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Sábado 30 de Mayo de 2009

También en los colegios rosarinos

Distintas escuelas de Rosario ya abrieron sus puertas a los jóvenes para que organicen festivales de música. Entre ellas cuentan las experiencias del “Festisol”, festival solidario de bandas de rock en el que cada año participan alumnos y ex alumnos del Colegio Verbo Encarnado. También se suma a esta iniciativa, el “Festival intercolegial de grupos de rock”, que desde el año pasado se realiza en el patio del Colegio Zona Parque.

Clarisa Osacar es vicedirectora de La Escuela Nº 8.066 Zona Parque, institución que en 2008 organizó el Primer Festival Intercolegial de Grupos de Rock. “La idea es reeditar el espacio este año, seguramente para septiembre”, cuenta la directiva de la escuela de Constitución al 1900.

La experiencia de 2008 fue para Osacar sumamente positiva, sobre todo tratándose de una trabajo “que implica generar un espacio que las escuelas no están acostumbradas a darle a los alumnos”, sostiene. Pero para ello juzga necesario contar con el compromiso de padres y docentes para seguridad y comodidad de los chicos.

El festival realizado el año pasado congregó a una multitud de chicos en el patio del colegio, tanto por los que participaron arriba como abajo del escenario. “Estos ámbitos ayudan a la integración y a que los chicos puedan mostrarse y ser protagonistas, y además hace que puedan ver a la escuela como un espacio que les pertenece también a ellos”, concluye Osacar.

Otras experiencia es la que se da cita cada año, también en época de primavera, en el Colegio Verbo Encarnado. Allí cada año los alumnos de cuarto año son los encargados de organizar, con la ayuda de un docente, un festival de rock.

“En el marco de un proyecto de investigación e inserción sociocomunitaria, los chicos hacen diferentes movidas, y una de ellas es el Festisol, un festival solidario de bandas de alumnos y ex alumnos del colegio”, describe Martha Tecchia, directora del establecimiento.

En este caso, el show se realiza en salas y teatros de la ciudad, lo que implica una preparación extra en la que los chicos se abocan entusiasmados para su realización. “Ellos buscan el lugar, venden las entradas y con lo que se recauda la idea es que les quede algún saldo que luego es destinado a otras instituciones donde otros alumnos hacen proyectos, como el Hogar del Huérfano o capillitas”, explica la directora.

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