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Sábado 11 de Junio de 2011

Teatro para todos: cuando las palabras juegan a ser oídas

“Bichi Cletta y Maravilla” o la obra que reunió por igual a chicos oyentes y sordos.  Una propuesta de arte y de integración.

“Bichi Cletta y Maravilla” no fue un espectáculo más de los que pasaron por la Isla de los Inventos. Fue una experiencia teatral con mucho de pedagógico, directamente ligada a ver al otro como un igual. En este caso una persona sorda, sin la marginación que supone entenderla y expresándose en una lengua diferente, como es la de señas.

La directora de la Asociación de Artes y Señas (Adas), Gabriela Bianco, explica a La Capital que el espectáculo presentado en Rosario se basa “en la historia de una niña con una dote muy especial, que va redescubriéndose y logrando mayor autoaceptación e integración. Parte de una filosofía que tiene que ver con la idea de que si primero la persona no está autenticada, es difícil que podamos hablar de inclusión si no hay una aceptación de base”.

El espectáculo es interpretado por Fiorella Corona, en el papel de Bichi Cletta, mientras que Natalia Tesone, una chica hipoacúsica, es quien sostiene el trabajo teatral a partir de la lengua de señas.

Bianco plantea que “la familia entera puede participar de un espectáculo que habla de la diferencia y que lo hace con dos actrices donde una canta, habla y baila, y la otra hace señas y baila”. “Es una situación —agrega— de extranjería en ambos casos. Llegan a un lugar desconocido las dos, se conocen, entablan un vínculo y empiezan a contar una historia de alguien que podría parecerse a ellas, es decir un extranjero que tiene una habilidad, una dote especial, pero que en su pueblo, en su lugar no es reconocida como tal sino como una deficiencia”.

El proyecto. Adas, con sede en Capital Federal pero que cuenta con colaboradores en distintos puntos del país, como Rosario y Granadero Baigorria, es un proyecto surgido en 1993 y formalmente concretado en 2002. Trabaja a través de la educación y el arte sobre todo para la población de niños y jóvenes.

“Tenemos un proyecto que se enmarca dentro de lo inclusivo teniendo en cuenta la diversidad. Es amplio: tiene un área artística, pedagógica, que es el de Lenguajes. El área pedagógica tiene talleres de artes visuales, danzas tradicionales de la India (porque tiene mucho que ver con la lengua de señas), y el teatro con lengua de señas. En la parte de producción artística tratamos de estrenar una obra  por año, como hicimos con ’Bichi Cletta y Maravilla’”, apunta Bianco.

Cuando se le pregunta sobre la discriminación y la automarginación que pueden provocar una discapacidad, en este caso la sordera, señala: “Si bien hay muchas políticas culturales, educativas y sociales como para que todos podamos cada vez más comprender el fenómeno de la diversidad, sin pensarlo en grados, en jerarquías, sin pensar que los seres humanos formamos castas según nuestra procedencia, en la medida en que eso va calando en la sociedad —que es un proceso discursivo lento— se puede pensar en ver a un semejante distinto”.

La directora de Adas está convencida que “cada vez hay mayor posibilidad a la expresión y a los espacios para el desarrollo de la identidad”.

La respuesta. Cuando se la consulta sobre la respuesta del público, convencionales y sordos, ante la propuesta teatral resalta que “en principio hay que saber que hasta hace poco los chicos sordos no iban al teatro. Y están empezando a hacerlo. Y en la mayoría de las veces es la primera vez que lo hacen. Entonces para el chico sordo está esa cosa nueva de generar este nuevo rol de ser espectador de teatro”.

Bianco dice que “de a poco” el bilingüismo va abriéndose paso. “El bilingüismo es la filosofía y de alguna manera la metodología que promueve que el niño sordo tenga el derecho de acceso a una primera lengua, que es la de señas. Hay algunos proyectos provinciales sobre la posibilidad de que en la escuela primaria existan talleres básicos”.

¿Una utopía? Al consultarla si piensa que es una utopía plantear una mayor integración entre ambas lenguas responde: “Es que las utopías son necesarias. De hecho esto que hacemos nació como tal. A mí me costó mucho tiempo encontrar a las personas, a los ‘locos’ que adhirieran a este proyecto. Quizás no sea la realidad que más te gusta, pero la podés convertir en una linda poesía. Y la poesía tiene materialidad. Y yo creo que pelear porque la lengua de señas tenga cada vez más espacios y que los chicos sordos y oyentes compartan más espacios, además de ser una utopía puede ser una realidad y una realidad poética que se puede ver en todos los escenarios”.

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