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Jueves 02 de Julio de 2015

¿Socialismo proactivo o PRO?

Como un baldazo de agua fría cayeron entre los trabajadores de Obras Sanitarias y de Luz y Fuerza, las declaraciones del gobernador electo, Miguel Lifschitz, quien quiere municipalizar Aguas y hacer cambios en la EPE.

Como un baldazo de agua fría cayeron entre los trabajadores de Obras Sanitarias y de Luz y Fuerza, las declaraciones del gobernador electo, Miguel Lifschitz, quien quiere municipalizar Aguas y hacer cambios en la EPE. Muchos trabajadores de Luz y Fuerza, que se sintieron afectados por las declaraciones, se preguntaron irónicamente si en realidad el gobernador electo era “Lifschitz o Del Sel disfrazado”. Las palabras del ex intendente rosarino,  que llegaron hasta la Federación de Buenos Aires, en el sentido de que la EPE siempre fue una “empresa alambrada por la línea gerencial y el gremio”, generaron gran malestar entre muchos trabajadores, delegados gremiales y dirigentes, quienes sostuvieron que no se oponen a reordenamientos, pero temen que las declaraciones inadecuadas confundan a la sociedad. “Fuimos los trabajadores –dijeron– los que con esfuerzo y arduo trabajo atenuamos los efectos de la crisis energética. No queremos pensar que al final Lifschitz y Reutemann son la misma cosa”, expresaron, y recordaron que los mismos argumentos sostenía la administración del ex corredor, hoy en las filas del Pro, cuando quería privatizar la empresa, propósito que finalmente no pudo concretar por la firme acción gremial santafesina. Ayer, en los dos gremios aludidos por el gobernador electo, se recibieron llamados de varios  sindicatos reunidos en un nuevo y fuerte grupo sindical santafesino,  expresando solidaridad. Todos, sin embargo,  responsabilizaron a los asesores de Lifschitz por las desafortunadas manifestaciones que “lejos de ser ideas para una política pro activa, parecen políticas del Pro ¿Son socialistas pro activos o del Pro?”, preguntaron con sorna.

Escenas que la prensa no ve bien

Cuentan que es generalizado el malestar de los periodistas de espectáculos que el miércoles fueron al estreno de la obra de teatro de Ricardo Darín en Rosario. Ocurre que el lugar asignado en el teatro Fundación Astengo estaba lejos de ser el que merecen los críticos de espectáculos. Dicen que desde el palco ubicado en el tercer piso de la sala, la visión se dificulta, por ser demasiado lejos, y por una cortina roja que atraviesa la mirada. Al final, cada uno buscó como pudo alguna butaca para poder ver la obra. De amontonados, pasaron a estar separados. Que no se repita.

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