Ovación
Viernes 18 de Noviembre de 2016

Todos aprobados

Los árbitros cuestionados en la 9ª dirigirán en la 10ª. Evidentemente, para la AFA, sus fallos resultaron correctos

"Mirá, el problema es que nadie tiene nada claro y las órdenes no son concretas. Más allá de los errores de los árbitros, que siempre aparecen, ni ellos saben qué está bien y qué está mal. ¿Sabés cuándo vas a saber cómo dirigieron en esta fecha? Cuando se conozcan las nominaciones para la próxima. Si los que esta semana tuvieron jugadas conflictivas dirigen la que viene es porque en el Colegio y la Escuela quedaron conformes. Te voy a decir más: a Herrera y Rapallini los llamaron para felicitarlos por los penales que cobraron. Ponele la firma que no van a ser sancionados".

La novena fecha del campeonato de primera división, disputada entre el viernes 4 y el martes 8 de noviembre fue la más polémica del torneo en cuanto a la cantidad y calidad de los fallos arbitrales.

El lunes 7, un hombre muy vinculado al arbitraje trataba de echar luz sobre unas cuantas decisiones como mínimo controversiales y le explicaba a Ovación que la Fifa quiere que la mayoría de las manos dentro del área sean penales. También recordaba como paradigma aquel penal de Copete en favor de Central en los cuartos de final de la Copa Libertadores cuando se observó claramente que no había intención del colombiano de tocar la pelota con la mano. "La Fifa felicitó a (Daniel) Fedorczuk por ese penal y lo tomó como ejemplo de lo que quiere. En Argentina se sigue cobrando con el chip de la intencionalidad y para la Fifa es algo que dejó de existir", contaba el "testigo protegido".

Dicho y hecho. Darío Herrera, Fernando Rapallini, Patricio Loustau y Jorge Baliño volverán a dirigir este fin de semana a pesar de que fueron muy cuestionados tras sus actuaciones en la 9ª fecha. Se podría sumar a Germán Delfino, pero en su error (posición adelantada de Bou en el primer gol de Racing frente a Newell's) tiene mayor responsabilidad el asistente que el juez.

En la AFA dieron el veredicto de manera contundente. No hubo árbitros sancionados por lo que consideran que todos dirigieron bien. Otra explicación con mucha lógica podría ser que no hay muchos reemplazantes disponibles. Y también hay una chance disparatada: que crean que ya nadie se acuerda porque pasó mucha selección debajo del puente y como todo da lo mismo?

Parafraseando a Chiche Gelblung es cuestión de hacer memoria.

En la fecha pasada, Herrera sancionó con penal una mano claramente involuntaria de Barrales en el clásico San Lorenzo-Huracán y cuando se esperaba un tirón de orejas, fue premiado con Boca-Central. En ese partido también fue polémica la sanción de la infracción de Ortigoza sobre el arquero Díaz que Herrera calificó con amonestación y bien pudo ser roja. Pero parece que nada es lo que parece: Darío dirige el domingo uno de los partidos más importantes de la décima.

Todo Atlético de Rafaela protestó por la supuesta mano de Gudiño que terminó en penal para Banfield. No pareció ni siquiera mano, pero Rapallini lo cobró y se armó otro escándalo. En realidad la jugada fue polémica hacia afuera, no para quienes son los encargados de evaluar los arbitrajes. Ya quedó escrito que Fernando fue felicitado por esa sanción aunque el propio árbitro reconoció un par de días después que él no vio la mano y la cobró a instancias de su primer asistente Ariel Scime. Rapallini dirigirá el domingo Belgrano-Sarmiento.

Baliño fue premiado con el partido más importante de la fecha: estará el domingo en el clásico entre Independiente y San Lorenzo por lo cual se debe desestimar cualquier duda sobre la mano de Tevez antes del primer gol de Boca contra Gimnasia, que además derivó en la expulsión de Carrera. Por supuesto que al desaparecer la intencionalidad, esa mano de la estrella de Boca no tiene prácticamente encuadre. De eso se quejan muchos árbitros cuando no tienen los micrófonos delante. ¿Qué cobran? ¿Cómo cobran? Más allá de los errores que cometen, que son muchos, están solos en la parada, Nada ni nadie los protege, ni siquiera un reglamento de transgresiones y penas claro.

Para el final queda la que pudo ser la sanción más polémica, pero no lo fue porque se produjo en Tigre-Belgrano y porque además el equipo supuestamente perjudicado ganó: la mano del uruguayo Paulo Lima a quien la pelota le pegó sin que él supiera por dónde venía y haciendo claros movimientos después para evitar el contacto. Loustau será el juez mañana en Estudiantes-Colón. Lejos de ver un defecto en su conducción, lo eligieron para impartir justicia en el partido que juega el líder del campeonato.

Parece que habrá que acostumbrarse a que esas manos son penales. Habrá que quitarse nomás el chip de la mano casual o intencional porque no existe más aunque nadie lo comunique como corresponde.

Lo que vuelve inmediatamente a escena es la mano, claramente involuntaria, de Dylan Gissi contra Boca por la Copa Argentina un puñado de días antes. ¿Cuál es criterio que utilizó Loustau para sancionar la de Lima y desestimar la de Gissi? La respuesta que cabe, o que queda, es una sola: no la vio.

Esa mano y la de Barrales en San Lorenzo-Huracán son del mismo estilo, por lo que ambas son penales o no lo son. Lo que entra en juego después es la posición del árbitro para verla o no. Y ahí parece estar la diferencia entre Herrera y Loustau y en el propio Patricio con unos pocos días de diferencia tras penalizar a Tigre frente a Belgrano. Ni más ni menos que situaciones propias del juego que llevan a los jueces a no estar ubicados en la mejor posición.

La solución más justa supone ser la menos futbolera de todas: que todas las manos adentro del área sean penales. Es de imaginar que muchos futbolistas buscarían el brazo de su adversario antes que un centro. Y ni hablar de los cabezazos. Los defensores deberían saltar duros como si fueran maniquíes siendo que el impulso de los brazos es imprescindible para tomar altura.

Cuando se busca la evolución del juego se corre el riesgo de desnaturalizarlo. Y esa es una discusión que el fútbol necesita darse antes de seguir poniendo parches.

Para el final, otro buen aporte del "testigo protegido" que sirve para seguir entendiendo la complejidad de este deporte y sus protagonistas.

"Los carcamanes de la Fifa están detrás de un escritorio y jamás (no fue esa la expresión) jugaron al fútbol. Ellos ven una mano y quieren que se cobre, lo demás no les interesa porque no tienen ni idea de qué se trata el juego".

Comentarios