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Viernes 29 de Mayo de 2009

Tiempos de campaña

Los primeros avisos de la campaña política que asoman en Rosario a través de afiches callejeros realmente sorprenden por la pobreza de recursos e ideas. Muchos especialistas sostienen que no existe, técnicamente, ninguna diferencia entre lanzar al mercado a un político o lanzar un detergente biodegradable. Y por lo que se ve hasta ahora, eso se nota...

Los primeros avisos de la campaña política que asoman en Rosario a través de afiches callejeros realmente sorprenden por la pobreza de recursos e ideas. Muchos especialistas sostienen que no existe, técnicamente, ninguna diferencia entre lanzar al mercado a un político o lanzar un detergente biodegradable. Y por lo que se ve hasta ahora, eso se nota.

“Por la gente, con cuerpo y alma”, reza una gigantografía en San Lorenzo y Corrientes. Si uno se circunscribe al texto parece la promoción de un vino fino, pero la imagen no deja lugar a dudas: el rostro de Agustín Rossi, candidato a diputado nacional por el kirchnerismo, asoma tras el eslogan.

A pocas cuadras de allí veo otro afiche que afirma: “Defendió los intereses de Santa Fe. Trabajó por la igualdad, la justicia y el progreso social. Fue distinguido durante 5 años por su labor en el Congreso”. Por la descripción del perfil de este superhéroe uno puede pensar que se está hablando de Lisandro de la Torre, pero no, al pie de la publicidad se lee el nombre del socialista “Rubén Giustiniani, senador nacional”.

En San Lorenzo y Maipú me llamó la atención un cartel que apunta a la elección interna, abierta y obligatoria, para concejales: “La Intendencia no necesita más poder. Necesita más control”. Claro que sí, pensé; todos los poderes deben tener estrictos controles. Pero cuando sigo leyendo el afiche veo la firma de un tal “Agapito Blanco, concejal, Frente Progresista”. No sé si me he perdido algo de la reciente historia de la ciudad, pero desconozco quién es este “Agapito”. Todo gobierno necesita más gestión y más control, pero el problema es quién gobierna y quién controla. De eso se trata justamente la política y la democracia.

Luego me di una vuelta por la zona de la plaza San Martín, y allí vi un afiche que desafía una de las premisas básicas y fundamentales de la publicidad: ésta tiene que ser clara y no debe dar lugar a interpretaciones contradictorias. “Si el nombre te llama la atención, más te sorprenderás al conocer la propuesta. Nire Roldán, concejal. ARI (de fondo la imagen del dirigente)”. ¿Qué? ¿Cuál nombre llama la atención? ¿El de Nire Roldán? ¿El del ARI? ¿Por qué? La explicación habrá que pedírsela al publicista que ideó esa propaganda.

En la misma cuadra, por calle Moreno, leo el cartel que postula a Osvaldo Miatello como concejal por el justicialismo: “Conozco los problemas de Rosario, ayúdenme a solucionarlos”. El eslogan suena lindo, pero me parece que es justamente al revés: el diagnóstico de los principales problemas de la ciudad lo sabemos todos, y son los políticos quienes deben elaborar diferentes propuestas para solucionarlos. La obligación del votante es elegir con responsabilidad cuál cree que es la más conveniente.

La candidata a concejal por el oficialismo, Clara García, también tiene sus propios afiches. Pero lo que me llamó la atención es una publicidad institucional de la Municipalidad (en plena campaña electoral) con el título “Cada obra pública de la ciudad, también es logro tuyo”. Sorprende que este anuncio está acompañado por una foto de la obra de los nuevos muelles del Parque de España. Y acá la travesura: ese proyecto lo está pagando íntegramente el gobierno nacional, con un presupuesto de más de 54 millones de pesos.

¿Afiches de Reutemann? No se ve por ahora ninguna campaña masiva del ex gobernador a menos de 30 días de las elecciones. Como es su costumbre, aparece y desaparece de la escena pública de manera casi caprichosa. Por momentos se lo ve hablando en todos los medios y por momentos se sumerge en profundos y largos silencios. Algunos dicen que esa es su gran virtud, pero otros sostienen que es justamente su gran defecto. El tiempo dirá.

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