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Sábado 20 de Febrero de 2016

Trabajadores del Conicet exigen políticas científicas para un desarrollo nacional

El investigador Ariel Dobry exige delinear un proyecto, no caer en el cientificismo y debatir sobre la formación de profesionales para un proyecto de país. 

“En el Conicet no se han registrado despidos, pero hay mucha preocupación y ya hubo cambios. Los contratos de compañeros becarios que vencían en 2016, ahora deberán ser renovados el 31 de marzo. Tampoco se han efectivizado aún el pase a planta permanente a quienes había aprobado ese reconocimiento, dicen que esa medida entrará en una revisión por cuestiones presupuestarias”, indica Pablo Grullo, ingeniero electrónico graduado en la UNR y becario doctoral del Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (Cifasis), del Conicet.
  “Entendemos que no estamos en una isla y habrá también aquí repercusiones, debido a la lógica de un gobierno que achica al Estado”, indica el delegado gremial en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
   A mediados de diciembre último asumió como presidente del Conicet el físico Alejandro Ceccatto,  doctor en Física graduado en la Universidad Nacional de La Plata y secretario de Articulación Científica. Entonces indicaba: “el Conicet es inviable, necesita un cambio profundo”.
  Una de las medidas del nuevo gobierno y que sorprendió fue confirmar la continuidad de Lino Barañao, como ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
  Pero, en el caso del Conicet, Roberto Salvarezza, hasta entonces al frente del Conicet, presentó su renuncia al cargo en el que se desempeñaba desde 2012. Pese a que Barañao sigue en el frente del ministerio, a pesar del cambio de gobierno, Salvarezza aseguró “no están garantizadas las políticas científicas” que desarrollaban, con el nuevo gobierno.

Aislamiento. Al alejarse en diciembre del Conicet, Salvarezza resaltó: “No creemos que sea posible llevar políticas de Estado desde una esfera de un Ministerio solamente. Desde 2003 tenemos un Estado que apostó a la soberanía tecnológica y a la autonomía científica. Eso se vio reflejado en las cifras que doumentan el crecimiento del Conicet adonde en doce años pasamos: de 3000 a 10 mil investigadores; de 1800 a 10 mil becas; de 100 a 250 institutos; de un presupuesto de 260 millones, a una ejecución este año de más de 6000 millones”.

Políticas sin delinear. En ese marco, Ariel Dobry, doctor en física e investigador del Instituto de Física Rosario (Ifir), del Conicet, señala que “Ceccatto indicó que tras invertir en el sistema científico, ahora se debe devolver a la sociedad parte de esa inversión. Pero, hasta ahora no hay definiciones concretas en que área se trabaja, está bien encarar proyectos concretos en base a delinear una política científica”.
  Advierte Dobry que “el concepto tecnocrático indica que un equipo técnico puede desarrollar sus actividades más allá de la política. La idea que indicaba que el cientificismo resolvería todo se cae porque, por ejemplo, muchas enfermedades que deberían estar radicadas por los avances científicos, en algunos países de bajo recursos siguen vigentes”.
  “Hay un pensamiento que prioriza a una ciencia muy espectacular, que suele no atender a los requerimientos de industrias pequeñas” sostiene el investigador.
  Y afirma: “Esa forma de colonialismo mental impide el poder debatir y pensar en qué es lo que requiere del país”.
  “En los últimos años se avanzó en el área nuclear, se lanzaron dos cohetes Arsat y hubo acuerdos entre el Conicet e YPF, falta mucho por hacer, pero se debe definir políticas”.
     También afirma que “hay que destacar que no se observa que el empresariado se interesa en la industria nacional. Las inversiones surgen desde el aporte estatal, en su gran mayoría. En tanto, el aporte privado es muy pequeño, salvo que existan proyectos que los beneficie y sirvan a sus intereses particulares”, remarca.

