Escenario
Viernes 12 de Agosto de 2016

"Somos diferentes y aprendimos a bancarnos eso"

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur hablan de dios, del paso del tiempo y de la necesidad de unir voluntades. mañana presentan su nuevo disco "La humanidad o nosotros" en Metropolitano

Dante Spinetta y emmanuel horvilleur hablan de dios, del paso del tiempo y de la necesidad de unir voluntades. mañana presentan su nuevo disco "La humanidad o nosotros" en metropolitano

Extraña ceremonia la de una rueda de prensa. Dos artistas de un lado, un periodista y un fotógrafo del otro, y en el medio la humanidad.

"La humanidad o nosotros" es el título del disco que Illya Kuryaki and The Valderramas presentará mañana, a las 21, en Metropolitano (Alto Rosario). Para difundir el trabajo, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur llegaron con ganas y tiempo unos días antes para defender, por si hiciera falta, "L.H.O.N", las siglas que identifica el nuevo álbum.

Dante y Emmanuel le ponen garra y actitud a la sesión de fotos, mientras la agente de prensa local sube con su celular imágenes del momento a Instagram y Rafa Arcaute, responsable de las sutiles orquestaciones del disco, mira desde un costado la escena de la entrevista, realizada entrada la nochecita de una fría tarde de julio en un coqueto hotel céntrico rosarino.

El grabador marca rec y Dante canturrea un sonido juguetón del tipo "chucuchacachucucha", mientras Emmanuel más sereno se acomoda el sombrero y se dispone a participar de una charla que atravesará desde la música que escuchaban de pibes, la libertad a la hora de componer, la imagen de Dios, la falta de unión entre pares, la hipocresía, la madurez de llegar a los 40, la herencia spinetteana y la rebeldía constante como señal de identidad: "Seguimos siendo deformes", dice Emmanuel y Dante asiente.

—¿El título refiere a "nosotros" como los Illya Kuryaki o alude a toda la raza humana?

Dante: Nosotros también somos la humanidad, pero estamos separando la humanidad de ese camino horrible que encaró. Hablamos del otro lado más espiritual, de que no queremos pisarle la cabeza a nadie para progresar. Hoy ves las noticias y es un delirio todo, los atentados, la muerte, las invasiones, y es como decir: paremos un poco la bola. Nosotros como especie hemos hecho más mal que nadie y todos tenemos esa necesidad de fe, sea el Dios que tengas o lo que elijas.

—¿Por allí pasó el disparador para temas como "Aleluya" y "Ey Dios"?

Dante: Claro, por eso abrimos el disco con "Aleluya", donde usamos una iconografía católica a propósito, porque tenemos un marco más clásico en algunas cosas. Pero creemos en el politeísmo porque eso es personal, es como enamorarte, cada uno se enamora y cree en quien quiere creer. Algunos creen en Alá, otros en Jesús, otros en Buda y otros en Prince, y es válido, pero esa necesidad de búsqueda de fe, de avanzar, de algo te tenés que agarrar, ¿viste?

—En el disco proponen varias veces el hecho de juntarse, sobre todo en "Africa". ¿El desencuentro es cada vez peor?

Emmanuel: Creo que sí, ese tipo de temáticas fueron apareciendo y obviamente la música nos fue guiando a eso y fue un poco una respuesta a lo que decía Dante. No quedamos exentos de todo lo que pasa y al momento de hacer un disco, que estás tan permeable a todo lo que te rodea, nos bajó esa. Inclusive en canciones como "Africa", que podrían tener un tinte más jodón, entre comillas, aparecieron los barcos de refugiados que vienen de Europa más allá de esa musicalidad más positiva y divertida. Es momento en que estemos juntos, ¿no?

Dante: En la letra dice "paramilitares piden mi identificación/y yo les dije: mi nombre es igual al tuyo y aún no lo ves", como diciendo "pará un poco". Realmente es muy doloroso, creo que nos importa más por nuestros hijos y por los nietos que van a venir algún día, que por nosotros, que de alguna manera ya la estamos piloteando. El mundo se está poniendo cada vez más peligroso.

—Cuando arrancaron hablaban mucho de la deformidad, pero con el paso del tiempo ya hablan de hijos y nietos, y también del amor y los males de la humanidad. ¿Donde quedó aquella deformidad?

Emmanuel: Igual, somos deformes.

Dante: Mirá el video de "Gallo negro" (risas).

