Información Gral
Martes 10 de Mayo de 2016

Top Five: Los cinco factores que pueden incidir a la hora de conciliar el sueño

Un estudio de la Universidad de Michigan devela los factores que complican el sueño nocturno y cómo hacer para intentar dormir un poco mejor

Conciliar el sueño suele ser una tarea complicada para muchos que pasan la noche dando vueltas en la cama. Algunos culpan al estrés, a la calidad de la almohada o incluso a la alimentación. Pero lo cierto es que hay factores que no dependen directamente de nosotros.
Un equipo de científicos la Universidad de Michigan (EE.UU.) acaba de demostrarlo, gracias a una aplicación que les permitió medir patrones de sueño, analizando datos a nivel global y utilizando modelos matemáticos y estadísticas. El estudio, publicado en la revista especializada Science Advances, pone de manifiesto una serie de condicionantes que, según los investigadores, podrían ser clave para combatir la "crisis mundial de sueño" que estamos atravesando.
A continuación los cinco factores para tener en cuenta y dormir mejor:
1. Edad. La edad tiene "un efecto importante" en el descanso, dicen los expertos. Los menores de 30 años se despiertan y se acuestan a horas muy diferentes, pero este amplio rango de horarios se limita con la edad. Se puede decir, por lo tanto, que a medida que se envejece los hábitos de sueño convergen.
"La edad tiene una relación no lineal con los horarios y la duración del sueño; a medida que aumenta la edad, dormimos menos horas y nos levantamos más temprano", explicaron los investigadores. En general, los hombres de mediana edad son los que menos duermen, de acuerdo con el estudio.
2. Sexo. Las mujeres duermen un promedio de 30 minutos más cada noche que los hombres, especialmente en edades comprendidas entre los 30 y 60 años. Los datos revelaron que ellas se acuestan antes y se despiertan algo después que ellos. "Las mujeres suelen dormir más horas (a partir de nueve) y muestran menos cambios en los hábitos de sueño a medida que envejecen", explicaron los científicos ya que aseguran que ellas usan más el cerebro que los hombres .
sueño
3. País y cultura. El país y la cultura también influyen. Por ejemplo, los resultados mostraron que los holandeses duermen una hora más de promedio que quienes viven en Singapur o Japón (en donde duermen unas siete horas y 24 minutos cada noche). Pero, por lo general, cuanto más tarde "se va a dormir" un país, menos duermen sus habitantes. Aunque, sin embargo, la hora a la que el país se despierta apenas afecta a lo que dormimos.
"Yo me preocuparía menos sobre la alarma del despertador y más sobre lo que hace la gente por la noche: ¿cenan a las 10 de la noche? ¿tienen que volver a la oficina?", se pregunta el matemático autor del estudio.
En general, la cercanía cultural y geográfica, reveló el estudio, implica patrones de sueño similares. Por ejemplo, los españoles e italianos suelen acostarse más tarde y suelen dormir el mismo número de horas debido a esta proximidad física y cultural.
Lo mismo sucede con Canadá y Estados Unidos; Australia y Nueva Zelanda; y otras naciones próximas entre sí, aunque sería necesario recabar más datos concretos para conocer con exactitud los hábitos del sueño en cada país. En total, los investigadores obtuvieron datos de 100 países en todo el mundo, aunque la mayoría de los aportes fueron de Estados Unidos, Australia y Canadá.
4. Luz. Las horas de luz también son fundamentales, y es necesario diferenciar entre luz natural y artificial. Es que es importante tener en cuenta cómo responde el reloj biológico a las diferentes horas de luz.
"La luz es la señal primaria del reloj circadiano y tiene la mayor influencia (comparada con la comida y el movimiento)", dijeron los especialistas. Aquellos que pasan más tiempo expuestos a la luz solar suelen irse a la cama temprano y, generalmente, duermen más que quienes pasan casi todo el día bajo luz artificial.
sueño1

5. Presión social. El estudio reveló que las presiones sociales pueden alterar los ritmos de sueño, pues tienen la capacidad de poder anular los ritmos circadianos naturales (ritmos biológicos).
De esta manera, se "ignoran" los relojes biológicos, que dictan la hora a la que se debería ir a dormir. "Creo que es interesante. Hay una tendencia a utilizar datos de aplicaciones para encontrar correlaciones en todo el mundo que no se pudieron descubrir hasta ahora", le dijo a la BBC Akhilesh Reddy, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
"Esto pone de manifiesto que, aunque nuestros relojes corporales están programados para hacer ciertas cosas, nosotros no podemos hacer lo mismo porque estamos gobernados por circunstancias sociales", aseguró el neurocientífico.

Comentarios