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Jueves 14 de Agosto de 2014

Tal vez haya sido el último "sí, Julio"

En el velatorio, el predio de la AFA fue un ir y venir de aquellos personajes que estaban vinculados, de alguna forma u otra, al ex mandamás afista.

Fue impactante. La desaparición física de Julio Humberto Grondona sacudió a propios y extraños, a aquellos que viven en el mundo fútbol y a los que sólo tocan de oído. En el velatorio, el predio de la AFA fue un ir y venir de aquellos personajes que estaban vinculados, de alguna forma u otra, al ex mandamás afista. ¿Y el pueblo futbolero? ¿Lo habrá tomado como un hecho más? No se sabe a ciencia cierta. Al menos no dejaron que los hinchas, esos que suelen poner y sacar técnicos, que ponderan o castigan a comisiones directivas, se expresaran libremente. Por tantas causas suelen hacerse minutos de silencio que no se entiende por qué esta vez no se cumplió con ese rito.

Tal vez hubiese sido el verdadero reconocimiento que aquellos habitués a los estadios merecían darle a un personaje tan fuerte en la historia argentina (de la redonda y de la política, si se quiere). Los dirigentes que tanto veneraron durante estos últimos días a Grondona, ¿tuvieron miedo de que los hinchas se expresaran de una forma un tanto hostil? Nadie lo sabrá. Es que sólo en cancha de Arsenal se realizó ese minuto de silencio. Pudo haber aplausos. Pudo haber silbidos. Por las dudas, todos aquellos que hoy se siguen llenando la boca con las bondades humanas y dirigenciales del Jefe no tuvieron los cojones como para dejar que el pueblo se exprese de la manera que creía conveniente. Tal vez haya sido el último “sí, Julio”.

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