Cartas de lectores
Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Trabajo para los gondoleros

El 26 de noviembre pasado la lluvia caída, como se dice "a baldes", alcanzó los 100 milímetros en pocos minutos.

El 26 de noviembre pasado la lluvia caída, como se dice "a baldes", alcanzó los 100 milímetros en pocos minutos. Esto hace de la ciudad una postal repetida, calles anegadas por doquier, agua que no escapa rápidamente por las sucias cañerías de la red pluvial. Desperdicios de toda naturaleza, hojas secas que van camino a las tuberías y la anarquía de nuestros gobernantes locales, amén de los ediles en su justo papel. No les importa el accionar de una buena parte de la población que no resiste la tentación de arrojar desperdicios en la vía pública cual si se tratase de un gran contenedor de residuos. Independientemente de los desechos domiciliarios, en buena cantidad de paradas de ómnibus existen cestos papeleros, pero parece más tentador arrojar papeles, latas de cerveza, colillas de cigarrillos, a la calle. ¡Qué diferente a Europa! Pero nuestra idiosincrasia unida al qué me importa y a la indolencia, nos habilita a ese juego que no lo es tanto habida cuenta del mal que provoca. Años atrás en un periódico comercial -año 1995- si mal no recuerdo, apareció una licitación de la Municipalidad de Rosario o de la Gobernación, solicitando cotización para la limpieza de cañerías mediante el uso del sistema hidrogenético que consiste en introducir en los extremos de la red, una manguera de sección considerable, a través de la cual los residuos son arrastrados por fuerza, y derivados al río. Nunca se habló, jamás se hizo y así estamos. Escuché no hace mucho tiempo a la titular del Ejecutivo ante anegamientos considerables en la ciudad, decir: "¡Y, con tanta lluvia caída en tan poco tiempo!". Menos mal que ocurre cada tanto sino muchos que no tienen trabajo, podrían oficiar de gondoleros.

Oscar Rodríguez / DNI 6.004.403


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