Policiales
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Tiros y heridos en frustrado robo a una fábrica

La siesta de ayer en Matienzo y Cerrito se rompió por una lluvia de balas. El saldo fue de dos heridos, uno de ellos vecino del lugar, y tres detenidos. Fue en el epílogo del intento de robo a la fábrica de muebles propiedad de Roberto A., de 60 años.

La siesta de ayer en Matienzo y Cerrito se rompió por una lluvia de balas. El saldo fue de dos heridos, uno de ellos vecino del lugar, y tres detenidos. Fue en el epílogo del intento de robo a la fábrica de muebles propiedad de Roberto A., de 60 años.

Todo empezó a las 13.45 cuando un auto blanco estacionó frente a la fábrica. Un hombre se quedó dentro del vehículo y otros dos entraron y preguntaron por unos precios como si fueran clientes. Pero antes de escuchar la respuesta esgrimieron armas de fuego y dieron la voz: "Esto es un asalto, tranquilos". Entonces se sumó el tercer hombre para amedrentar a los ocho operarios que estaban en el galpón.

Aunque Roberto A. les dijo a los maleantes que no manejaba plata "acá todo es cheque y plazos de pago", los ladrones no le creyeron y empezaron a los tiros. Más tarde la Policía de Investigaciones (PDI) contaría unas diez vainas servidas dispersas por calle Matienzo.

Dentro del galpón todo fue locura. Así, uno de los operarios se abalanzó sobre Ramón C., de 58 años, uno de los ladrones, y le asestó una puñalada en el hombro. Eso hizo que se enfureciera y comenzara a los tiros hacia todos lados. En segundos las corridas se trasladaron a la vereda. Allí, un vecino contó que "el dueño de la fábrica corría mientras este hombre le tiraba con una pistola 9 milímetros. En un momento Roberto A. se tiró al piso y pensamos que le había pegado, pero seguía esquivando las balas".

Al lado de la fábrica vive Juan Alberto F., de 53 años, quien al escuchar la balacera salió de su casa y desde su celular intentó llamar a la policía. Pero no pudo. Cuando el delincuente armado lo vio le disparó como en un acto reflejo y una bala le atravesó el muslo. Poco más tarde lo internaron en el Heca.

Los vecinos ayer decían que el ladrón "estaba loco. Los vecinos le tirábamos piedras y lo insultábamos. En un momento se quedó sin balas, se fue al auto, cambió el cargador de la pistola y siguió tirando. En eso pasó un taxista, lo paró y le quiso robar el auto. Le apuntó a la cabeza pero el taxista salió disparado", contó otro vecino.

Cuando llegó la policía, el asaltante Ramón C., "bien vestido y totalmente ensangrentado", corrió por Cerrito hacia la villa de Felipe Moré seguido por sus cómplices. Allí los tres terminaron tendidos en una zanja y apresados.

En tanto, el Chevrolet blanco en el que se desplazaban los ladrones tenía pedido de captura por haber sido robado. Un policía aseguró que "el auto tenía puesta una chapa falsa y en el baúl había otros dos juegos de chapas truchas".

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