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Sábado 15 de Agosto de 2015

Tareas escolares compartidas en museos y plazas

El rol del dibujo para construir conocimientos fue impulsado por las hermanas Cossettini, el Castagnino y la política educativa del ministro Mantovani.

"Hace mucho que no se veían trabajo de chicos en un museo. Por eso queremos recuperar la muestra que en 1939 se expuso en el Museo Castagnino, con dibujos y acuarelas de alumnos de la Escuela Experimental Gabriel Carrasco", explican las docentes y artistas plásticas Sabina Florio y Cynthia Blaconá, a cargo del proyecto curatorial. La muestra, denominada "El museo y la escuela. Legado de una experiencia local", se abrió ayer en el museo de Pellegrini 2202, con entrada libre y gratuita, en la que se puede realizar un recorrido guiado.

"Hay mucho para retomar de esas prácticas, tienen elementos para ofrecer y pare repensar la relación con el cuaderno y el niño, con la imagen y con el museo. Esperamos que con la muestra podamos pensar que el museo también es un lugar para encontrarse y que nos pertenece. Los niños no van a los museos y no hay trabajos de ellos en estas entidades", advierten las investigadoras y autoras de libros y artículos sobre cultura y el arte de la ciudad y la región. Ambas trabajaron sobre el Archivo Pedagógico Cossettini, resguardado por el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Irice) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Ese archivo es una colección de documentos que resguarda la producción y legado de las docentes de Olga y Leticia Cossettini, al frente de un equipo de maestras que impulsaron un innovador proyecto educativo en la Escuela Gabriel Carrasco, del rosarino barrio de Alberdi. Desde 1935, al asumir Olga como directora, se trabaja desde la base al respeto por los niños, la solidaridad y la convivencia con la naturaleza. Así forja una escuela "Serena" (como se conoció también la experiencia) y de puertas abiertas, con libertad de trabajo y expresión, con talleres de carpintería, ciencias, huertas y biblioteca, entre otros.

Como curadoras, Florio y Blaconá trabajaron sobre el guión de la muestra y dispusieron en la primera sala presentar esas redes de sociabilidad entre la Carrasco, el museo y el ministro Juan Mantovani. En otra sala o pasillo se visibiliza cómo se pensaba la educación estética en el niño, con trabajos con la libre expresión. En el tercer espacio se recupera la muestra que se hizo en 1939, con dibujos en cuadernos escolares y acuarelas realizadas también por ellos, con muchos colores y movimiento.

Tareas escolares. En la exposición se pueden apreciar tareas de los alumnos en sus cuadernos escolares de chicos de cuarto a sexto grado. Se ven grandes dibujos con caminos de la zona, tareas de agricultores, ríos y trabajadores. No faltan ilustraciones sobre la región, abarcando Uruguay, Paraguay, Brasil. Las imágenes sobresalen sobre las palabras, a la inversa de la costumbre clásica de hacer dibujos sólo para completar o ilustrar un texto. También se advierte que no hay correcciones de los docentes, "el maestro no interviene con tachaduras y observaciones, se respeta el trabajo del niño, las consideraciones aparecen por separado".

Muchos dibujos resaltan por sus colores y dimensiones, algunos sobrepasan los márgenes marcados en los cuadernos y llegan a ocupar dos hojas. Sobre esas características, las investigadores remarcan lo interesante de ese "ocupar espacios que practicaban los alumnos, Ese llegar con sus creaciones hasta un museo".

Además, se rescata la política cultural de la gestión de Hilarión Hernández Larguía, entonces director del Castagnino (1937 -1946), "su compromiso con los procesos de modernización y circulación de la cultura erudita y la educación estética", indican los organizadores de la exhibición.

"Buscamos reconstruir y debatir sobre la política cultural llevada adelante por el museo y las políticas educativas implementadas por Juan Mantovani", (1998-1961), entonces ministro de Instrucción Pública y Fomento de Santa Fe, además de profesor de filosofía de la educación. También es interesante conocer cuál era el lugar que tiene el dibujo en la enseñanza en la Escuela Carrasco, para que sea un dispositivo para reconstruir conocimientos, sea extendido y desarrollado en esa experiencia", indica Florio.

Agrega que en "la muestra de 1939 había un verdadero quehacer y pensamiento donde el arte era un dispositivo pedagógico. Hay que pensar que no había maestros especializados en arte en la escuela primaria, y era el maestro de grado quien llevaba adelante estas experiencias, de acuerdo a sus posibilidades".

"Intentamos recrear esas tres vías, la confluencia de políticas culturales, instituciones y una sociabilidad puesta en juego. Luego, esa muestra se traduce en una conferencia que brinda Olga en el mismo museo y que se transforma en un libro que va a circular por toda América latina".

Por su parte, Blaconá señala que "había un interés muy fuerte en historia del arte, las hermanas Cossettini eran dos intelectuales de la época y se relacionaban e interactuaban con artistas, literatos y conforman un círculo. A la Escuela Carrasco también llegaron Juan Ramón Giménez y Gabriela Mistral, entre otros protagonistas de la cultura de la época".

