Golpe de Estado
Domingo 16 de Octubre de 2016

Tailandia: difícil equilibrio entre el ejército y la monarquía tras la muerte del rey

El príncipe heredero Maha Vajiralongk, sucesor de Bhumibol, goza de mucha menos popularidad que su fallecido padre.

Los militares en el poder en Tailandia se hallan ante un desafío inédito en la historia moderna del reino: establecer un nuevo equilibrio con el sucesor del rey Bhumibol Adulyadej, fallecido el jueves tras 70 años en el trono. Durante su largo reinado, Bhumibol tuvo tiempo para establecer sólidos vínculos con el ejército, que funciona como un brazo armado del palacio que apartó —mediante golpes de Estado— a gobiernos civiles considerados como amenazas para la "institución suprema", que es la monarquía. Así, tras el golpe de mayo de 2014, realizado en nombre de la defensa de la monarquía, el jefe del Ejército, Prayut Chan-O-Cha, fue confirmado en el cargo por el rey Bhumibol.

Un vínculo personal. Pero este vínculo establecido con el difunto rey dependió más de su personalidad que de la propia institución real, que era muy frágil cuando Bhumibol llegó al trono en 1946. "Era una relación específica con el rey difunto", explica Thitinan Pongsudhirak, politólogo de la universidad Thammasat de Bangkok, que la describe como una inédita "simbiosis". El vínculo se forjó a lo largo de décadas, en especial durante la lucha contra los grupúsculos comunistas en los años 60, período en el que el rey hacía visitas muy mediatizadas a los campamentos militares en la jungla. "Va a ser muy difícil para el nuevo rey suceder a su padre y establecer sólidos vínculos con los militares" explica Paul Chambers, especialista estadounidense del ejército tailandés.

Además, el príncipe Maha Vajiralongkorn, que pasaba hasta ahora el mayor tiempo de su vida en Europa, está lejos de generar unanimidad en el país, entre los generales y entre los propios responsables del palacio, según los analistas. De momento, el general Prayut Chan-o-Cha, jefe de la junta desde el golpe de Estado de 2014, ocupa un lugar determinante en el escenario tailandés. Es él quien apareció en los mensajes televisados tras el anuncio del fallecimiento del rey. Y también él quien anunció el jueves que el príncipe necesitaba "tiempo" para prepararse a ser rey. El príncipe Maha Vajiralongkorn, de 64 años, es sin embargo militar de formación. Pero su grado de general es honorífico, y jamás sirvió en ese rango. Además el príncipe heredero, que ha vivido al margen de las redes de sus padres, "ha creado su propia guardia pretoriana, que tenía 5.000 hombres hace 5 años", recuerda Paul Chambers.

Eminencia gris. Por otro lado hay un personaje clave para comprender el sutil equilibrio que se instauró entre el palacio y el ejército: Prem Tinsulanonda. A sus 96 años, el ex general y ex premier era el principal consejero del difunto rey. Su escasa estima por el príncipe heredero alimenta todo tipo de especulaciones, aunque de ello no se habla en público debido a una drástica ley contra las ofensas a la monarquía. Analistas coinciden en que los militares no están dispuestos a dejar el poder, incluso si se organizan elecciones en 2017. "Va a pasar mucho tiempo hasta que asistamos a la menor desmilitarización en Tailandia", augura Paul Chambers. "La junta militar y el alto mando desempeñarán un rol esencial durante este delicado período de transición", dice a su vez Thitinan, de la universidad Thammasat.

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