Bicentenario de la Independencia
Sábado 09 de Julio de 2016

Teatro, libros e historietas revuelven el pasado y lo rescatan

Goicoechea publica "Historietas de aquí mismo", colorida colección con estrategias didácticas y pedagógicas, para la enseñanza compresiva de la historia regional.

"No se trata de enseñar una cronología de sucesos, la historia es más. Con nuestra potencialidades creativas rompamos el modelo positivista de orden y progreso que mitificó y monopolizó hasta la conciencia histórica nacional al argumentar una legítima forma de decir y organizar las prácticas docentes", afirma Hugo José Goicoechea, profesor de historia del Instituto Superior de Profesorado 5003 Eduardo Laferriere (Villa Constitución).

   Goicoechea publica "Historietas de aquí mismo", colorida colección con estrategias didácticas y pedagógicas, para la enseñanza compresiva de la historia regional.

   Además, desde el taller de Ciencias Sociales y su Didáctica presentaron el jueves la obra "Matrias mías". Definida como "un diálogo de textos, imágenes y música, sobre cinco mujeres y el significado de la palabra Patria".

  Por su parte, el Instituto Arturo Jauretche, presentó un libro colectivo que analiza y problematiza la cuestión, siempre inconclusa, de la Independencia definitiva del país.

   "Nos parece importante la edición de este trabajo para poder visualizar el Bicentenario de la Independencia, como un momento propicio para repensar nuevamente nuestra independencia", dice Marco Aurelio Roselli, profesor de historia y director del instituto.

   En tanto, Gabriel Di Meglio, quien desde la divulgación aporta una visión distinta, un acercamiento a otros actores del pasado, no siempre presentes en los relatos y las galerías de próceres. Presentó, dede la editorial Planeta: "1816. La trama de la independencia".

   En su capítulo litoraleño, el autor

rescata el alboroto y temor que desata en la élite el Reglamento de Tierras creado por el artiguismo.

   Por su parte el ilustrador tucumano César Carrizo ofrece la historieta "Libertad es pensar". En el esmerado y artístico trabajo, las metáforas visuales de aquel tiempo recrean la importancia del suceso de 1816, en el contexto del proyecto por la Patria Grande.

   "La historieta en escuelas aporta al rescate de nuestra cultura, historia e identidad", afirma Carrizo, maestro y profesor historietista, guionista, ilustrador y caricaturista.

Filosofía y ética, en una batalla cultural

Al analizar el significado de la declaración de Tucumán, no se debe excluir al proyecto artiguista. Leonardo Rodríguez Maglio, licenciado en filosofía y vecino de la uruguaya Piriápolis, resalta el valor de Artigas: "Es un pensador y un educador popular".

   El investigador indaga y analiza cartas y documentos de Don José: "Era un autodidacta genial y estaba al tanto de Aristóteles, Platón o Rousseau. Seleccionaba lo que leía o escuchaba con criterio propio y a partir de ahí elaboraba".

   El autor de "La filosofía popular y regeneradora del magnánimo José Artigas", indicó a La Capital una frase en la que pregonaba"enseñemos a los paisanos a ser virtuosos".

   En ese marco sostiene que dos filosofías se enfrentaron en el Río de la Plata con sus respectivos objetivos y valores: "la oligárquica y parcialmente continuista del régimen anterior, mientras que la otra era la popular, republicana y democrática, consecuentemente revolucionaria de Artigas".

   También advierte diferentes definiciones y lógicas en la forma de buscar la independencia: "En el concepto del Protector, el punto central era respetar y salvaguardar los derechos de los pueblos", esto es "la administración de su soberanía"; ese era el fin al que servían como medios la Independencia y la Confederación. Esto implicaba igualdad y reciprocidad entre todas las provincias, por lo tanto, liquidaba los privilegios que Buenos Aires había tenido y gozado como capital del Virreinato. Algo a lo que la oligarquía residente en el puerto no quería renunciar".

   Por eso Rodríguez Maglio resalta que "se puede discutir sobre las fechas y las debidas formalidades de las declaraciones de Independencia; pero lo fundamental, lo que provocó el conflicto entre los sucesivos gobiernos de Buenos Aires y Artigas, fue el contenido que le daban al concepto de Independencia".

   Como aporte para comprender ese pasado, indica: "Artigas quería la Independencia absoluta de América del Sur respecto de todo poder extranjero, pero además quería la independencia respectiva de cada una de las provincias de nuestra América con respecto a las otras provincias que la componían; y esto para Buenos Aires significaba anarquía y desorganización".

   Y agrega: "En las Instrucciones de 1813 para concurrir a la asamblea de ese año, la provincia oriental afirmaba «retiene su soberanía, libertad e independencia», y exactamente lo mismo afirmaba el artículo. 9 de las instrucciones que llevaron los diputados de Santa Fe al Congreso de Oriente, en 1815".

   Rodríguez Maglio advierte que "temporalmente ganó la filosofía porteña: centralista, jerárquica, en principio pro monárquica, de mando único y exclusivo sobre el territorio. Al contrario, la filosofía de Artigas extendía sus soluciones igualitarias a todos los nacidos en los países de la América del Sur. Su solución inclusiva de la magna Patria y Nación americana, organizada políticamente como Confederación de toda América del Sur, todavía late en el corazón y la memoria de sus pueblos; espera su tiempo".

