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Sábado 20 de Marzo de 2010

Susan Kenney: "La escritura mejora con las nuevas tecnologías"

A diferencia de lo que se cree, la incorporación de las nuevas tecnologías en las aulas permite mejorar la escritura de los alumnos, ya que les ahorra tiempo de "escritura mecánica a mano", a la hora de editar un texto. Así lo entiende Susan Kenney, responsable del área educativa de la firma Intel a nivel mundial.

A diferencia de lo que se cree, la incorporación de las nuevas tecnologías en las aulas permite mejorar la escritura de los alumnos, ya que les ahorra tiempo de "escritura mecánica a mano", a la hora de editar un texto. Así lo entiende Susan Kenney, responsable del área educativa de la firma Intel a nivel mundial.

De visita por Rosario, la especialista conversó con La Capital sobre las ventajas de este cambio tecnológico en el que se embarcaron varios países, y que en el caso argentino tuvo su inicio masivo esta semana, con la entrega de la primera partida de las 250 mil netbooks de Intel, que el gobierno nacional destinará a las escuelas técnicas (ver Irrompibles).

Para Kenney, esta transformación permite un interés mayor de los alumnos por asistir a clases, además de educarlos en el trabajo colaborativo y el pensamiento crítico. Una movida que no deja afuera al docente, que se transforma en "facilitador y guía del proceso de enseñanza y aprendizaje".

 —¿Cómo es la experiencia de otros países en la incorporación de tecnologías al aula?

—Hay una tendencia muy fuerte hacia la incorporación de las tecnologías en el aula. Muchas se han dado en los países ya desarrollados, pero se están aplicando cada vez más en los países en vías de desarrollo, en gran medida porque el precio de las tecnologías ha bajado considerablemente. Una de las iniciativas más comunes se centra en el desarrollo profesional y en la accesibilidad de la tecnología para los docentes. Esto es un punto clave en la estrategia de un ministerio, porque justamente los docentes tienen que estar preparados para poder utilizar esa tecnología cuando llegue al aula. La otra pieza clave son los contenidos. Que haya contenidos que soporten los requerimientos curriculares locales de cada lugar. En algunos casos son los propios Ministerios de Educación los que los desarrollan, pero en otros son las industrias, en sincronía con los Ministerios.

—¿Qué ventajas concretas trae esta implementación?

—Una ventaja es que los estudiantes están más interesados en el aprendizaje, incluso alumnos que antes no se involucraban activamente ahora empiezan a hacerlo. Otro aspecto pasa por el mejoramiento de la escritura, que pareciera un contrasentido porque de hecho ahora los estudiantes tipean. Sin embargo, se ha demostrado que facilita el proceso de escritura, ya que los alumnos pueden invertir más tiempo en editar el texto, más que en la forma mecánica de escribir a mano. También estas herramientas generan mejoras en el aprendizaje de áreas tradicionales como la lectura y la matemática. Y la tercera ventaja se da en lo que llamamos las capacidades del siglo XXI, que es el trabajo colaborativo, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Son cosas muy importantes, y la tecnología permite que estas habilidades se empiecen a desarrollar mucho más fuertemente.

—¿Qué rol ocupa el docente en este proceso?

—Para nosotros el docente sigue teniendo un rol absolutamente central en la enseñanza, donde la computadora es una herramienta que en todo caso habilita a que el trabajo en el aula cambie, pasando de ser un esquema centrado en el docente a un proceso centrado en el estudiante. Allí el docente trabaja más como facilitador y guía del proceso de enseñanza y aprendizaje.

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