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Sábado 18 de Julio de 2015

Tener proyectos en la vida, la mejor manera de prevenir las adicciones y violencias

El psicólogo social Alfredo Moffat compartió sus experiencias de trabajo en Rosario. Fue invitado por la Fundación Red Creando.

Tener proyectos en la vida, apoyarse en la vida familiar, comunitaria, en el trabajo cooperativo y optar siempre por la alegría son la base de las ricas experiencias desarrolladas por el psicólogo social Alfredo Moffat. Reconocido terapista popular, discípulo de Enrique Pichón Riviére, estuvo en Rosario la primera semana de julio invitado por la Fundación Red Creando, ofreciendo un seminario de formación de operadores de salud mental.
  Una buena mayoría de jóvenes y estudiantes fue a escuchar al fundador de la Escuela de Psicología Argentina (con sede en Ciudad de Buenos Aires) y de El Bancadero, quien disertó en la Facultad de Psicología (UNR). Repasó con videos y fotografías testimoniales, parte de su trayectoria de más de 50 años en el campo de la psicología social y de distintos proyectos comunitarios.

Un aire a Freire.  Tiene 82 años, un aire parecido a Paulo Freire, el pedagogo brasileño que planteó una pedagogía emancipadora. También el trabajo de Moffat se nutre de una mirada liberadora del ser humano, algo que —dirá una y otra vez— sintetiza en una frase basada en la filosofía existencial: “El hombre es en proyecto”. Sobre esa meta se apoyan experiencias autogestivas como la de Las Oyitas, desarrollada en una villa miseria del Conurbano bonaerense donde trabajó en la promoción de ollas populares para paliar el hambre de los niños. En forma cooperativa, comunitaria, donde había un basural se construyó un comedor. “En la villa los chicos no se mueren de hambre sino de desnutrición, y eso es terrible”, alerta. Una tarea que fortaleció con una “escuelita”, en realidad un centro de apoyo escolar, cuya identidad la otorgó un mapa de la República Argentina desplegado en una pared.
  Otra de las experiencias compartidas es el trabajo que desarrollan en el Hospital Borda, con los pacientes psiquiátricos. “Hace 28 años que somos los dueños del fondo del Borda, donde no entra un psiquiatra”, avisa. En su mirada, una terapia basada en la música, el arte, que instalan en primer lugar la alegría, la vida son la alternativa a los medicamentos que adormecen y aíslan a los seres humanos. “Dónde están los locos”, se pregunta mirando un video en pantalla gigante donde bailan juntos los pacientes del Borda, con operadores y profesionales. Eso sí, cada tanto advierte que esa estrategia es algo así como la previa, “no se abandonan el marco teórico ni la terapia” en este trabajo de salud mental.
  Para contrarrestar la incidencia del mercado que crea necesidades y enfermedades con diagnósticos apocalípticos, ironiza que para detectar el aislamiento se vale del “Choripidol”: “Seguro que el olor de un sándwich de chorizo comunica a cualquiera y se anima a decir «me das uno».”
  Con esas mismas premisas propone afrontar las adicciones: “Si se aprende a trabajar, el problema está resuelto”. En su discurso reitera la idea de un trabajo cooperativo, solidario, que permita descubrir el valor del grupo, la necesidad de un equipo para diseñar proyectos de vida. Y agrega: “Si hay un trabajo, hay esperanzas, hay una pareja, viene un niño y con ese niño también hay un proyecto. Hay familia”.
  También compartió la experiencia de la construcción de una plaza —que funciona como una gran pista de baile en el Conurbano bonaerense— entre jóvenes adictos y sobrevivientes y familiares de los muertos en Cromañón. “Transformamos un baldío en un espacio de encuentro y para la memoria”, resumió de esa iniciativa sobre la que alertó: “Una manera de enfrentar la vida es la alegría, la otra la droga”.
  Otro campo de trabajo de este psicólogo social es con los docentes, a quienes les enseña las técnicas del psicodrama para ayudarlos a enfrentar las problemáticas de violencias que ingresan a las aulas: “Cuando están muy angustiados, no hay palabras, el rescate es corporal”.