Culto del olvido

   Desde Buenos Aires, el investigador, escritor y psicólogo, Marcelo Valko, señala: "La Pedagogía de la desmemoria es la madrastra de la historia oficial y hace del olvido, de la perdida de la identidad, de la amnesia colectiva y de la tergiversación, su máximo catecismo. El poder tiene pánico de recordar, por eso busca por todos los medios colectivizar la amnesia e impide el acceso a la palabra".

   "Nuestro país suele hacer un culto del olvido. La historia fue hecha por escribas que están muy lejos de entender lo que realmente fueron la Revolución de Mayo y la Independencia", remarca el autor del libro "Cazadores de Poder" de reciente aparición.

   "Se aprende al remover el pasado, a partir de una documentación testimonial irrebatible", señala el también autor de investigaciones como "Desmonumentar a Roca, estatutaria oficial y dialéctica disciplinaria"(2013), "Los indios invisibles del Malón de la Paz" (2008), entre otros.

   "La historia oficial construyó un relato muy diferente a los hechos del pasado. A aquella elite de la encumbrada generación del 80 le bastaba una Patria pequeña, enquistada en el puerto de Buenos Aires, dando la espalda al interior y al resto de Latinoamérica. Nos basamos en archivos inobjetables como el que me abriera en su momento el Papa Francisco, Archivos del Ejército, la Armada, congregación Lazarista, Salesiana entre otros".

   "Hay políticos a quienes le sobra Patria y está muy cerca de la colonia: no en vano el gobierno del ingeniero Macri invita para el Bicentenario al rey de España. ¿De quién nos independizamos el 9 de Julio? Es completamente esquizoide. Es un contrasentido e indica que la colonia está más cerca de esa elite que la Patria", indicó Valko a La Capital, tras participar de la cátedra abierta Pensar Nuestra América de la Escuela, del espacio Innovación Educativa, perteneciente a la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

Relatos de la región, en las aulas
"Sostener que el 9 de julio de 1816 se declaró la independencia que terminó de configurar la Nación Argentina inconscientemente implica reproducir una operación cultural que niega los múltiples proyectos de organización que se dieron en el ámbito rioplatense en la segunda década del siglo XIX", afirma Oscar Cantero, historiador y profesor de la Universidad Nacional de Misiones y del Instituto Superior de Formación Docente Paulo Freire, de Jardín América.
   Resalta que en la formación de los jóvenes hay que profundizar con rigor la mirada al pasado: "En nuestra zona, la palabra «independencia» no remitía solamente a la emancipación respecto a España, sino también a la autonomía de las provincias y a su separación de la Intendencia de Buenos Aires, a la que estaban subordinadas hasta entonces. Esta percepción excluye a las provincias del Litoral, que por entonces formaban parte de la Liga de los Pueblos Libres, por lo que no enviaron diputados a Tucumán".
   "La historiografía argentina le dio poca importancia a que muchas de estas ideas estuvieron influenciadas por la experiencia revolucionaria paraguaya. Es válido, entonces, hablar de «independencias» para poner en evidencia esta multiplicidad de sentidos posibles", explica el investigador nacido en Santo Pipó (Misiones,1975), especialista en Investigación Educativa (Universidad Nacional del Comahue).
   "No se debe negar cualquier valor histórico al 9 de julio, sí se debe complejizar la mirada para comprender que el Congreso de Tucumán surgió en el marco de un proyecto de organización nacional que no era el único. En la década de 1810 se configuraron por lo menos dos grandes proyectos: uno centralista, desde Buenos Aires, y otro confederacionista en el Litoral y la Banda Oriental. Ambos terminaron aniquilándose mutuamente en una devastadora guerra civil. En 1820 ya no había un gobierno central, pero gradualmente se fueron organizando catorce empobrecidas provincias que sólo a largo plazo lograron acordar la construcción de un Estado Nacional", resalta el coautor de "Andresito. El líder guaraní misionero del artiguismo", que escribió tras una larga y rigurosa investigación realizada junto al célebre historiador Jorge Francisco Machón, editado en 2013. Misiones Siglo XIX. Investigaciones históricas. También, escribió junto a Machón "Misiones Siglo XIX. Investigaciones históricas", publicado en 2014.
En clave regional
   Desde Montevideo, el investigador e historiador Alberto Umpiérrez, admite que el documento de Tucumán no desentona con los planteos de Artigas. "Creo que Artigas cuestionó la demora y el trasfundo. En ese momento en particular era inminente invasión portuguesa a la Banda Oriental, y la actitud del congreso de Tucumán, fue ante esa amenaza fue indiferente, cuanto menos. Había elementos para suponer la complicidad de la oligarquía porteña".
    Por otra parte rescata el pensamiento de Artigas, cuando "plantea explícitamente que hay dos ejes: la instrucción académica y la formación patriótica y revolucionaria".
   El también asesor del Comité
Hidrovía del Río Uruguay advierte que "la educación por sí sola es liberadora ante la ignorancia.
  También destaca que el 25 y 26 de agosto, Paraná será sede de un nuevo encuentro para debatir sobre las reformas curriculares en institutos de enseñanza media. Desde 2014 se realizan estos encuentros binacionales para pensar "la historia y su enseñanza en clave regional".

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