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Sábado 18 de Julio de 2009

Spiegel: "Hoy está muy naturalizado que aprendemos por internet y no es así"

Alejandro Spiegel es un reconocido especialista e investigador en el uso de nuevas tecnologías en la educación. "Hoy está muy naturalizado que aprendemos por internet y no es así", dice para cuestionar los discursos que por estos días sin clases intentan hacer pensar que "la escuela puede ser un plan B".

Alejandro Spiegel es un reconocido especialista e investigador en el uso de nuevas tecnologías en la educación. "Hoy está muy naturalizado que aprendemos por internet y no es así", dice para cuestionar los discursos que por estos días sin clases intentan hacer pensar que "la escuela puede ser un plan B".

Spiegel prepara su tesis de doctorado en educación sobre la relación entre internet y ciudadanía. También trabaja en el programa de gestión de nuevos recursos para democratizar el conocimiento, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es autor de numerosos libros y publicaciones.

Los días sin clases forzados por la pandemia más el receso escolar de invierno se presentan para el investigador como un momento propicio para estudiar qué pasa con los aprendizajes y las nuevas tecnologías. Anticipa que si bien las escuelas promueven iniciativas con internet, en la práctica "sólo en muy poquitos casos los chicos las valoran como valiosas".

"La mayoría de las tareas propuestas son aburridas, repetitivas, triviales, con más de lo mismo", dice sobre lo que ya es parte de su investigación y agrega como preocupación que "el punto es que ahora el ‘vamos a usar internet’ surge como algo casi natural".

Ante este panorama pide una mirada reflexiva, en especial ante las tendencias que desde hace tiempo se instalan en torno a internet y que sostienen "que la escuela no sirve para nada". "Hay que anticipar esta cuestión —dice—, llevarlas en algún punto del pensamiento pedagógico docente y crítico, no dejarla dando vuelta, para que luego se las inscriban en esta idea de que se puede enseñar lo mismo con internet".

—¿Qué habría que revitalizar de la escuela ante quienes ya piensan que es lo mismo ir que no ir a clases?

—Hay que revalorizar la escuela como espacio de encuentro social y lugar de diálogo. Les preguntaría a los chicos qué aprendieron sin ir a clases porque en realidad muchas de las tareas que les han dado se parecen a las de vacaciones, a veces con un nuevo formato pero donde hay mucho de "corte y pegue". Para los pibes que usan internet esas son tareas triviales, pocos interesantes. La escuela debería ser el lugar donde se hable sobre qué está pasando con la tecnología. Es decir revalorizar el aula como espacio de diálogo, para que los chicos cuenten, por ejemplo, acerca de lo que viven de esa nueva lógica de trabajo que les propone internet y que todavía la escuela no ha tomado. Y que tendría que hacerlo, porque los chicos aprenden solos a usar internet, sin un maestro al lado. En este momento, eso crea la ilusión de que ellos aprenden con la tecnología y que esto (las propuestas dadas) es enseñar a distancia.

—Pero no es más que una ilusión...

—Claro, es ilusión, un paso de comedia que parece que se hará algo. Sin embargo, lo que ofrece la escuela para hacer con internet no representa ningún desafío.

—¿Y qué pasa con los que no acceden a internet?

—La mayoría de los chicos no tiene acceso a una computadora o a un locutorio para resolver una tarea por internet. Pero además, están los docentes que no tienen la habilidad técnica necesaria para sentarse en la computadora, no cuentan con la máquina o teniendo ambas piensan que no pueden hacerlo. En medio de ese escenario, está naturalizado pensar que "estamos haciendo las cosas por internet". Y no es así. Las estadísticas de ventas de computadoras nunca superan el 20 o 25 por ciento de la gente. Esto habla también de una situación donde mayor cantidad de personas se sienten más afuera que antes, o sea que también es funcional al mercado. Y es ahí cuando se da una invitación a pensar a la escuela como un plan B, es decir para los que no tienen acceso.

—¿Qué deberían proponerse los docentes?

—Pensar en una escuela con lugar para estos debates y recuperar el saber de docente especialista. Pero no especialista en tecnología, porque para buscar en internet se necesitan buenas preguntas, buenos desafíos cognitivos.

—¿Las buenas preguntas no valen para cualquier recurso didáctico?

—Si bien valen para cualquier recurso didáctico, en las tecnologías aparecen naturalizadas, como que ofrecen respuestas y en realidad esto no pasa si no hay buenas preguntas. En ese sentido, la escuela y los docentes tendrían que ser extraordinariamente valorados y mostrar que no son un plan B. Deberían aparecer como promotores de preguntas y desafíos, que no es sencillo. Y esto vale además para pensar en la capacitación docente que tenemos.

—Pasado el impacto de la gripe A y con los chicos otra vez en las aulas, ¿qué experiencia quedará para el ámbito escolar?

—Hay una posibilidad y es la más probable: que se siga adelante como si no hubiera pasado nada. A pesar de eso, es una oportunidad para hablar sobre lo que los chicos hacen en internet y sobre quienes no acceden. La experiencia tendría que ser revisada por las propias instituciones y por el gobierno en el mejor de los casos. También para mirar cuáles son las acciones que hay que fortalecer. Es necesario hacerlo, antes que los propios vendedores de computadoras y de internet lo tomen, pero para instalar un discurso que diga que con la tecnología se puede aprender igual sin la escuela.

 

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