Escenario
Viernes 26 de Agosto de 2016

"Soy un gran ególatra"

El brasileño Ed Motta sostuvo que a la hora de crear no tiene en cuenta si lo que hace le va a "agradar" al público.

Lo que el público me devuelve es un regalo. Es una dádiva que al público le guste lo que hago, pero, artísticamente, soy un gran ególatra. Hago todo para mí. Tengo la suerte de que a las personas les guste, pero no es mi idea. El arte no es para agradar o desagradar. Para mí tiene un significado romántico que está fuera de tiempo", dice el músico brasileño Ed Motta.

   A tono con su autopromocionada fama por poseer una colección de más de 3.000 vinilos o por su carácter huraño, que lo llevó en una ocasión a estar literalmente tres meses sin salir de su casa, el artista considera que "eso de estar junta un montón de gente escuchando a una banda no es natural", aunque acepta que "la cultura rock se basa en eso" y que esa práctica es "el modo de sobrevivir de los músicos".

   "Si yo fuera Paul McCartney haría un concierto cada ocho años, una sola cosa muy espaciada. Yo creo que si a un músico le gusta leer, no le gustan los conciertos. Preguntale a Robert Fripp si le gusta dar conciertos. Paul no debe estar leyendo mucho", bromea Motta.

   Y luego amplía: "Todo el discurso de las bandas en vivo se basa en tres frases, que son «¿están listos?», «¿están bien?» y «los amo». Ese es el discurso que domina" En este punto, el músico se reconoce como "un provocador artístico" y señala que "el sincericidio" es parte de su personalidad, a pesar de que esto le costó verse envuelto en más de una ocasión en polémicas públicas.

   Ese instinto provocador fue lo que originó que haya optado por dividir "Perpetual gateways", su último disco, en dos partes bien diferenciadas, una bajo el nombre de "jazz gates" y la otra, "soul gates"; de la misma manera que su anterior disco había llevado por título "AOR", sigla utilizada para la Adult Oriented Rock, un estilo musical defenestrado por la crítica por su sonido extremadamente pulido y convencional, que lo convirtió en el favorito para las radios FM.

   En tiempos en que todos los artistas reniegan de las etiquetas estilísticas, Motta no tuvo ningún reparo en nombrar su música a partir del género al que corresponde, como así tampoco da rodeos a la hora de explicar el por qué prefiere cantar en inglés o los motivos por los cuales incluyó a un verdadero seleccionado de sesionistas en su último trabajo.

   "Si por mi fuera, toda mi obra estaría cantada en inglés. Lo que grabé en portugués en mi carrera fue más por superviviencia que por opción. En cuanto tuve la oportunidad, canté en inglés porque mis mayores influencias son en ese idioma", explica, al tiempo que acepta que tanto esa sugerencia como la de los músicos que lo acompañaron o la decisión de no incluir guitarras surgieron del pianista Kamau Kenyatta, productor de "Perpetual gateways".

   En efecto, Motta es acompañado en este disco por los pianistas Patrice Rushen y Greg Phillinganes, famoso por sus trabajos junto a Eric Clapton; el flautista Hubert Laws; el baterista Marvin "Smitty" Smith, ex colaborador de Sting; el bajista Tony Dumas y el saxofonista Charles Owens.

   Sin embargo, el brasileño reconoce que "aunque la norteamérica negra es la matriz" de su música, podría haber trabajado con músicos de otros países, con idénticos resultados. En tanto, explica también que su gusto de trabajar los discos a partir de la suma de capas, con el uso de muchos canales, estilo al que definió como "jimmypageano", en alusión al guitarrista de Led Zeppelin, hace que le resulte "muy difícil" trasladar esa sonoridad a los shows en vivo.

   Fan acérrimo de la obra de Luis Alberto Spinetta y profundo conocedor de la música argentina, Motta destacó "la particular sonoridad" con la que cuentan los artistas de este lado del mundo y lamentó que sea prácticamente desconocida para el público brasileño. "A mí siempre me acusan de que elogio mucho a los argentinos sólo para hacer la contra a los brasileños, pero no es así. Eso pasa porque hay una gran rivalidad por culpa del fútbol. Es una pena que por esas cosas, a la mayoría de los brasileños no les interese lo que pasa culturalmente en Argentina. Por suerte, a mí no me gusta el fútbol ni ningún otro deporte. Una vez, cuando vine a un Lollapalooza me preguntaron si prefería a Pelé o a Maradona, y yo contesté que prefería a Luis Alberto Spinetta", apunta Motta, en medio de una estruendosa carcajada.

A pesar de su devoción por los vinilos y de su obsesión por escuchar música, el artistas brasileño no reniega de los nuevos usos y costumbres aparecidos a partir del boom de lo digital.

"Es interesante el lado democrático a nivel cultural que esto significa. Uno puede escuchar y ver cosas muy diferentes", dice finalmente.

Hernani Natale / Especial / Télam

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