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Martes 29 de Julio de 2014

Sugerencias a Israel y algunas preguntas a indignados selectivos

Sin ánimo de tener la bola de cristal, se hacen a continuación algunas sugerencias sobre el cruento conflicto palestino-israelí.

Sin ánimo de tener la bola de cristal, se hacen a continuación algunas sugerencias sobre el cruento conflicto palestino-israelí. Primero: si bien Israel aguantó los cohetes de Gaza durante muchos días y le hizo reiterados pedidos de cese del fuego a Hamas antes de lanzar su ofensiva aérea el 8 de julio, tal vez debió soportar la agresión palestina durante más tiempo. Entonces sí le hubiera podido decir al mundo: "¿Ven? No tenemos alternativa". En segundo lugar, el uso de la fuerza debió ser mucho más medido (como pidió ayer la ONU) y "quirúrgico", aunque esto conllevara menores daños a las estructuras de Hamas y más bajas propias. Hubiera debido limitarse a una operación terrestre solo apoyada por helicópteros, evitando las bombas de los aviones y los obuses de la artillería, que son los que más víctimas civiles causan. En suma, resignarse a tener más muertos propios e infligir al enemigo menos daño, pero evitar quedar como el villano ante la opinión pública internacional. De hecho, una parte de lo que Israel está haciendo en Gaza se puede considerar un crimen de guerra. Por cierto, también entran en esa categoría acciones de Hamas como esconder armas en edificios civiles y religiosos y usar escudos humanos.

Hamas ganó así fácilmente la batalla de los medios. Y buscaba solamente eso: mostrar cadáveres de chicos y mujeres sin ningún pudor (nadie ha visto el cuerpo ensangrentado de alguno de los soldados o civiles israelíes caídos, ni lo verá). Por lo demás, la cobertura, atención e indignación mundial dada a Gaza contrastan agudamente con el desinterés ante la guerra en Siria (170 mil muertos, la gran mayoría a manos de Assad). Que se recuerde, ninguno de los que hoy condenan a Israel condenó a Assad y sus aliados Irán y Hezbolá.

El 85,6 por ciento de los israelíes opinó este fin de semana que Israel no debe acceder a un cese del fuego. Con semejante presión, Netanyahu parece obligado a continuar hasta que pueda presentar un resultado muy favorable sobre la destrucción de los túneles y arsenales de Hamas. El objetivo debería ser el logrado en Líbano en 2006: un cese del fuego duradero. Pero allí tallaron las potencias y enviaron una fuerza de separación "en serio", que disuadió a Hezbolá.

Por último, conviene recordar que los argentinos, franceses, españoles que se horrorizan con Israel clamarían como ese 86 por ciento por sangre palestina si sus países sufrieran una mínima parte de la agresión que Hamas vuelca sobre Israel desde hace años. Muchas veces, en las críticas a Israel, parece que se está sugiriendo que el pueblo judío es intrínsecamente perverso y violento. Pero sucede que después de 66 años de convivir en guerra permanente con vecinos que no los reconocen como nación —y en una región, Medio Oriente, donde los parámetros sobre uso de fuerza legítima son abismalmente más altos que los de Occidente—los israelíes se han endurecido casi tanto como sus vecinos. Además, ¿qué sentiría un argentino o español al leer y escuchar continuamente que llaman a su país, no por su nombre propio, sino "entidad", como hacen Hamas, Hezbolá, Irán, Siria y tantos otros actores de Medio Oriente con Israel, a la que no nombran jamás porque le niegan de plano el derecho a existir?

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