rouillón.

Otro accidente fatal ocurrió el viernes pasado en Puerto General San Martín cuando Adrián Reynoso, de 45 años y que sí era de planta permanente de la EPE, realizaba tareas con cables de media y alta tensión que abastecen a terminales portuarias de la zona.

Prometen intensificar controles

Hugo Ceré, a cargo de las Relaciones Públicas de la EPE, indicó a LaCapital que en el último episodio fatal —en Zavalla— "era un operario de una contratista que brinda servicio a la EPE, que estaba trabajando en el marco del plan de contingencias por la tormenta, por un árbol que se había inclinado sobre una subestación transformadora aérea".

Sobre el siniestro, el funcionario provincial indicó que "se están investigando las maniobras que se hicieron y las comunicaciones sobre el servicio, ya que el lugar estaba desenergizado". Explicó que lo que "desenergiza" es el transformador, pero la línea de media tensión, que viene de Casilda, que pasa por encima del área de trabajo sí tenía tensión.

Sobre la utilización de empresas contratistas, Ceré indicó que "generalmente los trabajos se hacen con personal propio, pero en un contexto de emergencia hídrica como estamos ahora y donde el volumen de trabajo es mayor, necesitamos la asistencia en este plan de empresas que habitualmente prestan servicio a la EPE".

Consultado sobre si el personal de estas contratistas está debidamente capacitado, a la luz de la seguidilla de siniestros, el vocero de la EPE prometió "profundizar la exigencia del cumplimiento a rajatabla de las cinco reglas de oro de la prestación del servicio".

En ese sentido, Ceré afirmó que "cuando alguien ingresa a la EPE se hace una capacitación inicial de un mes sobre riesgo eléctrico y con prácticas", aunque si bien aseguró que las contratistas capacitan a su personal, no pudo confirmar si estos trabajadores reciben una formación del mismo nivel.

Las "cinco reglas de oro" son: hacer un corte visible y efectivo de la interrupción del servicio; bloquear y enclavar los dispositivos móviles y señalizarlo; verificar la ausencia de tensión; hacer la puesta a tierra y en corto circuito de los elementos a manipular; y la señalización y delimitación del área consignada.

Ceré insistió en que la EPE va a "profundizar los controles" por la vía de "auditorías".

Visión crítica del gremio

Alberto Botto, secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario consignó que "seguro que los contratistas no tienen la misma capacitación que nosotros, por eso ellos tienen que trabajar como anexo y sobre líneas consignadas —sin tensión—, por eso estamos evaluando qué ha ocurrido".

Además, señaló que "los contratistas no están afiliados a Luz y Fuerza, los que tenemos son aquellos que pertenecen a las empresas históricas como EPE, las cooperativas, la usina Sorrento, la termoeléctrica de Puerto San Martín, Transener y Camessa", detalló.

Trabajo barato

El sindicalista analizó que "si estas empresas (contratistas) tuvieran el convenio colectivo del gremio de Luz y Fuerza no tendrían que ser tercerizadas", por lo que "es un tema a revisar, y respecto al tema de la seguridad de los trabajadores estas empresas tienen que tener sus responsables de higiene y seguridad".

Decanta que la ecuación económica es la que prima para la operación de empresas contratistas ya que, tal como lo da a entender el gremialista, son trabajadores más baratos que uno de planta de la EPE.

"El personal de EPE no alcanza —apunta Botto— porque durante la década del 90 tuvimos tres tramos de retiros voluntarios, se fue mucho personal capacitado, llegamos a ser 4.700 trabajadores y la energía que se distribuía era la mitad de la actual, hoy somos mil trabajadores menos, y eso también tiene influencia en esta situación", analizó.

Bajo presión

Además, "en esta época del año el requerimiento es mayor y se trabaja con más presión porque hay una demanda más grande de energía, la presión de los vecinos para que se les restituya el servicio exige de parte de los compañeros un mayor esfuerzo, y si le sumamos el factor climático la exigencia es enorme".

Botto consideró que "obviamente ante una tormenta o un fenómeno como esto que viene pasando quizás aumente la necesidad de contratar mano de obra por lo que la cantidad de tercerizados crezca transitoriamente".

También remarcó, sobre la tragedia de Zavalla, que "estamos esperando el resultado de las pericias y queremos ser prudentes porque hay familias que están destrozadas y compañeros que están muy mal, porque cuando se ve caer a un compañero en servicio no es fácil asimilarlo".

bajo tensión. Desde el gremio Luz y Fuerza remarcaron que los empleados tercerizados no están afiliados.

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