Municipales
Sábado 06 de Agosto de 2016

Tensa calma en Maciel con la comuna fuertemente custodiada tras los incidentes del jueves

El sindicato asegura que el paro continuará y advirtió que volverá la protesta. Las máquinas, en la calle.

Con una fuerte custodia policial y empleados haciendo el aguante adentro de los galpones —conde permanecieron de guardia toda la noche— la comuna de Maciel amaneció ayer en una tensa calma, luego de que el jueves un nutrido grupo de vecinos y empleados irrumpieran en el lugar y desmantelaran la carpa armada a raíz del paro municipal que se prolongó durante 57 días. Desde la comuna esperan que la medida de fuerza iniciada por el Sindicato de Trabajadores Municipales de San Lorenzo cese definitivamente, aunque desde la organización gremial ratificaron el paro y aseguraron que van a volver.

El jueves por la tarde, y a raíz de una presunta agresión a un empleado comunal, un grupo de vecinos y empleados se hicieron presentes en la carpa montada por los huelguistas, arrasaron con la carpa montada desde hacía casi dos meses, liberaron la zona y ocuparon el galpón comunal. Fueron momentos de tensión en los que incluso debió intervenir la policía, y que terminó con los acampantes retirándose del lugar.

Los empleados sacaron las máquinas del galpón, montaron guardia toda la noche y ayer seguían custodiando el interior de las instalaciones, aunque en cada esquina de la cuadra donde se levanta la sede comunal, los móviles policiales seguían apostados.

In situ. La Capital estuvo ayer en el lugar. Además de las marcas de neumáticos quemados en la calle y una considerable suciedad en el frente de la comuna, podía verse la maquinaria que se sacó del galpón, y que durante el conflicto no habían podido retirar: dos camiones hidrantes, dos retroexcavadoras, un tractor, un camión recolector de residuos, dos camiones volcadores, una grúa para manipular el cableado aéreo y estaban estacionadas en el lugar.

Adentro del galpón, cuatro empleados preparaban un asado mientras hacían el aguante. "Hasta ahora está tranquilo. El pueblo vino a sacar la carpa. Ahora sacamos todo afuera para que no lo vuelvan a meter en el galpón. Igualmente, no vana a pasar, no vienen más", dieron Hugo Emanuel y Miguel Angel Fitta. "Los empleados se quedarán custodiando, tenemos miedo de que vengan", abundó Marta Mazutti, tesorera de la comuna, en la puerta del depósito contiguo a la sede comunal.

El episodio de anteayer se vio plagado de conjeturas sobre la presencia de armas y disparos. Todo esto fue desmentido desde la comisaría local, donde afirmaron que se vivieron momentos de tensión pero que la cuestión no pasó a mayores.

El presidente comunal, Carlos Ramella, afirmó a LaCapital que la gente reaccionó "espontáneamente ante la agresión a un trabajador", y advirtió que "hay que estar en guardia porque en sindicato aseguró que vuelve".

Ramella recordó el inicio del conflicto, que se inició cuando la comuna cesanteó a dos empleados acusados de emitir irregularmente carné de conducir a una veintena de ciudadanos colombianos, algo que mereció en su momento un informe de este diario.

"A partir de esto nos montaron un piquete, recién el 7 de julio tuvimos una audiencia. Ese día, desde el sindicato dijeron que ellos no impedían el ingreso a la comuna. Entonces, el 11 nos hicimos presentes para ingresar a trabajar y nos recibieron a los gritos, con amenazas", dijo el jefe comunal para justificar semejante dilación en una medida de fuerza.

Para el secretario del Sindicato de Trabajadores Municipales (Sitram) de San Lorenzo, Edgardo Quiroga, el conflicto está lejos de solucionarse. Además de dar su versión de los hechos (dijo que no fue una pueblada lo que los desalojó sino un pequeño grupo de personas que responde a Ramella) adelantó que el martes un plenario de secretarios generales definirá la continuidad del plan de lucha, y advirtió que la carpa volverá a montarse (ver nota aparte).

El presidente comunal sabe de esta intención. Cree que los huelguistas esperarán que la policía levante la guardia en la puerta de la comuna para volver a montar la carpa. Por ahora, la calma tensa reina en Maciel, con los móviles policiales en las esquinas, la maquinaria afuera y los empleados en el galpón. Los días dirán.

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