El Mundo
Sábado 14 de Mayo de 2016

Temer aplicará un radical recorte de gastos y un alza de impuestos en Brasil

El flamante ministro de Economía, Henrique Meirelles, enfatizó la necesidad de reducir el alarmante déficit público del país

El gobierno del presidente en ejercicio de Brasil, Michel Temer, propone un recorte radical de gastos públicos para superar la grave crisis por la que atraviesa el país sudamericano. El presidente interino, que permanecerá en principio seis meses en el cargo mientras el Senado juzga a la suspendida mandataria Dilma Rousseff, realizó ayer su primera reunión de Gabinete. Al término del encuentro fueron informados los lineamientos que pautarán la política económica de la nueva gestión, aunque no fueron anunciadas medidas concretas.

Además del recorte de gastos, que incluye un estricto control de las cuentas públicas, el fin de privilegios tributarios de los que gozan algunos sectores empresariales y un «peine fino» en contratos públicos, el equipo de Temer no descarta la reactivación de algunos impuestos con el fin de aumentar los ingresos y equilibrar las cuentas públicas. También se ratificó que los programas sociales que fueron la marca de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), y que rescataron a unas 40 millones de personas de la miseria, serán "mantenidos, ampliados y mejorados".

En su primera rueda de prensa como ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, favorito de los mercados, dijo que las medidas que anunciará el gobierno en breve tienen como objetivo fundamental revertir la trayectoria "insostenible" de crecimiento de la deuda pública. Este es el "principal problema" responsable por la crisis económica del país, dijo Meirelles, quien explicó que no se harían anuncios concretos porque recién se están analizando los informes y datos relativos al gobierno suspendido.

La venia del Congreso. El ministro admitió que las medidas que serán propuestas no bastarán por sí solas para revertir la tendencia al alza de la deuda pública, pero ayudarán a elevar el nivel de confianza de empresas y consumidores en relación a la futura situación del país. Además admitió que habrán de adoptarse "medidas duras" y dijo que confía en que el Congreso las apoye y la población las comprenda. En tono de preocupación, dijo que duda de la veracidad de los datos económicos que presentó el gobierno de Rousseff, por lo que no descarta auditar esa información si fuera necesario. Un cambio importante en la gestión fiscal respecto a los gobiernos anteriores es establecer lo que Meirelles llamó de "nominalismo", que significa que los gastos públicos deberán ser mantenidos en términos nominales, sin descontar la inflación. "El «nominalismo» es evitar un proceso de indexación generalizada de manera de que el gasto público, aun con los efectos de la inflación, no se acentúen y no complique la fijación de topes y límites", explicó. Meirelles admitió que el "nivel tributario de Brasil es elevado". No obstante, no descartó la implementación de nuevos impuestos, o la reactivación de otros que fueron suspendidos, con el fin de incrementar los ingresos estatales. En opinión del economista, quien fue presidente del Banco Central durante los ocho años de gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el estricto control fiscal propuesto no solo ayudará a equilibrar las cuentas públicas, sino también a combatir la inflación, que actualmente ronda el 10 por ciento, más del doble de la meta oficial de 4,5 por ciento al año.

A su vez, el ministro de Planificación, Romero Jucá, anunció que el gobierno revisará "toda la estructura organizativa de los ministerios". "Hasta fin de año serán eliminados cerca de 4.000 cargos", informó. Respecto a los programas sociales, el ministro de Salud, Ricardo Barros, dijo que los mantendrán, ampliarán y mejorarán, pero aclaró que todos serán sometidos a auditorías. Incluso no descartó que se realicen ajustes en los requisitos necesarios para obtener esos beneficios, de manera de que los beneficiarios "sean realmente aquellos que lo necesitan".

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