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Sábado 14 de Junio de 2014

Talleres de formación laboral y pasantías para una mejor inclusión

Alumnos de un Mundo Posible venden en plaza López productos elaborados en sus espacios de arte, huerta y cocina. También hacen prácticas en empresas

"Ahora podemos traer para vender masas finas, pastafrolas y alimentos de la huerta que preparamos", dicen los jóvenes que ofrecen sus productos en la Feria de Economía Solidaria que funciona todos los viernes en la plaza Brigadier López (Pellegrini y Laprida). Son miembros del Centro de Formación Laboral de la Fundación Un Mundo Posible, de La Paz 1883, dedicado a la problemática de la discapacidad. Los "puesteros" son algunos de los chicos que, además de participar en distintos talleres de la institución, realizan pasantías por fuera de ella y van a la plaza a vender los artículos producidos en talleres como el de arte, donde arman portarretratos, colgantes y otros adornos para el hogar.

Los jóvenes celebran la reciente habilitación municipal para sumar la venta los productos elaborados en la cocina y huertas de Un Mundo Posible, en la que también funcionan talleres de lavandería, jardinería, computación, fotografía y teatro, entre otros.

Gabriela tiene 34 años y permaneció toda la mañana del viernes en el puesto. Al mediodía se va. "Tengo dos hijos, uno en primer grado y el otro en tercero", explica. Indica que trabajó "en un restaurante de Pellegrini, donde armaba las cajas de pizzas y acomodaba las canastitas de pan en las mesas". Ahora, espera que le renueven la pasantía.

Junto a la mesa con productos, Guillermo cuenta: "Participé en una entrevista laboral de una empresa, me postulé con muchos chicos. No me llamaron, pero al menos pude participar. Tengo 39 años y estudios de primaria, secundaria y fui a cursos para trabajos en oficinas".

Otro joven, Pablo, dice que además de ir a la feria va al club Echesortu para hacer natación: "Nado en diferentes estilos y participo en torneos". Por su parte, Damián trabaja en una verdulería y afirma: "Me manejo solo, gano mi plata, ayudo a mi mamá y hago gimnasia con los chicos en el Club Ben Hur".

Pruebas. Emanuel, en tanto, remarca que están haciendo pruebas para fabricar queso untable. "Trabajamos con unos 8 litros de leche, fermentos y 5 limones para que se cuajen bien", detalla. Uno de los profesores que los acompaña, Manuel García, licenciado en terapia ocupacional, agrega: "Estamos ensayando, para el año que viene poder comercializar el queso untable". El taller funciona en las tardes, de lunes a jueves, y van a la feria los viernes.

"Centramos la tarea en la inserción laboral de los jóvenes, en la agricultura urbana y también en la parte de gestión de la producción, la realización de trámites también es parte de lo que deben manejar para desenvolverse", señala el docente. "Hay chicos que tienen la secundaria aprobada y saben llevar planillas de gastos e ingresos, conocen tareas administrativas y trabajar con computadoras, podrían desempeñarse en muchos trabajos", afirma.

Habilitación. Sobre la venta de productos comestibles, Norma Bornemann señala que "la habilitación para comercializarlos es muy rigurosa, por parte del municipio rosarino. Se debe realizar una muestra del producto y utilizar siempre el mismo gramaje, presentación y la misma receta. Las masas las hacemos aquí mismo y con la habilitación se puede vender, además de en la feria, en comercios de la zona". Agrega que las pasantías, que mantienen con el vivero de la ciudad, permite a chicos una práctica y estar en contacto con la tierra.

Bornemann, profesora en educación especial y fonoaudióloga, señala que la Fundación Un Mundo Posible trabaja también con una sede en Cochabamba 1516, en la atención a la estimulación temprana, con niños de 45 días en adelante. Se atienden a unos 40 niños, pero en pequeños grupos. El Centro Educativo Terapéutico, con integración escolar y un Centro de Día, funcionan a la mañana y tarde, respectivamente, en la sede de calle La Paz, en el que son cerca de 45 los concurrentes en cada turno.

Por su parte, Nicolás Cárdenas, profesor de educación física, considera que "existe una apertura en la comunidad para abrir fuentes laborales. En las pasantías se acompaña a los chicos y se evaluan sus posibilidades laborales. Tienen un seguro, no cobran sueldos y se hace un seguimiento de los desempeños y condiciones de trabajo".

Liliana Chera, presidente de la fundación, explica que "al estar en la órbita de Salud, y no en Educación, la provincia no aporta a los sueldos de los docentes". Explica que la institución nació en 1992, con un grupo de profesionales del ámbito de educación y salud dedicados a la problemática de la discapacidad.

En 1999, padres y empresarios logran la cobertura social a discapacitados. Chera remarca que por ley, estado debe emplearlos en una proporción no inferior al 4 por ciento de su personal, lo que fue extendido a toda empresa. "Pero ni el Estado lo cumple y se necesitan empresarios responsables con posibilitar espacios laborales", concluye.

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