Emmanuel: La deformidad es parte nuestra y siempre va a estar, inclusive puede estar desde una canción de amor. No es una lírica común, pero de pronto si salieron canciones como "Sigue", "Ey, Dios", "El árbol bajo el agua" y "Diciembre" es porque las sentíamos y queríamos hacer esa música. Nadie nos dijo que teníamos que hacer eso, fueron saliendo y nos pareció honesto que salgan afuera en esta etapa de nuestra vida. Y nos pareció bien que sean las canciones que le dan la personalidad más cerrada al disco. Todo el disco es ecléctico y pasa por diferentes momentos, pero esas canciones son importantes. Tal vez "Chances", el disco anterior, que fue el primero en diez años después de la vuelta, no tuvo estas canciones lentas, salvo "Amor" o "Celebración", y en este disco queríamos que esté. No es un sonido nuevo, ya que lo veníamos haciendo en otros discos nuestros, pero acá fue distinto.

Dante: Acá pusimos esos temas en primera plana. Hace mucho que no cortamos una canción tranquila como "Sigue", por ejemplo. Pero creo que también el tema generacional y la edad tiene que ver con las experiencias que tenemos los dos con la vida y todas las situaciones que pasamos. Es muy diferente a nuestros 18 años, fuimos padres, nos divorciamos, hubo casamientos, muertes de familia, de amigos, te pasa la vida, cambia el punto de vista. Lo que capaz sigue siendo algo lúdico para nosotros es la manera en cómo encaramos una obra, cómo buscamos excitar la glándula pineal de nuestra creatividad, de generar un concepto que para nosotros cierre, que sea una roca, que esté comprimido. Cuando salió el título de "La humanidad, nosotros" ya lo teníamos escrito en un papel en blanco de la época de "Chances" y cuando nos pusimos a repasar ideas y leímos eso ahí dijimos: "che loco, éste tiene que ser el título del disco". Teníamos treinta y pico de canciones escritas sin letras todas y eso nos terminó de cerrar, que todo lo que viniera tenía que unirse a eso. Hay algunos que son más deformes, más outsiders, pero no es un disco que tiene la humorada de otros discos, no tiene casi ironía, es más directo, hasta "Gallos negro" es más directo.

—¿Se sienten gallos negros, por eso de mostrar los dientes y cantar en libertad?

Dante: Somos el soundtrack de gallos negros del corral de la vida, somos una banda diferente y también aprendimos a bancarnos eso. Porque en un momento ni el rap purista nos aceptaba por ser demasiados rockeros ni el rock por ser demasiados raperos. No hay que tener miedo a ser gallo negro y en el video también está eso, esa especie de gente diferente, negro, latino, chino, blanco, está todo mezclado, es como una especie de Arca de Noé que piensa: "che, acá hay una hermandad, somos los que queremos ser".

Emmanuel: También creo que en nuestra música, inclusive las canciones fantásticas funcionan como ejercicios autorreferenciales. Creo que el caso de "Gallo negro" forma parte de esas canciones que proponen un viaje interno que tiene que ver con una libertad que buscamos como músicos. Y cuando decimos "gallo negro soy yo" nos estamos dando fuerza a nosotros mismos.

Dante: Hay gente que ya nos llama Los Gallos Negros, además tenemos las chaquetas con eso y de alguna manera ya es como una especie de pandilla. Mucha gente ya quiere ser parte de eso y eso está bueno.

—¿Con este presente sienten distantes a hits que los hicieron populares como "Abarajame" y "Coolo"?

Dante: Nos pasa todo el tiempo que hay pibas de veintipico de años que vienen y me dicen "che, me sorprendieron, está tremendo, yo pensaba que el disco era tipo a mover el culo y todo eso". Quizá nos asocian más a eso y de ahí también un poco la idea de abrir. Pero a nosotros nos encantan esos temas porque son himnos. Ya dimos la vuelta, te digo más, en un momento en los 90 no lo queríamos tocar más "Abarajame" porque lo odiábamos y no lo tocamos. Pero ahora sabemos que es parte de la cultura popular latinoamericana, te la pasan en un cumpleaños de 15 en México, en Paraguay, en Colombia. Entonces ¿cómo no vamos a celebrar ser parte de la cultura popular de nuestros pueblos? Es espectacular, es un privilegio y en vivo esos temas los recontra disfrutamos. Y disfrutamos lo que genera en la gente.

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