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Viernes 08 de Noviembre de 2013

Todo tiempo pasado fue mejor

Boca y River apelaron a su pasado más glorioso para mejorar el presente.

Boca y River apelaron a su pasado más glorioso para mejorar el presente. Y la realidad los impacta bien de lleno. Más a los millonarios que a los xeneizes, pero los golpea fuerte a los dos. Daniel Passarella buscó a su enemigo íntimo Ramón Díaz para posicionarse de cara a las próximas elecciones. Y el resultado no pudo ser peor. El equipo quedó afuera de todo y el Káiser abandonó la carrera por la reelección porque en las encuestas no llegaba a los dos dígitos.

El otro Daniel, Angelici, priorizó el deseo popular antes que su verdadera opinión y acalló a las fieras con el regreso de Carlos Bianchi. Y Boca está a punto de quedarse sin nada. Si no sale campeón, ni siquiera figurará en la nómina de la Libertadores    2014 con el plantel probablemente más caro y seguramente más calificado del fútbol argentino.

Se equivocaron. El diagnóstico fue erróneo. Pensaron que el Pelado y el Virrey serían aquellos. Ni más ni menos que los entrenadores más exitosos e importantes de la historia de River y Boca. Aquellas apuestas tenían argumentos irrefutables en el  pasado. Pero un presente de larguísima inactividad en Bianchi y fracasos estruendosos de Ramón en San Lorenzo e Independiente. La precariedad de los dirigentes hizo el resto. Priorizaron la supuesta conveniencia al raciocinio y la evaluación minuciosa.  Y los resultados están a la vista. Descarnadamente expuestos.

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