Central
Lunes 08 de Agosto de 2016

Teo Gutiérrez-Central, una historia por venir

El colombiano es uno de los tantos delanteros de peso que llegaron como refuerzo sin haber sido formados en Arroyito. Abreu, el Puma Rodríguez y el Polillita Da Silva opinaron para Ovación

El nombre de Teófilo Gutiérrez cautivó una atención enorme. Desde el momento en que se conoció que Central estaba tras sus pasos hasta que fue oficializado como refuerzo. Un refuerzo de probada jerarquía, pero que deberá plantarse con la autoridad que lo caracteriza ante la exigencia que habrá sobre su persona. Una exigencia entendida de la mejor manera, pero que estará. Si hoy la contratación del colombiano es considerada por el mundo de la redonda como la que "rompió el mercado" en el fútbol argentino, por algo es. Y por algo hay cosas que se imaginan. Después, su nivel futbolístico, el rendimiento del equipo y cualquier otro tipo de avatares, de esos que le meten al fútbol una altísima cuota de imprevisibilidad, formarán parte del producto final. La cuestión pasa por palpar lo que pasa hoy en el mundo Central, sin que Teo haya ni siquiera pisado suelo rosarino. Miles de análisis. Infinidad de conjeturas. La mayoría con un hilo conductor: que el colombiano parece "hecho para Central". Un razonamiento hasta irracional si se quiere, que tiene que ver con esa idiosincrasia propia del argentino, ni hablar del rosarino. Ejemplos hay para todos los gustos. El tiempo dirá para qué lado disparará el paso del colombiano por Arroyito.

No son muchos los centrodelanteros que llegaron a Central con un nombre ya instalado en el fútbol. Otros fueron importantes por cierto, pero que ya habían tenido un paso por el club o directamente formados en las entrañas de Arroyito. Los casos de Juan Antonio Pizzi (su primer regreso fue de River y el segundo de Porto de Portugal), Luciano Figueroa (Genoa) y Marco Ruben (Tigres de Monterrey) son lo que sobresalen. Pero en este caso interesa aquellos que no tenían nada que ver con la camiseta canalla y que vinieron a hacer de las suyas. A algunos les fue muy bien, a otros no tanto. El Puma José Luis Rodríguez (Deportivo Español), Rubén Da Silva (Boca), Sebastián Abreu (Nacional de Montevideo), Carlos Luna (Tigre). Apenas unos ejemplos de futbolistas que llegaron para cumplir una función específica: el gol.

Hacer foco en la figura de Teo Gutiérrez es visualizar todas las virtudes con las que cuenta. Salvo de Lanús, del resto de los clubes en los que jugó parten buenas referencias. Las mejores en materia futbolística. La conjunción de esas bondades con el nivel de juego exhibido por el equipo del Chacho Coudet en el último año y medio, más allá de no haber podido traducirlo en un título, son lo que están poniendo en marcha un estado de efervescencia. Típica del folclore rosarino, a la que Central no escapa ni queriendo.

Hasta aquellas manchas que acompañaron a Teo forman parte del combo. Son imposibles de soslayar, intrínsecas a su personalidad. De esos comportamientos particulares, algunos más fuera de lugar que otros, se jactan hoy muchos hinchas. Pareciera que cuanto más rebelde es el hombre en cuestión, más peso se le puede dar a esa relación que no sólo no está ni siquiera en pañales, sino que aún no se gestó.

La relación que perduró en el tiempo con el Puma Rodríguez se contrapone con lo que fue, por ejemplo, la suerte que corrió el Chino Luna (ver aparte). En el medio tantos otros nombres que escribieron su historia, comprendiendo o no el estilo de vida de Central, acoplándose o no al momento futbolístico, respondiendo o no a las exigencias, sobre todo de los hinchas.

Ahora le llega el turno a Teo Gutiérrez, de quien no se puede objetar su jerarquía futbolística como tampoco ignorar ese sinfín de especulaciones, muchas de ellas con cierto grado de temeridad, sobre si Coudet podrá brindarle las mejores herramientas deportivas y humanas para mantenerlo enfocado en lo que mejor hace: jugar. Teo-Central, una historia por venir.

Luna amagó pero fue uno más

"Este es el nuevo Puma Rodríguez", fue la frase más escuchada en la noche del 4 de agosto de 2013, en la victoria por 2 a 0 de Central sobre Quilmes, en la que Carlos Luna se despachó con dos goles en el debut con la camiseta canalla. Fue un caso testigo en el que las predicciones estuvieron demasiado lejos de lo que marcó finalmente el destino. Creyendo que el Chino tenía incorporado el ADN canalla, los hinchas se fueron de ese partido ilusionados. El tiempo demostró otra cosa. El nivel del equipo alcanzó para cumplir ciertos objetivos. No para potenciar la figura de un jugador que pintaba para más. w

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