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Viernes 02 de Diciembre de 2016

Suspendieron el permiso de vuelo de LaMia

La Dirección General de Aeronáutica Civil boliviana suspendió "de forma inmediata" ayer los permisos de vuelo de la aerolínea LaMia tras el accidente.

A su vez, el gobierno boliviano suspendió a los ejecutivos de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de Navegación Aérea y de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

"Vamos hacer un cambio mientras dure la investigación. Nosotros no estamos responsabilizando a nadie pero mientras dure la investigación serán suspendidos", dijo el ministro de Obras Públicas, Milton Claros.

Claros explicó que también se ordenó una investigación sobre el origen de los capitales de la empresa LaMia, de origen venezolano y que operaba en Bolivia desde enero de este año.

El boliviano Marco Rocha, uno de los dueños de la aerolínea y socio del piloto del avión accidentado, dijo que no hubiera realizado ese vuelo. En declaraciones a radio Lite de Buenos Aires, respondió que "no" cuando se le consultó si hubiera realizado el viaje en un avión BAE 146 que al parecer no tenía la autonomía de vuelo para recorrer esa distancia de unos 3.000 kilómetros.

Confirmó que LaMia, que suele trasladar a equipos del continente, tenía una flota de tres aviones, de las cuales sólo estaba operativo el siniestrado en Medellín. De los otros dos, uno estaba en reparación por un problema en el tren de aterrizaje y el otro en mantenimiento.

En tanto Carlos Valdez, director de Medicina Legal de Colombia, dijo a The Associated Press que "se concluyó que la causa de las muertes corresponde a un politraumatismo óseo y visceral que está de acuerdo con fenómenos de aceleración y de caída". Agregó que se han identificado los cuerpos de los 71 fallecidos y que en la madrugada "se comenzó la entrega de los cuerpos a los organismos que están atendiendo esta diligencia".

Los investigadores del siniestro indagan porqué el avión de fabricación británica se quedó aparentemente sin combustible antes de impactar contra una ladera a pocos kilómetros del aeropuerto de Medellín la noche del lunes.

En una conversación por momentos caótica con la torre de control, el piloto de la aeronave, Miguel Quiroga, pide permiso para aterrizar por "problemas de combustible" sin lanzar un aviso oficial de socorro. Una controladora aérea le explica que otro avión, desviado por problemas mecánicos, estaba acercándose a la pista y tenía prioridad y que debía esperar siete minutos.

Mientras el avión realizaba un recorrido circular el comandante comunica "falla eléctrica total, sin combustible", unos momentos antes de que el aparato iniciase una caída de cuatro minutos.

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