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Miércoles 10 de Octubre de 2012

Tiempos de amargas medicinas

La decisión de la intendenta Mónica Fein de aumentar el precio del boleto de ómnibus parte de la certeza de su administración de que los costos del servicio seguirán disparándose, en paralelo a la nula asistencia financiera de la Nación (traducida en subsidios), más el pago de la mejora salarial a los choferes en noviembre próximo y un 2013 con impronta electoral que promete complicar los consensos.

La decisión de la intendenta Mónica Fein de aumentar el precio del boleto de ómnibus parte de la certeza de su administración de que los costos del servicio seguirán disparándose, en paralelo a la nula asistencia financiera de la Nación (traducida en subsidios), más el pago de la mejora salarial a los choferes en noviembre próximo y un 2013 con impronta electoral que promete complicar los consensos.

Ya en febrero pasado, en el Palacio de los Leones nadie arriesgaba precisiones sobre las consecuencias que depararía el cambio dispuesto por la Nación en la distribución de subsidios al transporte del interior del país. De hecho, Fein había alertado acerca de que la quita de esa ayuda podría desembocar en una tarifa superior a los 4 pesos.

Otro factor de peso al analizar los déficit de la prestación es la recomposición salarial a los choferes agrupados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA), históricamente cubierta por el anterior esquema de asistencia financiera nacional.

También talla en los pasos a seguir por Fein la inminente llegada de meses ajustados a la agenda electoral en los que no será nada fácil sostener "acuerdos democráticos" en el Concejo, un cuerpo legislativo sin mayoría propia del oficialismo.

Un marco político que la socialista palpó a días de haber asumido al frente del municipio, cuando no pocos ediles exigieron el veto de la potestad de regular la tarifa del ómnibus, esa controvertida herramienta a la que vuelve a apelar.

Signados por esa premura, se vislumbran otros reajustes (como el de la TGI) que buscarán oxigenar las arcas de la Intendencia. Aunque sabrán a amarga medicina para muchos rosarinos.

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