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Viernes 08 de Abril de 2011

Tiene 23 años y ya alcanzó una maestría en física

Juan Manuel Lorenzi vive en la zona sur de Rosario, con 23 años ya alcanzó una maestría en física del Instituto Balseiro. Repasa que cuando terminó el secundario en el Politécnico, cursó dos años y medio de la licenciatura en física en la Facultad de Ingeniería de la UNR, la base necesaria para aspirar a ingresar al instituto de Bariloche.

“Aprobé el examen y en 2009 me recibí de licenciado en física, cursé un año más y terminé la maestría”, cuenta con mucha naturalidad. Por estos días se organiza para seguir el doctorado en esa misma disciplina.

¿Cómo se alcanzan tantos logros académicos en tan poco tiempo? “Una de las ventajas que tiene el Balseiro es que uno se puede dedicar a estudiar full time gracias a la beca completa que ofrece y obliga a rendir todo bien y a tiempo”, responde.

Lo esencial en el instituto de Bariloche —confiesa— “es no perder el ritmo y manejar los tiempos por fuera de las clases para estudiar”. Subraya que lo favoreció cursar exitosamente la carrera “la relación docente alumno, que es muy buena”. Y añade que “todos son investigadores y tienen muy buena disposición con los alumnos”.

“Yo estoy muy satisfecho con el Balseiro y el tipo de educación que recibí”, dice. Sobre ese tipo de educación, destaca “la practicidad” con que se enfoca la enseñanza, basada siempre “en la resolución de problemas, en desarrollar sobre todo esa capacidad”. Este es un ejercicio que Juan Manuel conoce muy bien, ya que durante su paso por la primaria y la secundaria participó exitosamente en las distintas olimpíadas de matemática y física que se le presentaban. Certámenes donde la resolución de problemas es la base del trabajo.

Desterrar mitos

El ciclo lectivo del Balseiro se organiza muy diferente al resto de las universidades. Enero y junio son los meses de vacaciones, y en el medio de cada semestre hay una “semanita” donde los jóvenes viajan a sus hogares.

Juan Manuel afirma que hay que desterrar algunos mitos que sobrevuelan sobre el Balseiro, entre ellos “que todos los que estudian allí están atrapados y encerrados”. “Nada que ver, una vez finalizadas las clases, cada uno tiene la libertad para moverse donde quiera, como en cualquier Universidad. Eso sí, hay que ser lo suficientemente responsable para manejar los tiempos de la carrera”.

Al repasar cómo fue su examen de ingreso al Balseiro dice que se tuvo que “preparar bastante”, también que “hay que resolver problemas y usar la intuición”, luego se pasa por una entrevista donde se despejan dudas sobre las respuestas, y a veces “surgen preguntas personales”.

Hacia el final de la charla expresa: “A mí particularmente, y a pesar de haber estado alejado de mi familia y mis amigos, me gustó mucho la vida que hice allá, en Bariloche, la manera en que me enseñaron física, el grupo de compañeros que logré y estar con gente de todo el país”.

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