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Domingo 24 de Julio de 2016

Tiempo para el enojo II

Estimado Guillermo, muchas gracias por las palabras y deseos de recuperación, que expresa en la carta de lectores del miércoles 13 de julio titulada "Tiempo para el enojo". Comparto lo que escribe, comprendo lo que sintió, padecimos ambos y en primera persona. Lo sobrellevé con más entereza de la que esperaba de mí. Comprobé que frente a situaciones tan extremas, uno hace lo que puede. Estoy acá. Es inconcebible lo que sucede en nuestra sociedad. Duele comprobar la pérdida de conciencia que un hombre tiene del bien y del mal. Hoy reaccionan de forma impulsiva y carecen de sentimientos de culpabilidad. Existe intencionalidad. Me preocupa el cambio de referencias morales, incluso la pérdida del valor de las consecuencias de los actos. ¡La pérdida de valores se puede combatir sólo con educación! Tanto usted como yo padecimos la espera de un servicio que por las características urbanísticas de nuestra ciudad no debería ser demorado y mucho menos omitido, como en su caso, perdiendo así su naturaleza. Reitero: la ambulancia del Sies demoró más de media hora en llegar después de que me hirieron, totalmente obsoleta y desprovista de materiales, con recursos humanos no preparados para la asistencia en una emergencia que, además, ¡colapsa! Cuando me trasladaban al Heca chocó contra Dios sabe qué y me ocasionó una lesión que con el correr de los meses agregó una complicación a mi delicado estado de salud. La dirigencia política está en deuda conmigo, me robaron más de un año de vida, el padecimiento y el dolor al extremo de mis fuerzas, mi abdomen hecho un mapa, mi cabello al viento, mis sentimientos de miedo extremo por no querer morirme, mi súplica para que se terminara el sufrimiento y dolor de mis hijos, de mis padres, de mi hermano, mis sobrinos, mi familia, mis amigos, la preocupación de mis vecinos y de las personas que se solidarizaron commigo y con mi familia, de los que rezaron sin conocerme. Tengo tanto dolor en mi alma. Guardo las caritas de mis hijos viéndome sufrir con un respirador mientras mis ojos enloquecían de ganas de hablar. ¿Se podrá reparar tanto dolor? Siento mucha impotencia. ¿Dónde está la Justicia? ¿Existe Justicia? No puede haber paz interior sin Justicia. Cuando miro hacia atrás veo por todo lo que tuve que pasar para llegar a dónde estoy ahora, por eso es necesario mirar hacia adelante. Aunque duele la desprotección y los oídos sordos de quienes tienen la obligación de darme una respuesta, confío en que la verdad tarde o temprano llegará, sólo es cuestión de esperar y estar preparada para lo que viene. La dirigencia política y la Justicia están en deuda con nosotros y con toda la sociedad. Si no hay justicia nada tiene valor. Lo mejor para usted. E insisto: ¡Que se haga Justicia!

Estimado Guillermo, muchas gracias por las palabras y deseos de recuperación, que expresa en la carta de lectores del miércoles 13 de julio titulada "Tiempo para el enojo". Comparto lo que escribe, comprendo lo que sintió, padecimos ambos y en primera persona. Lo sobrellevé con más entereza de la que esperaba de mí. Comprobé que frente a situaciones tan extremas, uno hace lo que puede. Estoy acá. Es inconcebible lo que sucede en nuestra sociedad. Duele comprobar la pérdida de conciencia que un hombre tiene del bien y del mal. Hoy reaccionan de forma impulsiva y carecen de sentimientos de culpabilidad. Existe intencionalidad. Me preocupa el cambio de referencias morales, incluso la pérdida del valor de las consecuencias de los actos. ¡La pérdida de valores se puede combatir sólo con educación! Tanto usted como yo padecimos la espera de un servicio que por las características urbanísticas de nuestra ciudad no debería ser demorado y mucho menos omitido, como en su caso, perdiendo así su naturaleza. Reitero: la ambulancia del Sies demoró más de media hora en llegar después de que me hirieron, totalmente obsoleta y desprovista de materiales, con recursos humanos no preparados para la asistencia en una emergencia que, además, ¡colapsa! Cuando me trasladaban al Heca chocó contra Dios sabe qué y me ocasionó una lesión que con el correr de los meses agregó una complicación a mi delicado estado de salud. La dirigencia política está en deuda conmigo, me robaron más de un año de vida, el padecimiento y el dolor al extremo de mis fuerzas, mi abdomen hecho un mapa, mi cabello al viento, mis sentimientos de miedo extremo por no querer morirme, mi súplica para que se terminara el sufrimiento y dolor de mis hijos, de mis padres, de mi hermano, mis sobrinos, mi familia, mis amigos, la preocupación de mis vecinos y de las personas que se solidarizaron commigo y con mi familia, de los que rezaron sin conocerme. Tengo tanto dolor en mi alma. Guardo las caritas de mis hijos viéndome sufrir con un respirador mientras mis ojos enloquecían de ganas de hablar. ¿Se podrá reparar tanto dolor? Siento mucha impotencia. ¿Dónde está la Justicia? ¿Existe Justicia? No puede haber paz interior sin Justicia. Cuando miro hacia atrás veo por todo lo que tuve que pasar para llegar a dónde estoy ahora, por eso es necesario mirar hacia adelante. Aunque duele la desprotección y los oídos sordos de quienes tienen la obligación de darme una respuesta, confío en que la verdad tarde o temprano llegará, sólo es cuestión de esperar y estar preparada para lo que viene. La dirigencia política y la Justicia están en deuda con nosotros y con toda la sociedad. Si no hay justicia nada tiene valor. Lo mejor para usted. E insisto: ¡Que se haga Justicia!

