Opinión
Miércoles 31 de Agosto de 2016

Todo al blanqueo

Economía. Las promesas del gobierno y la situación social.

La catarata de datos económicos y sociales negativos de los últimos días evaporó las esperanzas del gobierno de lograr un segundo semestre de recuperación como había prometido y por eso apostó sus fichas al blanqueo de capitales en lugar de la lluvia de dólares que no llegó.

La actividad económica en brusco descenso; la desocupación en alza; la inflación que se mantiene en cifras elevadas; el consumo que se desvanece mes a mes; la inversión que no reacciona; y el déficit fiscal que no cede. Como telón de fondo, una situación social que empezó aceleradamente a generar, en esferas oficiales, señales de preocupación por el temor de desbordes de imprevisibles consecuencias.

Una muestra del clima social conflictivo quedó reflejada con la protesta de productores en plaza de Mayo y el reparto de manzanas y peras a cientos de personas que viajaron desde lejos para conseguir unas frutas. Mas allá de lo que mostró en cuanto a la situación social, esa manifestación dejó en claro que la baja de retenciones a las exportaciones y la devaluación no favoreció a todo el sector agropecuario. Amplios segmentos del campo quedaron relegados de los beneficios que impulsó el macrismo porque la rebaja de retenciones favoreció a los exportadores pero no a los productores. Además, los frutícolas patagónicos denunciaron que son los menos favorecidos en la cadena de comercialización, otro de los males que tampoco la administración Macri logró corregir. El gobierno admite que las promesas realizadas al inicio de la gestión no podrán ser cumplidas en su totalidad y que algunas de ellas se pasaron al 2017.

Que la inflación haya tenido una suave desaceleración no evitará que el año termine con un aumento en el costo de vida superior al 40 por ciento, lejos de lo que los gremios consiguieron en las paritarias y por encima del 25 por ciento esperado por el Ejecutivo.

En su informe de gestión en Diputados, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, reconoció que ese 25 por ciento de inflación anual —igual nivel que en 2015— recién se alcanzará en marzo del año que viene. "No le acertamos por tres meses, sí, es verdad. Entre marzo 2016 y 2017 (la inflación) va a ser en torno al 25 por ciento", chicaneó Peña en el Congreso.

El Indec difundió informes de empleo, actividad económica, balanza comercial y consumo y ninguno trajo noticias alentadoras. Después de nueve meses sin estadísticas sobre desocupación, el gobierno difundió la Encuesta Permanente de Hogares (EPH): 9,3 por ciento de la población está sin empleo y en ese período más de 450 mil personas pasó a integrar ese segmento. La economía se desbarrancó 4,3 por ciento en junio de acuerdo con datos oficiales y acumula un descenso del 1,3 por ciento, pero las estimaciones privadas aseguran que tercer trimestre continuará en baja. En julio, el Indec informó que la Argentina tuvo un superávit de 270 millones de dólares, pero si se analiza el resto de los datos desagregados surgen conclusiones preocupantes. El saldo favorable fue consecuencia de una brusca caída en las importaciones, principalmente de bienes de capital e intermedios, que están dirigidos al sector manufacturero. El ingreso de bienes de consumo tuvo una leve caída en julio, pero suben con fuerza en lo que va del año y preocupa a los industriales.

Las exportaciones cayeron con fuerza y se primarizaron aún más las ventas al exterior. Con el programa "puerta a puerta", que permite a usuarios individuales realizar compras al exterior vía internet, se espera que aumente el ingreso de productos importados.

Si se excluye el efecto inflacionario, el consumo registró en julio una caída superior al 20 por ciento y confirmó así la crítica situación de gran parte de la sociedad.

Apenas arrancó la gestión, Macri se puso como objetivo hacer todos los deberes para facilitar la llegada de inversiones. Ninguna señal resultó suficiente para atraer capitales internacionales, más allá de los anuncios de multinacionales locales sobre planes a futuro. Según un reciente informe de la consultora de Ferreres, la inversión cayó 9,6 por ciento en julio en la comparación interanual y se posicionó apenas por encima del 20 por ciento del PBI.

Los principales empresarios del país dejaron en claro la situación esta semana en el Consejo de las Américas, que se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, los representantes del gobierno les pidieron que "lo más rápido posible" inviertan en el país para reactivar la economía. La respuesta no fue la esperada: "Necesitamos que el Estado siga creando las condiciones adecuadas para que estas inversiones se materialicen", admitió Jorge Luis Di Fiori, presidente de la Cámara Argentina de Comercio, entidad que reúne a hipermercados, compañías de servicios y grandes corporaciones.

El Ejecutivo reconoció que si los argentinos "no dan señales de confianza", los capitales del exterior no llegarán. El gobierno se aferra al blanqueo de capitales para intentar reanimar una economía muy golpeada.

Por ahora, la luz al final del túnel es sólo una lejana esperanza.

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