La propuesta. Sobre el origen del proyecto actual, indican que "hay una confluencia de factores. Las historiadores Sandra Fernández y Paula Caldo desarrollaron un trabajo exhaustivo sobre las Cossettini. Rescatan las cartas de Olga y hacen un libro que se llama «La maestra y el museo» (ver aparte). Eso nos estimula. También ya investigábamos el año pasado la gestión de Hernández Larguía, su política cultural en el Castagnino y trabajamos sobre la experiencia de la Biblioteca Vigil, de la Tablada. De esa forma confluyeron nuestros itinerarios investigativos y surgió el acuerdo en la realización de la muestra".

Sabina remarca la colaboración recibida por el Irice y sus investigadoras en ciencias de la educación y en psicología. También destaca "la labor de la Red Cossettini, creada por Amanda Paccotti, cuyo papel fue fundamental para el rescate de esta obra, quien además fue alumna en la Escuela Carrasco".

"El proyecto insta a reconstruir ese debate y recuperar el sentido de estas prácticas. Qué imágenes llevamos al aula, cómo las trabajamos con los niños.

Mirada regional. A pesar de la fuerte mirada eurocéntrica y el visualizar obras del arte universal, el histórico proyecto buscaba también resignificar lo regional. Nombran entonces a Eduardo Schiaffino (1858-1935), "quien piensa que se debe llevar a las aulas trabajos que no sólo sean del arte universal, sino algo que tenga más relación con el sujeto, para establecer una relación íntima con su contexto, su fauna, flora y el puerto, desde una mirada que repensaba lo nacional".

Desde ese aporte del crítico pintor e historiador argentino, fundador del Museo Nacional de Bellas Artes e impulsor de las artes plásticas en el país. Las curadoras explican: "Trabajamos en dos dimensiones, las acuarelas y los cuadernos de clase, donde aparecen estas imágenes del Paraná, la Pampa Húmeda, América latina, y entonces hay toda una dimensión interesante para reconstruir la observación del entorno".

Blaconá dice que "la experiencia estética es también una experiencia del conocimiento, que puede dar el arte". Pero admite que hay "una mirada que fuertemente positivista. sobre la ciencia, de pensar el conocimiento sin el arte. En ese concepto, el arte es la expresión de un genio creador, sólo de un artista. Pero las Cossettini pensaba en la experiencia estética como una herramienta para conocer el mundo e interactuar con él".

Poder e imagen. Sabina reafirma que "el poder de la imagen como creadora de subjetividad. La lectoescritura ha dejado a las corporaciones las elecciones de imágenes que circulan. Debemos volver a pensar en qué imágenes ponemos en circulación, en cómo las trabajamos en las instituciones escolares, museos y en el espacio público. Se regala ese territorio que es constructor de subjetividades que tiene mucho poder, por algo en la historia de las distintas dominaciones, la imagen tiene un lugar importantísimo. Qué configuración visual se le da a los distintos problemas".

En la muestra se exponen cuadernos con trabajos de los alumnos sobre el barrio, mapas que los chicos dibujaban y pintaban. Al dibujar los mapas ellos experimentan una apropiación del territorio. También se ven análisis de la flora y de los recursos naturales, entre otras observaciones y registros. Ese concepto de la escuela nueva donde el niño experimenta, era un pilar fundamental que Mantovani y las Cossettini impulsan.

También resaltan el trabajo de Amanda Paccotti, con la Red Cossettini,que ha llevado la experiencia por todo Latinoamérica y es fuertemente recuperada en las prácticas de institutos de formación docente. "Si bien hoy existen maestros especializados en las escuelas sobre plástica, que antes la llevaba adelante el maestro de grado, hay otras complejidades en juego al abordar la cuestión de la imagen, en su lectura y estructura. Toda esa experiencia deja un legado con una reserva de sentido: el volver a pensar sobre el poder de las imágenes, apropiarnos y que den cuenta y hablen de nosotros y no ser hablados por imágenes extranjeras y estereotipadas, que no nos pertenecen".

Sabina apunta a construir dispositivos que posibiliten la imaginación. Hay que desmontar aseveraciones, estereotipos y empoderar al niño. Que tenga protagonismo y un lugar donde producir conocimientos, a partir de lo que observó y descubrió al mirar con una lupa. Así puede contar sus saberes".

Conferencias. En el marco de la exposición se realizarán una serie de charlas.El jueves 21 de agosto, tras la visita guiada que comienza a las 18, a las 19 el tema será el "Reencuentro con una experiencia vivificante, la Red Cossettini, a cargo de Amanda Paccotti y otros miembros del grupo. El 4 de septiembre, será el turno de "Explorando itinerarios de la memoria, con el equipo I D.

Las charlas serán todos los jueves de septiembre, en el mismo horario y luego de la visitas guiadas.

En tanto, el 11 de septiembre, el tema será "la cocina del oficio de historiar", con las investigadoras Caldo y Fernández. El 18, el eje "Entrejiendo caminos, destinados a alumnos de profesorados. Por último, el 25 de septiembre, la charla abarcará "el arte de incluir o la inclusión por el arte".

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