N. de R.: La autora de esta carta, una contadora rosarina, fue baleada en mayo de 2015 por dos delincuentes en el parque Scalabrini Ortíz cuando entrenaba con un grupo de compañeros de running. Estuvo ocho meses internada. La carta a la que refiere la escribió el lector Guillermo F. Peyrano, quien atravesó por una situación similar.

Lucrar con la salud de los niños


Leí con mucha atención la nota de la periodista Marcela Isaías y me deja perpleja lo que allí se expresa: lucrar con la salud de los niños ya sea por profesionales y laboratorios indicando medicinas cuando se presenta un problema en aprendizaje, conductas, "chicos inquietos". ¿La escuela de hoy contiene a los niños y su carga emocional que trae o, como dice la periodista en un apartado de la nota, "dónde tenemos chicos que no prestan atención la repuesta es que han nacido con una falla neurológica" y para eso "hay una pastillita que te los tranquiliza"? Se señala allí lo que la investigadora Gabriela Dueñas opina sobre los famosos "trastornos mentales" propuestos por manuales como el DSM, por sus siglas en inglés, que dan lugar al problema de la patologización y medicalización de la vida y las infancias. Manuales desaconsejados por la ley de salud mental 26.657, tema que no se habla con frecuencia, acota la investigadora. Padres, tenemos que agradecer a Isaías por tratar el tema tan concienzudamente y toda la sociedad debe conocerlo para saber cómo actuar. El ministro de Educación de la Nación y el doctor Fernando Manes, de la Fundación Ineco, acordaron crear el primer Laboratorio de Neurociencias y Educación. El Ministerio de Educación provincial debería tener opinión al respecto y así los docentes se podrían interiorizar del tema.

María C. Campanella

DNI: 5.716.971


N. de R.: La autora de esta carta se refiere a la nota "Las neurociencias y el mercado de la educación", publicada el 16 de julio en el suplemento Educación.


Los pechos femeninos

Atravesamos en el país una crisis económica y existen muchas necesidades de todo tipo, que se multiplican en casos de enfermedades graves. Muchas veces las obras sociales no dan abasto y no pueden cubrir necesidades elementales. Por todo esto irrita la noticia de que un travesti va a iniciar juicio a la obra social Iapos para que le implanten gratuitamente un par de pechos femeninos artificiales, y que además le paguen una depilación definitiva. Es una lástima que ese señor pretenda que sus singulares preferencias estéticas sean privilegiadas por sobre necesidades muy dolorosas, ya que los gastos saldrían del mismo y escaso fondo común. Pero mucho más lastimoso sería que algún juez "progresista", para aparecer como políticamente correcto, hiciera lugar a esa abusiva pretensión.

Roque A. Sanguinetti

DNI 6065831


Sin salón para dar clases

Me llamo Irina y tengo 10 años. Voy a la Escuela Nº 54 "General Manuel Belgrano" (Jujuy 1963, Rosario) y estoy en 5º B. Escribo esto dirigido a la señora intendenta, al gobernador y demás autoridades para hacerles saber que mis compañeros y yo tenemos un pequeño gran problemita. Sucede que no tenemos aula para tomar clases ya que en nuestro salón parte del techo se cae a pedazos. Mi seño Ale se salvó milagrosamente de ser golpeada por un pedazo de escombro y debido a ese problemita deambulamos por todos los salones. Además de la incomodidad, extrañamos nuestro querido salón. Esperamos con ansias una respuesta favorable

Irina Zanotti


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