Un clásico. Uno de los libros más difundidos de Alfredo Moffat es “Psicoterapia del oprimido. Ideología y técnica de la psiquiatría popular”, publicado en 1975 por Editorial Ecro SRL. Un clásico en esta disciplina que se puede leer completo, junto a otras publicaciones del autor, en el sitio www.moffat.com.ar
  Profesor de filosofía, fotógrafo, militante social y arquitecto por “un accidente académico” en su vida (como bromea al presentarse), Moffat ha trabajado en distintos países de Latinoamérica y en Nueva York. En Rosario presentó su último libro con formato de DVD que contiene textos, fotografías y videos de todas esas intervenciones. Una recomendada autobiografía y serie de entrevistas publicadas en el portal El Ortiba (www.elortiba.org/mofat.html) permite conocer más en profundidad el aporte profesional de quien asegura eligió en su trabajo “a los locos y a los pobres”.
 

La promoción de comunidades saludables en todos los ámbitos

No es la primera vez que Alfredo Moffat llega invitado por la Fundación Red Creando a Rosario. Esta vez fue en el marco preparatorio del “curso de operador de salud mental en adicciones” que comenzará a dictarse el sábado 8 de agosto. También formó parte de esta preparación la disertación de Emiliano Galende, otro reconocido especialista. El curso de operador es autogestivo y tiene el reconocimiento de la Universidad Nacional de Lanús. Los encuentros están programados para dictarse en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que facilita el ámbito para esta formación. 
    Según describe la presidenta de Red Creando, Claudia Saldaña, el curso que se aproxima tiene una carga horaria intensa y está destinado tanto a jóvenes que participan de organizaciones sociales, que apuestan a un trabajo comunitario, como a profesionales o estudiantes universitarios interesados en mediar entre las problemáticas de las adicciones y la comunidad. Saldaña, docente y ex diputada provincial, subraya que la meta siempre es promover comunidades saludables en los distintos ámbitos.
   La presidenta de la ONG apunta que hay muchas iniciativas que intervienen en las problemáticas de las violencias y las adicciones, y propone hacerse la pregunta “con qué mirada se interviene” para diferenciar unas de otras. Asegura que la preocupación estuvo siempre en sostener una mirada compleja “sobre una sociedad de consumo y que es productora de consumidores”, donde el consumo problemático “no pasa sólo por las sustancias ilegales, sino que es todo un sistema de vida”. Se detiene sobre las situaciones y escenas de la vida cotidiana generadas por el mercado para estar siempre entretenidos, ocupados, jugando con nadie, virtualmente, cuando no permiten el vínculo con el otro, sino que lo reemplaza.
  “Cuando se rompen los vínculos, la familia ya no se habla, no hay registros, se cae en la trampa y reemplazan (esas relaciones) por objetos del mercado. De algún modo nos deshumanizamos y vamos adquiriendo hábitos que van en contra de la subjetividad”, analiza. El emergente con el que trabajan, el tema central de sus metas, es la violencia y las adicciones.
  El ámbito escolar no queda fuera de estas propuestas, donde hay una preocupación generalizada sobre cómo atender a estas problemáticas, más considerando la falta de recursos. “Para nosotros es necesaria la figura del operador de salud mental, que pueda intervenir y ver la complejidad de la problemática y articular con otros”, dice. Menciona que se apoyan en materiales elaborados por el Ministerio de Educación de la Nación —que lamentablemente no llegan a las escuelas de la provincia— como el de Graciela Touzé “Prevención del consumo problemático de drogas, un enfoque educativo”.
  Una de las claves del trabajo que impulsa la red —insiste Saldaña— es tener en claro con qué mirada se interviene para no seguir “estigmatizando a los sectores más vulnerables, más cuando se sabe que la cuestión del consumo más problemático está en todas las clases sociales y todas las edades”. “La lógica del mercado genera un sinsentido, una falta de proyecto, interviene en la comunidad para desvincularnos. Por eso es importante generar esos espacios donde podamos ver y no caer en la trampa”, concluye. Más información en www.redcreando.org
 

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