Formación. “Hay cuestiones macro políticas, como las definiciones de políticas de Estado y otras micropolíticas que tienen que ver con la misma formación del científico. Las autoridades que hoy tiene el sector fueron formados por el sistema científico argentino, no sucede como en economía donde hay profesionales de otras universidades”, admite Dobry.
  Pero resalta que “falta un debate sobre el tema de la formación del investigador” y para qué proyecto se lo forma. “Hoy ya no se trabaja encerrado en la casa, el desarrollo se realiza en instituciones, de acuerdo a sus políticas, se presentan informes y publicaciones”.
  También resalta que “faltan en las carreras de materias como epistemología, en las que se discuta que investigar y cómo. Además es necesaria la interacción entre las consideradas ciencias duras y blandas. Los investigadores de ciencias humanísticas tienen una amplia articulación con proyectos sociales, de inserción en el amito educativo, en barrio”.

“Salir de la tecnocracia”. El investigado afirma que se debe salir de la ciencia tecnocrática y vincular el trabajo con la pedagogía, la antropología. Un biólogo que va a una escuela a compartir con los chicos su ciencia, suele no ser valorado y todo queda en un esfuerzo individual que no llega a todos”.
  Dobry, quien también participa en la formación de becarios, se formó como investigador en física teórica aplicada a materiales. Trabaja “desde el punto de vista de simulaciones con la computación con el grafeno, una lámina de carbono que se espera su aplicación en pantallas táctiles y detectores, entre otras”.
  El Instituto de Física de Rosario, señala, es un “organismo mixto, articulado entre el Conicet la universidad. Desde hace 5 o 6 años tienen edificio propio, antes funcionábamos separados, algunos en el Planetario, otros en dependencia de la Ciudad Universitaria, u otras facultades”.

Pasantes y precarización laboral

 “En todo el Conicet hay unos 20 mil trabajadores, la mitad de ellos somos becarios que ya sufrimos condiciones de precarización laboral”, resalta Pablo Grullo: “En Rosario, oficialmente, somos cerca de 300, más los técnicos, administrativos e investigadores, la planta llega a las 800 personas”, señala.
  Su cargo es de “becario doctoral y no es una beca de estudio tradicional. Representa una problemática en la cuestión del reconocimiento laboral. Significa una situación que requiere la exclusividad en trabajo, dedicación de 40 horas y cada año debe presentar informes al Conicet y dar cuenta de tareas y presentaciones realizadas, hasta llegar a la tesis final del doctorado”.
  Grullo resalta que “más allá de obtener un título de posgrado, aportamos al sistema científico. No somos sólo beneficiados, también generamos conocimientos para el sistema científico y del país”.

Indefensión. Además, explica que el estado de indefensión se manifiesta también porque el “Conicet no tiene un convenio colectivo de trabajo propio. Se regulan las condiciones de trabajo de acuerdo al convenio general de la administración pública”.
  Sobre los salarios, indica que se “modifican según las regiones, en Rosario y Buenos Aires, es de 11 mil y 11.400 pesos, aproximadamente. Pero, como los becarios no somos considerados trabajadores no tenemos descuentos de jubilación, aguinaldo, la obra social está sesgada porque no abarca al grupo familiar. Los vacíos legales crean situaciones conflictivas, como en el caso de embarazadas”.
  Grullo trabaja “en el control de procesos industriales, en energía renovable y en gestión de energía en sistemas hídricos”, del Cifasis).
  Sobre la continuidad de Barañao, señala que la medida “tiene una base de sustento, es coherente con la conformación del gabinete de Macri y la presencia de las empresas y corporaciones, La lógica de la mercantilización del conocimiento apunta al patentamiento”.
  “Se desarrollo en Santa Fe una semilla resistente a la sequía, pero se patentó en Estados Unidos. No fue así toda la política anterior, pero fue perseguido el científico Andrés Carrasco, quien denunció el efecto desvastado del glifosato”.

Protesta frente  al Ministerio. La agrupación Jóvenes Científicos Precarizados convocó a movilizarse el miércoles 24 de febrero frente al Ministerio de Ciencia y Técnica, en el marco del paro nacional convocado por ATE. Se reclama la “efectivización inmediata de los ingresos a carrera y becas otorgadas y contrato con derechos laborales plenos, entre otros puntos.

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