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Sábado 29 de Mayo de 2010

Ternura

Ternura es una mano que se tiende en la noche hacia otra mano abierta en la oscuridad. Ternura es una palabra que acaricia y una caricia que habla.

Ternura es una mano que se tiende en la noche
hacia otra mano abierta en la oscuridad.
Ternura es una palabra que acaricia
y una caricia que habla.

Ternura son tus pies desnudos
sobre las baldosas de la terraza.
Ternura es lo que me faltó siempre
(ahora lo sé, porque la tengo).

Ternura es el cielo de verano
tras la ventana de la casa en la montaña.
Ternura es mi madre muerta y mis amigos,
y la mujer que espero y que me espera.

Ternura es la botella recién descorchada
y el mar de la infancia, cuando nos quedábamos
horas en el agua y salíamos
ateridos a buscar la toalla.

Ternura es la voz de Joni Mitchell
cantando en el crepúsculo otoñal.

Ternura son las fotos viejas, aun
las más tristes, esas que no quisiéramos
volver a ver jamás (porque lloramos).

Ternura es tu pelo y tu nombre, los besos
que nos dimos y los que nos damos,
y la salvaje alegría de vivir
que todavía nos sostiene en la noche.

Ternura es Dylan Thomas en el Retrato
del Artista Cachorro, Apollinaire
y Eluard, Lorca y Marull, Teillier
y Aldana. Y D’Anna.

Ternura es la rambla montevideana,
las playas de La Paloma, las palomas
de Picasso y la sonrisa de Marilyn.
Ternura es el habano de Groucho
y también las bofetadas de Moe.

Ternura es la mirada de mi hija,
el maullido de mi gata, la sombra
de los plátanos en calle Pueyrredón
y Chéjov. Ternura
es Robert Desnos, sobre todo
cuando dice: “Tanto soñé contigo
que pierdes tu realidad”.

Ternura es la columna
vertebral del universo, el armazón
invisible que mantiene a las estrellas
en el mismo sitio cada noche.

Ternura son los barcos que se alejan,
el primer día de la primavera,
el aroma del praliné. Ternura
es lo amado y perdido, lo perdido
y cierto, lo que el tiempo guarda
para siempre
en el fondo del mar
y las mariposas.

Ternura son los pájaros que vienen
a posarse en los alambres
del toldo, los malvones colorados
y la lluvia
con sus pisadas sigilosas.

Ternura son las sandalias
que tiramos a la basura, los mapas
olvidados en las guanteras, las cañas
de pescar perdidas
en un veraneo remoto. Ternura
es la puerta cerrada
de la casa de la que nos fuimos
y pasamos a mirar solitarios
una tarde de domingo.

Ternura sos vos, y basta.

 

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